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La Mejor Película Extranjera de 2011: Una separación

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Cine

La Mejor Película Extranjera de 2011: Una separación

El premio a Mejor Película Extranjera nos ha brindado varias historias inolvidables. Una de ellas es Una separación, producción iraní de 2011.

Los premios de la Academia a Mejor Película Extranjera son una fuente inagotable de recomendaciones para aquellos que buscan algo fuera del cánon norteamericano.

En 2019 el galardón lo recibió la impecable Parasite y, en la última premiación, la soberbia obra de Thomas Vinterberg nuevamente reunido con su actor fetiche, Mads Mikkelsen. Hablamos de Druk, una película que ya habíamos recomendado por ACÁ. Es un estudio y exploración no solo del consumo excesivo de alcohol sino de lo incontrolable en general.

Otros clásicos como El ladrón de bicicletas (1948), Cinema Paradiso (1988), Rashomón (1950) y Como en un espejo (1961) también han recibido el máximo premio a las mejores producciones cinéfilas de habla no inglesa. En Argentina contamos con dos exponentes: La historia oficial (poderosísima película de 1985) y, por supuesto, El secreto de sus ojos (2009).

Clásicos galardonados como Mejor Película Extranjera


El cine iraní en los Oscars: Una separación

Asghar Farhadi probablemente sea el director y guionista iraní más famoso. Su última producción (esta vez en terreno español) fue Todos lo saben, buen drama con Penélope Cruz, Javier Bardem y Ricardo Darín.

El realizador tiene numerosos premios alrededor del mundo, entre los que se destacan dos Oscar a la Mejor Película Extranjera por The Salesman (2016) y Una separación (2011), la película que exploraremos en esta nota.

Nader y Simin son un matrimonio iraní con una hija adolescente. Simin, la madre, quiere abandonar Irán en busca de una vida mejor. Es una cultura demasiado restrictiva para que su hija pueda crecer con libertades y derechos. Sin embargo, Nader desea quedarse porque es más conservador y además tiene que cuidar a su propio padre, quien sufre de Alzheimer.

Debido a estos objetivos irreconciliables, ella le pide el divorcio. El problema es que las leyes del país no le permiten a la mujer separarse legalmente (o siquiera llevarse a su hija) sin el consentimiento del padre. El tiempo apremia porque la visa de trabajo que a Simin tanto le costó conseguir está por vencerse.

Una separación, de Asghar Farhadi

Este conflicto, en apariencia minimalista y doméstico, va a provocar repercusiones fuertes cuando Nader no tenga más remedio que contratar a Razieh, una mujer humilde, para cuidar a su padre. Una negligencia por parte de ella dispara el argumento (y misterio) principal de la película.

Una seguidilla de malas decisiones

Lo fascinante de Una separación es que muestra muchas cosas al mismo tiempo. Tiene al prohibitivo sistema político y cultural iraní como telón de fondo para construir un drama de divorcios, tenencias, jueces y el Alzheimer. Pero es también la tensión entre lo tradicional y lo moderno, una íntima inspección de la ética humana y hasta un misterio atractivo.

Este drama comenta, sutilmente, las diferencias psicológicas y culturales de clases sociales confrontando a dos parejas que provienen de mundos diferentes. Pero más allá de eso, es un rompecabezas armado con mucho suspenso y giros argumentales característicos de la novela de detectives. Una fusión muy rara que, curiosamente, funciona a la perfección.

El conflicto surge por una combinación de mala suerte y malas decisiones. Debido a que Simin desea emigrar, su relación con Nader entra en crisis. Ella se va del departamento, forzando a Nader a buscar una cuidadora para su padre. Razieh es de familia pobre y tradicionalista. Ella necesita el trabajo, pero nunca confiesa estar embarazada.

Misterio y drama en Una separación (2011)

Muy pronto se siente abrumada con el cuidado del padre, quien sufre de incontinencia urinaria, una patología que Nader o desconocía u omitió decir. Razieh incluso llama a una línea telefónica religiosa para saber si limpiar a un viejo desnudo y todo meado sería un pecado.

En un descuido, el anciano se escapa de la casa. Ella corre a buscarlo y lo encuentra al otro lado de una carretera muy transitada. Esta escena parece intrascendente, pero es la clave para resolver un enigma cuidadosamente elaborado. No digo más para no entrar en peligroso terreno de spoilers.

¿Podemos conocer la verdad?

Nietzsche diría que no, que no hay hechos, solo interpretaciones. La verdad no existe, es la mentira más perfecta, es un ideal inalcanzable. Si hay una verdad significa que hay respuesta última a todo.

La película trabaja con maestría esta temática. Quizás la verdad no existe, pero la mentira definitivamente sí (por paradójico que parezca). Y son esta acumulación de mentiras, falsas acusaciones y dificultades para encontrar puntos medios las que van incrementando la tensión entre las dos familias perjudicadas en el conflicto.

Un conflicto en el que, dicho sea de paso, queda metida la hija adolescente de Nader y Simin, así como los profesores de su escuela.

Los grises morales abundan en Una separación. Todos los personajes se van metiendo más en dilemas morales que ponen en tela de juicio a sus creencias religiosas, obligaciones familiares y leyes. Todos los personajes son llevados hasta su límite ético.

El director Farhadi comentó en una entrevista que, mientras filmaba, le dijo a cada actor que su personaje estaba en lo cierto, que su verdad era la verdad. Esto es porque todos actúan con honestidad bajo su propio sistemas de creencias éticas y religiosas.

La película construye a sus personajes con tanto cuidado y empatía que no es raro que cambiemos una y otra vez de posición a lo largo de su desarrollo. Las sorpresas argumentales –y la unión de elementos que en su momento parecían no tener importancia– terminan por llevarnos a entender la forma de actuar de cada uno.

Palabras finales

Una separación es una de las ganadoras como Mejor Película Extranjera y además califica dentro de las mejores que vi en mi vida. Un acercamiento realista y muy humano a conflictos éticos y religiosos. Por sobre todo, es una propuesta de misterio de una complejidad temática que le pide al espectador su participación activa. Un ejemplo de buen cine fuera del circuito hollywoodense que recomiendo sin dudar.

1 comentario

1 comentario

  1. Alfredo Sivori

    Alfredo

    03/05/2021 en 16:41

    Excelente nota Lu ! Pero.. no creo que la vea.. como que la baja bastante.. como que la ves y miras sino tenes un paquete de galletias express cerca.. no se.. veo..

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