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El cine según Hitchcock: la diferencia entre suspenso y sorpresa

Nota por el 21/12/2016
 

El maestro de suspenso, Alfred Hitchcock, nos ha provisto de innumerables lecciones de cine a lo largo de toda su carrera, tanto desde lo teórico como con aspectos prácticos en sus películas. Una de las lecciones más simples y valiosas la manifestó en una entrevista con el director y crítico François Truffaut: habló de la diferencia entre suspenso y sorpresa.

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El cine según Hitchcock

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Si te considerás un verdadero seguidor de Hitchcock, el libro El cine según Hitchcock es lectura obligada. Hoy nadie pone en duda el certificado de “maestro del suspense” para el inglés bajo y más bien regordete. Pero no hace mucho tiempo, la crítica lo consideraba nada más que un mero entretenimiento banal y pasajero.

Nadie lo tomaba como un artista “serio” hasta que los críticos de la nueva ola francesa (entre ellos, Francois Truffaut) corrigieron el curso de la historia dándole el papel que se merecía.

Truffaut preparó una entrevista emblemática (¡que terminó durando 50 horas!) repasando cada película de la extensísima filmografía del director.

Cuatro años más tarde, recopiló sus grabaciones y publicó quizás la obra más importante alguna vez concebida en el mundo del séptimo arte: El cine según Hitchcock (1966).

La diferencia entre suspenso y sorpresa

La cuestión es que la entrevista Hitchcock/Truffaut (pueden leer un detallado repaso ACÁ y nuestra review del documental ACÁ) está llena de deliciosas anécdotas y enseñanzas que el gran Alfred expuso libremente para toda su audiencia. Una de ellas, directa, sencilla, perfectamente aplicable, es cuando explica –según sus términos– la diferencia entre suspenso y sorpresa.

En palabras suyas:

«La diferencia entre el suspenso y la sorpresa es muy simple […] Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. […] Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la colocaba. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. […]»

Y concluye:

«En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense

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Las ventajas de hacer suspenso

Los ejemplos de Hitchcock siempre fueron ilustrativos porque a él le gustaban las cosas prácticas, tangibles. Enseñaba con el ejemplo, aplicando directamente sus lecciones en sus historias. Creía en hablar a través de la música, de la imagen, de la composición de una escena.

En The Man Who Knew Too Much, por ejemplo, el espectador sabe que durante la actuación de la orquestra, cuando los platos choquen entre sí y produzcan un sonido agudo, el asesino va a disparar contra su objetivo para pasar desapercibido; de modo que toda la interpretación de los músicos se convierte en la tensa espera de un clímax que está por llegar. De nuevo: suspenso, el espectador al filo del asiento, contra la facilidad de la sorpresa.

Hitchcock fue uno de los propulsores de la idea de “mostrar” antes que “decir”, porque el cine es imagen. Sus filmes exponían ideas concisas de forma visual, prácticamente suprimiendo cualquier necesidad de explicación mediante el diálogo.

Para los interesados, en este link pueden descargar el libro completo de la entrevista. Un libro imperdible para los amantes del cine. Uno que no tiene desperdicio.