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Las mejores premisas sci-fi de los 2010

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Las mejores premisas sci-fi de los 2010

Las mejores premisas sci-fi de los 2010

Fin de año y las listas con “lo mejor de…” son dos cosas que van juntas, como la Coca Cola y el Fernet o el mate con galletitas Don Satur. Por eso, y antes de la llegada de los 2020s, en Alta Peli nos proponemos hablar sobre las mejores premisas sci-fi de los 2010. Notar que esto no significa necesariamente que la película sea buena: importa que haya tenido una idea disparadora tan creativa como innovadora.

Definamos antes de arrancar…

Consideramos el género específico de la ciencia ficción (que, en general, es el que más se presta para este tipo de ideas locas) y la película sea del 2010 en adelante. Con premisa nos referimos al concepto original del universo presentado que lleva hacia adelante el argumento.

¿Qué tan importante es una premisa para el sci-fi? Como punto de partida de la narrativa, es clave que la ciencia ficción tenga una que respalde los temas y las ideas de la película, pero que tampoco sea demasiado intelectual como para alienar al público que busca entretenimiento puro y duro.

Piensen, por ejemplo, en Paycheck (2003). Sí, esa con Ben Affleck. Es una mala película con una pobre ejecución, pero su idea –basada en una historia corta del maestro Phillip Dick– es bastante brillante.

Básicamente, por si no lo recuerdan, Affleck completa un trabajo de tres años por el que le prometieron una fortuna y luego le borran su memoria. Se encuentra en problemas con la ley y sus únicas pistas son una serie de artículos aparentemente inútiles que él se dejó a sí mismo como resultado de ver su propio futuro.

District 9 (2009, Neill Blomkamp) es otra producción de ciencia ficción con una gran premisa: ¿qué sucedería si alienígenas llegaran a la Tierra… solo para ser colonizados por los humanos?

O quizás podríamos mencionar The Man from Earth (2007, Richard Schenkman), la fascinante cinta independiente que plantea qué pasaría si un hombre del Paleolítico Superior hubiera sobrevivido hasta nuestros días.

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Acá nos gusta mucho la ciencia ficción por su manera de romper con los moldes tradicionales de nuestras anodinas vidas, al menos por un rato. En el pasado nos hemos referido a las grandes olvidadas de los ´80s, las clásicas del sci-fi de los ´90 y hasta las 100 mejores series de ciencia ficción de la historia. Arranquemos entonces con las mejores premisas sci-fi de los 2010.


Las mejores premisas sci-fi de los 2010

In Time (2011, Andrew Niccol)

La premisa: el cliché de “tiempo es dinero” acá se convierte en una realidad literal.

En esta sociedad se perfeccionó la fórmula contra el envejecimiento, pero también se transformó el tiempo en la única moneda de cambio. Los ricos (con mucho tiempo a cuestas) pueden vivir para siempre, mientras que los demás tienen que negociar cada minuto de su vida. Los pobres mueren jóvenes.

La película es decente (no tuvo buena recibida por la crítica) aunque su premisa es excelente. Te lleva a situaciones super creativas en aquel mundo dictado por el tiempo, donde hasta subir al colectivo se cobra en “minutos” de tu existencia.

Por ejemplo, allí se juega una variación mortal de la pulseada llamada “Time fighting”. Dado que el tiempo se transfiere simplemente apuntando la muñeca hacia arriba (perder tiempo) o hacia abajo (ganarlo), el juego consiste en dos personas que se bloquean en las muñecas para transferir el tiempo, y luego intentan obligar al otro a drenar su reloj. El perdedor muere.

The Room (2019, Christian Volckman)

La premisa: una extraña habitación de una casa abandonada brinda un número ilimitado de deseos materiales… aunque con una trampa.

The Room (no confundir con la obra de culto de Tommy Wiseau, ni con la maravillosa película con Brie Larson y Jacob Tremblay) es una producción independiente de Francia que funciona como una suerte de capítulo extenso de La Dimensión Desconocida (lo cual, en mi caso, siempre es un punto a favor).

Me gustaron las vueltas de tuerca que tiene preparadas para los fans del sci-fi. La premisa es inteligente y sugerente, tratando temas sobre la paternidad y, en algún punto, las obsesiones de nuestra sociedad consumista.

Lo curioso es que tenemos a una actriz ucraniana (sobria y hermosa Olga Kurylenko) junto a un actor belga (Kevin Janssens, la versión barata de Nikolaj Coster-Waldau) hablando en inglés en una película de un director francés, cuyo principal antecedente era una película de animación. Raro.

Paciencia. Es verdad que su planteo inicial es trivial y se ha visto un montón de veces (popularizado por Jacobs en 1902 con La pata de mono), pero el funcionamiento de esta extraña habitación es ingenioso, bastante más de lo que aparenta en un principio.

Time Lapse (2014, Bradley King)

La premisa: una misteriosa máquina es capaz de tomar fotografías 24 horas en el futuro. Tres amigos conspiran para utilizarla en beneficio propio, generando bucles causales cada vez más complejos y peligrosos.

Me encantan las películas independientes hechas con dos mangos con premisas ingeniosas y bien llevadas. Time Lapse cae exactamente dentro de esta clasificación, tiene algunas tomas interesantes y varios momentos oscuros que muestran un influencia hitchcockiana.

Esta ópera prima de Bradley King recuerda un poco a Primer, por ser una película de suspenso de bajo presupuesto que se centra en intrincadas paradojas temporales. Otra gran premisa de ciencia ficción para tener en cuenta.

Looper (2012, Rian Johnson)

La premisa: como en el futuro los asesinatos están prohibidos, las víctimas son enviadas al pasado, donde un grupo de asesinos a sueldo se encargan de eliminarlas.

En 2012, el polémico Johnson creó la que, para mí, es una de las mejores premisas sci-fi de la historia. La fui a ver a un cine olvidado de Nicaragua (el país, porque estaba de viaje por Centroamérica pero quería verla en cines) es una mezcla de cosas locas que funcionan a la perfección.

Hay algo de Minority Report (2000), y la forma en la que Bruce Willis “recupera sus recuerdos” es muy similar a esa gran historia de Jim Caviezel llamada Frequency. A su vez, reconozco que la película le roba un poco a dos clásicos capítulos de La Dimensión Desconocida: 1) aquel donde un personaje viaja al pasado para matar a “bebe Hitler”, y 2) el episodio donde un padre granjero tiene un hijo con unos poderes bastante oscuros.

Otro dato loco: Looper representó la tercera vez en la que a Bruce Willis le tocó viajar en el tiempo y “encontrarse consigo mismo”. La primera fue en 12 Monos (1995) y la segunda en The Kid (2000), una producción de Disney que recontra banco.

Predestination (2014, The Spierig Brothers)

Premisa: un agente temporal superior persigue al único criminal que lo ha eludido a lo largo del tiempo. Las paradojas temporales nunca fueron un quilombo tan grande como acá.

Combina una de las mejores premisas sci-fi con una impecable ejecución. Se trata de un tema tradicional de la ciencia ficción, pero con un giro a la fórmula conocida. El guion es una adaptación del relato All you, Zombies de Robert Heinlein, que fue conocido por su rigurosidad en cuanto a la base científica de sus historias (en esta nota analicé el cuento).

Predestination también se apoya en la premisa original de El fin de la eternidad, gran obra de Isaac Asimov donde los agentes temporales van ingresando a diferentes tiempos para arreglar anomalías. Una idea que, más tarde, tomaría el cómic de Legends of Tomorrow.

El misterio se va desenvolviendo con mucha precisión, permitiendo que el espectador forme parte de los descubrimientos al mismo tiempo que los mismos protagonistas. La historia se va desarrollando como una suerte de tragedia griega, al mejor estilo Edipo Rey.

Proyecto Lázaro (2017, Mateo Gil)

Premisa: un paciente de cáncer decide ser criogenizado para despertar cuando su condición pueda curarse. Despierta en el año 2084, como el primer hombre revivido de la historia.

Si bien se trata de una producción española, los actores (algunos británicos y otros españoles) hablan todos en inglés. El director Mateo Gil aborda temas complejos del espectro humano, involucrando la eterna dicotomía entre la vida y la muerte, la ética medicinal y los límites de la ciencia.

La mejor ciencia ficción es aquella que tiene bases sólidas en la realidad y, sin embargo, empuja los límites de lo conocido para desafiarnos intelectual y éticamente. En este sentido, la premisa de Proyecto Lázaro busca generar preguntas más que responder a interrogantes eternos. Esto es lo que hace una buena propuesta de ciencia ficción.

Para los que tenemos mucho sci-fi encima, la historia es una amalgama de otras conocidas. Por momentos referencia a Black Mirror, particularmente debido a la aparición de un dispositivo que dominó la vida de aquella gente del futuro. También hay guiños a Ex–Machina (nuevo clásico del género), Re-animator y la atemporal historia de Frankenstein.

The One I Love (2014, Charlie McDowell)

Premisa: una pareja en crisis decide pasar unos días en una finca para intentar recuperar el amor. Sin embargo, allí se encuentran con un dilema inusual: están también sus dobles exactos.

La premisa recuerda a Coherence (una de mis grandes favoritas) pero con un tinte todavía más existencial. La premisa de ciencia ficción con los doppelgängers es una excusa para poner en evidencia ciertas cuestiones de la pareja y explorarlas a fondo. De hecho, es de esas películas que pueden generar interesantes debates después.

El tema principal es las expectativas que ponemos sobre nuestra pareja y nuestra incapacidad de aceptar al otro como es, de querer forjarlo a nuestro antojo.

Mark Duplass es hoy uno de los mayores exponentes del movimiento “Mumblecore”, un subgénero del cine independiente que se enfoca en un guion improvisado y diálogos naturales (como explicamos por ACÁ). Junto a Elizabeth Moss hace una dupla perfecta para esta cinta.

Anon (2017, Andrew Niccol)

La premisa: las personas tienen implantes que permiten grabar todo lo que uno ve. El objetivo es prevenir los crímenes, ya que la policía puede acceder a las memorias de todos (incluso de los asesinos) para descubrir al culpable. Ya no existen la privacidad ni el anonimato.

¿Notaron cómo la nota arrancó y terminó con Andrew Niccol? Es un tremendo director y escritor de ciencia ficción, responsable de algunos de mis relatos preferidos. Fue el responsable de Gattaca (una de las gemas escondidas de los años ´90) y la monumental The Truman Show, por ejemplo.

La premisa que se presenta es inteligente y está adornada con un aspecto elegante. Ávidos cinéfilos quizás encuentren similitudes con un buen thriller protagonizado por Robin Williams: The Final Cut (2004). Todo es un remix, muchachos.

Lamentablemente, Anon no es una producción que explote todo su potencial y, últimamente, se siente un poco vacía. Como thriller distópico, comete el error de tener un concepto atractivo sin una historia realmente novedosa o emocionante que puede contarse con él. Las situaciones que se muestran se han visto innumerable cantidad de veces.


Esta es nuestra selección de las mejores premisas sci-fi de los últimos 10 años. Seguramente nos faltaron muchas más. ¿Cuál agregarían a la lista?

1 comentario

1 comentario

  1. alfredo

    19/12/2019 en 14:29

    Muy buena selección Lu.. Pero es difícil.. hay muchas, y muy buenas !

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