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Entrevista a Ignacio Rogers, director de El Diablo Blanco

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Entrevista a Ignacio Rogers, director de El Diablo Blanco

Entrevista a Ignacio Rogers, director de El Diablo Blanco

Esta última semana se estrenó en cines, tras su paso por el BAFICI, la propuesta de terror nacional El Diablo Blanco (Nuestra REVIEW acá). Tuvimos la oportunidad de realizar una entrevista a Ignacio Rogers, su director, para que nos cuente la génesis y el desarrollo de esta historia.

Entrevista a Ignacio Rogers

¿Cómo nació la idea de El Diablo Blanco?

En principio empecé a escribir un cortometraje que no tenía nada que ver. Yo quería trabajar con los sueños, un corto sobre una pareja que se iba de vacaciones, que se dividía en las etapas del sueño y de la vigilia. Eso fue evolucionando a una relación de amigos, donde el género de terror fue surgiendo naturalmente dado que me gustaba desde muy chico.

Luego surgió también esta idea de una leyenda local sobre un conquistador, como una herida abierta de lo que fue la conquista y el hecho de que todos estemos parados en una tierra donde ocurrió una masacre, una tragedia. Un poco la idea de la película se volvió eso: de cómo esta violencia, olvidada y oculta bajo tierra, resurge en un contexto tan banal y cotidiano como un grupo de amigos yéndose de vacaciones.

¿Cómo trabajaste el estilo visual y la puesta en escena?

Es un trabajo bastante en conjunto con el director de fotografía, Fernando Lockett. Con él surgió todo este tema del color. Tuvimos mucho tiempo de preparación dado a que el rodaje de la película se pospuso algunas veces, y buscamos referencias en donde encontrar la identidad visual. Dichas referencias fueron una mezcla tanto de películas de género como películas que no lo eran.

Recuerdo haber estado semanas enteras estudiando exteriores noche de películas de todo tipo: películas de Apitchatpong Weerasethakul, películas argentinas de los ’50, películas actuales, de alto presupuesto, de bajo presupuesto, etc., para poder ver cómo iluminaba cada una la noche. Veíamos una escena de El Fugitivo, por ejemplo, y nos dábamos cuenta que la fuente de luz era un farol enorme que tiraban atrás. ¿Podemos hacer eso? ¿Queremos? ¿Qué podemos hacer con los recursos de los que vamos a disponer?

Surgió también la cuestión de hacer convivir en el plano la luz cálida con la luz fría, hacer convivir el cian con el magenta, tratar de hacer convivir eso sin que sea una cosa totalmente contrastada, sino que se mezcle de una forma natural. También tratamos de que esa iluminación fuera evocativa de algo, que te recuerde a algún otro tipo de película o situaciones más reales.

Respecto al movimiento en el plano, tratamos de no estar cortando constantemente, sino que el mismo plano tenga su movimiento: si no se mueve la cámara, si se mueven los actores, y también ir jugando con cuestiones más dinámicas, tales como determinar en qué momentos la cámara va a estar estática. Por ejemplo, si veníamos de una secuencia donde se movían mucho la cámara y los actores en un plano abierto, la siguiente, por cuestiones de ritmo y gusto personal, nos plantábamos y nos quedábamos quietos. Quería que tuviera tanto movimiento como fuera posible, pero también contemplando la preparación que implica. Si se volvía complejo, y nos tomaba más tiempo del usual, resolvíamos la escena moviendo los actores por el encuadre.

Entrevista a Ignacio Rogers, director de El Diablo Blanco

¿Cómo encaraste la dirección de actores? ¿Hubo ensayos? ¿Hasta dónde les diste libertades? ¿Influyó tu experiencia previa como actor en el proceso?

En cuanto a mi experiencia previa, te diría que es bastante subjetiva. Creo entender que si el actor está cómodo y sabe lo que tiene que hacer, y aparte es buen actor, lo hace bien. Entonces, un poco la idea fue que los actores entendieran perfectamente lo que tenían que hacer en cada escena. Con ese entendimiento y teniendo incorporada la información que necesite cada personaje es bastante fácil, quizás, que el actor sea natural, teniendo la intensidad y el tono correctos.

Esa experiencia previa como actor a mí me dio algunas herramientas y creo poder leer cuando un actor está cómodo o no con lo que tiene que hacer, que es una manera de muchas para dirigir actores. Otros directores prefieren que los actores estén incómodos y los directores, desde afuera, entienden lo que necesitan hacer.

El actor es, más allá de cualquier preparación, una fuerza de la naturaleza. Es como filmar el paisaje tucumano, tiene una fuerza propia, y todo lo que tengo hacer es sencillamente retratar esa fuerza que ya existe. Los actores son una fuerza medio mágica que yo puedo direccionar un poco, pero con retratarla tal cual es, ya es suficiente. No hubo tanto ensayo, también porque son actores que conozco y trabajé con ellos muchas veces. Sé cómo operan, y ellos entendieron fácilmente lo que debían hacer y lo que yo buscaba.

Con un agradecimiento especial a Ariel Benitez y a Agencia Tommy Pashkus por haber hecho posible esta entrevista.

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