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Niños y humor negro: la filmografía de Taika Waititi

filmografía de Taika Waititi

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Niños y humor negro: la filmografía de Taika Waititi

Niños y humor negro: la filmografía de Taika Waititi

Un breve repaso por la filmografía de Taika Waititi. El director neozelandés saltó a Hollywood y, en poco tiempo, con su particular estilo de comedia, se forjó un merecido lugar que hasta le dio un Oscar.

No es una marca de sodas

Con una carrera relativamente corta pero exitosa, la filmografía de Taika Waititi es más nutrida de lo que puede parecer a primera vista; es que la mitad de sus películas no tuvieron mucha trascendencia internacional más allá de presentarse en el festival de Sundance.

Y ello sin incluir la carrera que el actor y director hizo en paralelo en la televisión neozelandesa, algo que parece tener intenciones de continuar en Hollywood: ya produjo la remake de What we do in the Shadows y dirigió un capítulo de la aclamada The Mandalorian, donde además de ponerle voz a uno de los personajes secundarios, dejó la que sin dudas fue la escena más hilarante de la primera temporada con apenas dos personajes que ni siquiera muestran la cara.

Este es un repaso por sus estrenos en cine hasta la fecha.

La filmografía de Taika Waititi

Eagle vs Shark (2007)

El primer largometraje del director fue esta atípica comedia romántica entre dos jóvenes poco sociables, interpretados por Loren Taylor (su pareja de entonces) y Jemaine Clement, con quien más tarde desarrollaría What we do in the Shadows y algunas producciones para televisión. Ella es una tímida cajera en un local de comida rápida que, por algún motivo, está enamorada de unos de sus clientes frecuentes, un joven nerd obsesionado con vengarse del bully que lo traumó durante la escuela.

Si la pareja central son dos personajes extraños, el resto de los miembros del elenco y de la propuesta no se quedan atrás. Todo es una oportunidad para establecer situaciones incómodas o absurdas con las que desconcertar al público, pero no todas resultan efectivas. No sorprende que lo primero no sea lo mejor en la filmografía de Taika Waititi, de hecho algunos giros no tienen mucho sentido y no queda del todo claro de qué se está burlando; pero ya desde acá se nota la preocupación del director por temas como la depresión, la soledad y las familias con problemas para vincularse o comunicarse.

Boy (2010)

Aparentemente esta película iba a ser el primer largometraje de la filmografía de Taika Waititi, pero se dice que consideró era mejor comenzar con una propuesta más liviana. La guardó en un cajón por algunos años esperando el momento adecuado.

Cuando finalmente pudo producirla, tomó el rol protagónico. Se puso en la piel de un ex convicto de comportamiento adolescente, quien vuelve al hogar donde su madre cría a sus hijos durante su ausencia: dos niños pequeños a quienes nunca les prestó demasiada atención. Allí lo espera Boy (James Rolleston), un pequeño que idolatra a la versión que construyó de su padre en su mente, estando convencido de que ha vuelto para llevárselos con él. No es ese el plan del padre. Aunque claramente siente algo de cariño por los chicos, en realidad solo pretende encontrar el botín que enterró antes de caer preso, para poder financiar sus delirios de ser el jefe de una banda criminal.

Siempre desde la mirada del niño, la narración lo acompaña en un angustiante camino para descubrir la verdadera realidad de ese vínculo que no se parece en nada a lo que él imaginó que sería cuando volvieran a encontrarse. Con cierta crudeza que deja lugar para el humor, en esta película muestra la pobreza de quienes viven en el campo, sobre todo de la población maorí (de quienes el director es descendiente) que se ha ido occidentalizando pero aún no encuentra del todo su lugar.

Boy fué un éxito comercial y alcanzó el récord de entradas para una producción local, convirtiendo en estrellas tanto a Rolleston como al director, aunque más tarde la tragedia impidiera que el adolescente desarrollara la carrera que soñaba.

Casa Vampiro / What we do in the Shadows (2014)

Falso documental sobre un grupo de patéticos vampiros que son seguidos durante su no-vida nocturna por un equipo de cineastas novatos. Fue la película que lo puso en nuestro radar, y para mucha gente es la única conocida dentro de la filmografía de Taika Waititi antes de su salto a Hollywood.

Saturada de humor negro y absurdo, no hay una trama muy definida sino más bien una secuencia de situaciones que sirven de excusa para sus chistes, los cuales van desde el enfrentamiento con una manada de hombres lobo, la necesidad de conseguir sangre fresca o los problemas de convivencia después de siglos juntos. El bombardeo de gags es constante e intenso, apoyado en la buena química entre un trío protagonista que encarna diferentes arquetipos de vampiros, al mismo tiempo que naturalizan el matar humanos sin ninguna culpa. Claramente son mucho menos temibles de lo que pretenden aparentar cada vez que se enciende la cámara para entrevistarlos. 

Con muy pocos recursos pero sin mucha preocupación por disimularlo, Waititi co-dirige y protagoniza esta película junto a Jemaine Clement, el mismo compañero con quien originalmente empezó la idea como un cortometraje diez años antes, y con quien se reunió en 2019 para rehacerla en formato de serie con la misma idea central pero con otro elenco y situada en las afueras de Nueva York.

Hunt for the Wilderpeople (2016)

Volviendo a un tema que claramente le interesa y preocupa, el siguiente punto en la filmografía de Taika Waititi vuelve a ser un niño en conflicto con su familia y con necesidad de vincularse a una figura paterna positiva. Ricky (Julian Dennison, de Deadpool 2) es uno de esos chicos problemáticos, cargado de enojo y frustración para los que el Estado no encuentra respuesta. Su última esperanza antes del reformatorio es una mujer del monte que acepta recibirlo y que está decidida a darle un buen hogar; pero el destino tiene otros planes y fallece al poco tiempo, dejando al chico a cargo de Hec (Sam Neill), un rústico hombre de campo que no tiene ningún interés en él. Por un malentendido, se convierten juntos en prófugos de la justicia.

Una vez más, usa un humor bastante ácido pero que nunca pierde el tono optimista ni se interpone en la historia dramática que pretende contar. Waititi narra la construcción de ese vínculo, mostrando cómo los convierte a ambos en mejores personas, dándoles motivos para seguir adelante con sus vidas después de perder a la única persona que creyó en ellos.

Ya con evidentes mayores recursos que los que venía manejando, Hunt for the Wilderpeople se convirtió en un éxito comercial en su país, rompiendo los propios récords de audiencia que había logrado el director con Boy.

Thor: Ragnarok (2017)

No es raro que cuando aparece un director nuevo con algo de éxito, antes de que le permitan hacer sus propios proyectos dentro de la gran industria, lo pongan a prueba con una franquicia de riesgo controlado. En este caso fue con la tercera parte de Thor, un personaje que funcionaba relativamente bien en las películas grupales pero no terminaba de funcionar con sus individuales, pues se le acusaba de aburrido.

Seguramente ya con planes en mente de cruzarlo con los Guardianes de la Galaxia, el siguiente paso en la filmografía de Taika Waititi fue convertir a un personaje que nació shakesperiano en una comedia con tintes absurdos que facilite la transición a volverse amigo de un árbol y una ardilla sociópata. Curiosamente, con esta historia cargada de humor, un personaje marcado por la relación conflictiva con su padre finalmente comienza su transición definitiva hacia la adultez, dejando atrás al adolescente pendenciero que supo ser para convertirse en un digno rey de Asgard. Al menos durante los quince minutos en los que sigue existiendo ese reino.

Si bien no faltaron quienes se quejaron por el cambio radical de tono en la saga, y al director se lo siente un poco encorsetado dentro de una franquicia apuntada al público familiar y donde todo se planea con años de anticipación, la realidad es que resultó una comedia que funcionó muy bien. Reinventó a un personaje que nunca terminaba de rendir como se esperaba, al punto de que está anunciado como el director de la secuela Thor: Love and Thunder que se estrenará en 2021.

Jojo Rabbit (2019)

El éxito de Thor le dio aire y recursos para hacer un proyecto más personal. Así adaptó la novela de su compatriota Christine Leunens, sobre un adolescente austríaco que es reclutado desde niño en la juventud Nazi: al volver herido al hogar, se replanteará muchas de sus ideas cuando descubra que su propia familia esconde a una chica judia.

Aparentemente, del oscuro y sin humor texto original, Taika solo tomó las ideas centrales para darle forma a su propia comedia dramática, apuntada a uno de sus temas más recurrentes: el poder de las imágenes paternas en la infancia, en este caso encarnada en la figura de un amigo imaginario que representa a su versión infantilizada de Hitler. Con un padre ausente del que no sabe mucho, y una hermana fallecida de niña, JoJo es un pequeño solitario desesperado por pertenecer incluso a un grupo que no lo acepta y se burla de él, pero por sobre todo ansía una imagen a quien admirar.

Con este estreno logró suficiente prestigio como para que la temporada de premios comerciales se atreva a nominarlo y hasta premiarlo, pero no estuvo libre de controversia ni recibió apoyo unánime. Por el contrario, la película y las nominaciones recibieron críticas negativas tanto artísticas como de discurso, algo que seguramente no lo tomó de sorpresa desde el momento en que decidió mostrar a Hitler como un amigo imaginario aniñado.

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