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Batman: The Killing Joke, palpitando la adaptación animada más esperada

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Batman: The Killing Joke, palpitando la adaptación animada más esperada

Este año DC estrena Batman: The Killing Joke, la adaptación animada más esperada en su rica historia. Por eso, a continuación veremos como encaja esta película en el universo animado de la editorial y la importancia de la novela gráfica original en la mitología de nuestro murciélago favorito.

En la década de los 80’s, el cómic americano atravesaba una etapa de ebullición creativa gracias a la intromisión de la llamada «Invasión Británica». Una generación de autores e ilustradores británicos que había crecido con los pasquines norteamericanos y entendía que esos relatos naives destinados a púberes podían ser mucho más complejos de lo que aparentaban. Algunos de los nombres que incluía esta nueva ola eran: Grant Morrison, Peter Milligan, Alan Grant, Dave Gibbons, Neil Gaiman, Dave McKean, John Wagner, Brian Bolland y Alan Moore. Con el paulatino desembarco de estos escritores y artistas en el suelo yankee, la industria empezó a virar hacia un público más adulto y ávido de narrativas de diferentes. Así es como en pocos años el terreno empezó a ser cada más fértil para una visión más oscura de los superhéroes y a publicaciones como Swamp Thing, Watchmen, Sandman, Skreemer y Animal Man, se sumó la conversión definitiva de Batman hacía el lado oscuro con «The Dark Knight Returns» de Frank Miller (estadounidense). En este contexto, se pública en 1988 una de las obras maestras del noveno arte y la mejor historia que se haya hecho sobre Batman y el Joker: The Killing Joke («La broma asesina») de Alan Moore y Brian Bolland..

Ningún pibe nace Joker

Batman: The Killing Joke the killing jokeLa línea argumental de «The Killing Joke» funciona como un Elseworld (es decir, un universo alternativo de la serie regular) y como un estudio psicológico en una relación héroe-villano. La trama se divide en dos relatos paralelos, uno donde se nos explica los orígenes del Joker y otro donde éste mismo elucubra un plan siniestro que incluye el secuestro y tortura de Barbara Gordon (Batichica) ante los ojos de su padre. Actualmente el lector/promedio está acostumbrado a la violencia y al sadismo del Joker, incluso ahora vivimos en un mundo donde Batman puede asesinar a balazos a sus enemigos; pero hace 28 años este concepto era realmente novedoso e impactante. No obstante, a diferencia de  lecturas contemporáneas, la violencia en «The Killing Joke» no es presentada para el goce perverso del receptor sino como un mal insoportable que destruye a los hombres. Básicamente es eso lo que le pasa al Joker, un tipo común que necesita ayudar a su familia y termina destruido por meterse con la gente equivocada; la idea es que cualquiera está a un muy mal día de convertirse en un psicópata (si esto les suena familiar es porque exactamente eso le pasa a Harvey Dent en el film de Nolan). La violencia creó al Joker y la violencia creó a Batman, son esencialmente lo mismo, la única distinción es el que segundo pudo sublimar su trauma al disfrazarse de murciélago para combatir el crimen; es decir, los están completamente locos. Con su perverso plan, el «príncipe payaso del crimen» no sólo detalla su psíquis interna sino que evidencia lo que Bruce Wayne se resiste a ver de él mismo: es un lunático.

Alan Moore odia a los superhéroes, los ve como un símbolo vetusto de una sociedad que ya no existe o que directamente nunca existió. La misma broma del Joker, es la misma broma de la que se ríe el Comedian en Watchmen; es todo una farsa, en un marco donde reina el hambre y la destrucción los héroes son un chiste de mal gusto. Son un montón de fetichistas con problemas psicológicos destinados eternamente a arreglar mínimos baches en un mundo destrozado. El cruzado encapuchado y su archienemigo seguirán peleándose infinitamente como un perro que persigue su propia cola a menos que uno de ellos dos decida terminar con la mentira que supieron construir. Si uno entiende ésto, entiende que es una revisión del mythos superheroíco dentro de un universo verosímil; y eso se puede notar ostensiblemente en el maravilloso arte de Brian Bolland. Un hiperrealismo impresionante, realmente hermoso de ver pero con una atención especial a la disposición de iluminación; las sombras no son simplemente elementos estéticos para quedar canchero – hola Snyder -, son una plena representación de la ambigüedad moral e ideológica de los personajes.

Batman: The Killing Joke the killing joke

La obra de Moore y Bolland se convirtió rápidamente en un hito del cómic y su influencia es palpable hoy en día en diversas encarnaciones del murciélago de Gótica. Incluso, pese a ser un relato autoconclusivo y por fuera de la continuidad, muchos fans y autores han tomado esta genealogía del Joker como la definitiva (podemos ver algo de ésto en la «Batman» de Tim Burton). De hecho, es tal el éxito de la novela entre sus lectores, que DC ha decidido ahondar en el futuro de Barbara luego de los eventos acontecidos en la trama. Y bueno, claro, una película animada próximo a estrenarse.

Recuperando el prestigio perdido

Batman: The Killing Joke the killing jokeComo ya mencionamos en un artículo anterior sobre el universo animado de DC, la sociedad que conforma la editorial norteamericana junto a la Warner Brothers se ha destacado durante años por brindar excelencia en términos de animación cinematográfico. Es destacable la regularidad con la que han mantenido el nivel de sus productos en contraposición a sus film live-action. Los seguidores de la «Detective Comics» siempre hemos hallado refugio cinematográfico en sus films animados pero esa panacea que supimos disfrutar está lentamente desapareciendo desde que WB/DC decidió abaratar sus costos y tercerizar sus producciones a estudios orientales. Los diseños han decaído hasta el punto que uno no sabe si está viendo un mal anime o a un amateur imitando a Jim Lee; la falta de dinamismo y detalle es cada vez más notoria y se ve reflejado en la mala recepción tanto en críticas como en ventas. Teniendo en cuenta la situación, el primer paso para contrarrestar una futura debacle fue recontratar como productor ejecutivo de todos sus films a Bruce W.Timm en 2014. Timm estuvo detrás de gemas imprescindibles como las series animadas de Batman, Superman y La Liga de la Justicia respectivamente; un cineasta que entiende a la perfección a los personajes y que ha sabido renovarlos para una nueva generación sin dejar de lado su fidelidad a las fuentes. El primer proyecto tras su regreso fue «Justice League: Gods & Monsters» un elseworld original que recuperaba la estética de las viejas series animadas de Timm pero que carecía del lustro de las mismas (de todos modos un progreso de las paupérrimas «Throne of Atlantis» y «Son of Batman»). La segunda apuesta de la compañía fue anunciada en la Comic Con del año pasado, la susodicha «The Killing Joke» es una clara intención por redimir el otrora impecable prestigio de la editorial, especialmente luego de que el DCEU (DC Expanded Universe) parece hundirse con las críticas negativas de Batman vs Superman: El origen de la Justicia.

Batman: The Killing Joke the killing jokeHay que entender que este tipo de adaptación es muy favorable para el estudio en el aspecto económico. La novela gráfica de Moore y Bolland es esperada desde hace tiempo por el lector especializado y a priori es una propuesta atractiva para el consumidor promedio; Batman y el Joker siguen siendo dos personajes muy redituables. Por otro lado, es una buena oportunidad para la editorial de alejarse de su último reboot «The New 52» (el cuál no dejo satisfecho a nadie) y volver a la representación más clásica del personaje de Bob Kane y Bill Finger. Esta estrategia de regresar a las bases se transparenta en la confirmación de las voces originales de la serie animada de los 90’s con Mark Hammil como el Joker y Kevin Conroy como Batman. Hasta ahí todo genial, todos puntos a favor. Sin embargo, para hacer realmente una buena adaptación los guionistas y animadores deberán afrontar dos importantes desafíos. El primero de ellos radica en la duración del film, «The Killing Joke» es una novela corta para poder transponer a un largometraje,de una hora. La solución propuesta por los involucrados es hacer un prólogo de Batgirl/Barbara Gordon, que si bien no es una mala idea, puede llegar a ser riesgosa ya que agregar material nuevo en obra de estas dimensiones no es tarea fácil. El segundo desafío es trasladar lo mejor posible las posibilidades del formato comic en un dispositivo audiovisual. Parece una obviedad pero Moore y Bolland crearon una obra pensada única y exclusivamente para la historieta. La imagen y la narrativa funciona a múltiples niveles en un mismo panel, es decir, una convergencia de narrativas en una misma página. Por ahora todas las adaptaciones de Alan Moore no han tenido en cuenta este detalle, tal vez al hacer un film animado hay un mayor rango de experimentación, quien sabe, por ahora la cosa pinta muy bien y Timm nos ha demostrado más de una vez su genialidad. Hay esperanza.

¿Qué piensan ustedes?; ¿La están esperando? ¿Estará «The Killing Joke» a la altura de las expectativas?, ¿Recuperará el prestigio el DC?

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