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¿Por qué Disney está haciendo sus clásicos en live action?

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¿Por qué Disney está haciendo sus clásicos en live action?

¿Por qué Disney está haciendo sus clásicos en live action?

El Rey León, Aladdin, Dumbo, Mulan y La Sirenita son solo algunos de los tantos clásicos en live action que Disney estrenará próximamente. Esta ola de adaptaciones que comenzó a volverse frecuente con Alicia en el País de las Maravillas en 2010 y se reafirmó con Maléfica en 2016, sigue creciendo y se hace cada vez más fuerte pese a que no todas las adaptaciones son bien recibidas. Es por eso que nos preguntamos, ¿por qué Disney está haciendo sus clásicos en live action?

Un poco de historia

Para responder ¿por qué Disney está haciendo sus clásicos en live action? empecemos por el principio. Esta técnica surgió como consecuencia del avance tecnológico en la creación de películas y fue evolucionando con el tiempo. En sus comienzos, Disney fue uno de los primeros estudios en utilizarla: fue en 1923, cuando transmitió un cortometraje de Alicia en el País de las Maravillas donde se podía ver a una pequeña actriz interactuar con dibujos animados. Algo similar a lo que repetiría más tarde en una de las escenas clave de Mary Poppins, la cual no fue ninguna novedad ya que 20 años antes Gene Kelly bailó junto a Jerry, el ratoncito de Tom y Jerry en la película Levando Anclas.

En 1994, Disney se anima a dar un paso más allá y realiza una película puramente en live action: El Libro de la selva (donde, por cierto, aparece Lena Headey, conocida como Cersei Lannister). Dos años después estrena 101 Dálmatas, un éxito rotundo que muchos le atribuyen al papel de Glenn Close como Cruella de Vil. La película tuvo una secuela estrenada en el año 2000, titulada 102 Dálmatas. Pero pese a estos grandes éxitos, Disney parecía haber olvidado la técnica hasta que crea -de la mano de Tim Burton- Alicia en el Pais de las Maravillas, el primer remake que introduce cambios importantes de la versión real, incorporando al persona de la Reina Roja.

¿Por qué Disney esté haciendo sus clásicos en live action?

En 2014 decide modificar por completo la historia y crear básicamente una nueva, con los personajes que ya conocemos. Es así como surge Maléfica (2014), la historia de La Bella Durmiente contada desde la perspectiva de la no tan malvada Maléfica. A ella le seguirían estrenos que se acomodaron en el otro extremo: contar cuadro por cuadro la misma historia que en la versión animada original. Son La Cenicienta y La Bella y la Bestia. Por lo que vimos en los trailers, próximamente El Rey León seguirá este camino.

¿Por qué Disney esté haciendo sus clásicos en live action?

Lo que nos lleva a plantearnos la pregunta que ha desencadenado una grieta entre los espectadores: ¿El Rey León califica como live action? ¿debe considerarse Live action a películas en las que no veremos a ningún actor de carne y hueso? En las anteriores como El Libro de la Selva, en mayor o menor medida vemos a una persona actuando, pero en este caso se convierte en una simulación por computadora,  similar a la animación clásica pero con otra calidad. Mientras los expertos investigan estos tecnicismos, analicemos los motivos, intentemos develar ¿Por qué Disney esté haciendo sus clásicos en live action?

Nostalgia, vieja amiga

live actions de disney

No es la primera vez que Disney utiliza el factor nostalgia para revivir viejas historias. La empresa ha estrenado y anunciado nuevas secuelas de muchas de sus películas más reconocidas, entre las que se destacan Toy Story, Nemo y Los Increíbles. Tampoco es el único: muchas series y películas que creíamos finalizadas volvieron con nuevas temporadas, Prision Break, Los Expedientes X o Twin Peaks son algunos ejemplos. Apelar al recuerdo asegura la presencia de ese público ya adulto que busca revivir su infancia, porque no importa cuántos años tengas todos vamos a ir a ver Toy Story 4, a la par de atraer al publico joven de hoy en día.

Una nueva mirada

Es un buen punto pensar que si lo que buscan es apelar al recuerdo, podrían simplemente relanzar o estrenar las películas ya existentes con una calidad de imagen mejorada. Entonces ¿por qué no lo hacen? Porque estos clásicos no solo cambian desde su imagen sino que buscan adaptarse a los tiempos modernos y contarnos la historia desde otra perspectiva. Como vimos en La Bella y la Bestia donde -en una escena de escasos 2 segundos- se mostró un personaje gay, algo innovador en la historia de la compañía. Maléfica por su parte re-inventó el cuento de La Bella Durmiente contándonos la historia desde la perspectiva de su villana, haciéndonos ver que su odio por los reyes se debía a algo más que el rechazo de un hombre. En pocas palabras, busca modificar factores que con el tiempo se volvieron muy controversiales, adaptándose a las nuevas realidades de la sociedad.

Del otro lado

Como espectadores podemos estar más o menos contentos con esta practica, y podemos o no consumirlos. Pero no nos tenemos que olvidar de los creadores de la versión original: ¿cuál es su papel en todo esto? NINGUNO. Nadie había pensado en este detalle hasta que Ted Elliott, unos de los guionistas de la versión animada de Aladdin, publicó (luego del estreno del trailer de la nueva versión) un tweet en el cual reclamaba que los nuevos personajes utilizaban exactamente las mismas palabras escritas por él y otros guionistas años atrás, sin haber recibido ninguna compensación por ello. El motivo se debe a que el gremio de guionistas en Estados Unidos, WGA, no cubre las producciones animadas.

En números, ¿funciona el live action?

La respuesta es si, claro que si. De otro modo no existirían. La Bella y la Bestia tuvo records de recaudación en su paso por la pantalla grande, se llevó $1,263,521,126 ganando un lugar entre las 10 películas mas taquilleras de Disney. El ranking está encabezado por Star Wars: El Despertar de la Fuerza e Inifinity War, dos de los tanques más grandes de la compañía. En cuanto a los live actions más taquilleros a La Bella y la Bestia, le siguen Alicia en el País de las Maravillas con $1,025,467,110 y El Libro de la selva con $966,550,600. La película que menos recaudó, pero no por eso le fue mal, es Christopher Robin, la historia del niño de Winnie Pooh que fue llevada a la pantalla grande el año pasado: esta remake generó unos $180,444,423.

Es así que pese a que en algunas ocasiones la critica, tanto profesional como la del publico, no ha acompañado a algunas adaptaciones, los números y los reconocimientos en distintas premiaciones si lo han hecho. Prácticamente todos los años alguno de estos estrenos recibe alguna nominación en los premios más importantes de la industria, especialmente en las categorías diseño de vestuario (Alicia en el Pais de las maravillas, Malefica, La Cenicienta) y efectos visuales (Alicia en el País de las maravillas, El Libro de la Selva, Christopher Robin).

Pese al rechazo que puede causarnos el genio que interpretará Will Smith en Aladdin, y que algunos prefieren que los clásicos de Disney se mantengan en su versión original, las remakes funcionan en la industria (este año tuvimos la cuarta adaptación de Nace una Estrella), y Disney -para bien o para mal- es una empresa que sabe lo que hace. Busca re inventarse y mantiene viva la magia. Demasiado viva.

¿Estás de acuerdo con estas adaptaciones? ¿Cuál es la que más están esperando?

1 comentario

1 comentario

  1. piporga

    26/02/2019 en 06:56

    pero de twin peaks y x-files era cantado que enventualmente habría más capítulos. estaba muy explícito en los respectivos finales.

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