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Razones por las que tenés que ver Multiplicity

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Razones por las que tenés que ver Multiplicity

Razones por las que tenés que ver Multiplicity

Hoy recomendamos ver Multiplicity, una alocada y noventosa comedia (con toques de fantasía) donde Michael Keaton es un hombre sin demasiado tiempo en sus manos. Cuando conoce a un extraño científico, se le presenta la oportunidad de crear un duplicado de sí mismo.

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El cine de Harold Ramis

Harold Ramis es uno de los grandes directores de comedia. Debutó en 1980 con Caddyshack (una gema escondida) y durante los próximos 20 años escribió películas como Animal House (precursora de las comedias de adolescentes), la franquicia de los Los Cazafantasmas, y Analízame. Aunque, por supuesto, su éxito universalmente más recordado es otro.

En 1993 Ramis presentaba El día de la marmota, película con un concepto genuinamente original que cosechó un gran éxito tanto de crítica como de público. Phil (Bill Murray) es un reportero en una cadena de televisión. A desgano, llega a un pequeño pueblo para cubrir la información del festival del Día de la Marmota. Al despertarse una mañana comprueba que está reviviendo el mismo día una y otra vez.

Tenés que ver Multiplicity

Un par de años más tarde, llegó a manos del director el guión para una comedia igualmente creativa. Multiplicity contaba la curiosa historia de un tipo que, saturado por el trabajo y la familia, decide crear copias exactas a él para que lo ayuden.

¿Les suena conocida la trama? Es porque Los Simpson parodiaron a la película en el primer segmento de su especial de terror Casa Árbol XIII (allá por el 2002).

El papel femenino fue adjudicado rápidamente a la hermosa Andie MacDowell, quien ya había protagonizado El día de la marmota. El protagónico masculino se le ofreció a Michael Keaton, que estaba a punto de firmar para la nueva de los hermanos Farrelly pero no estaba del todo convencido.

Fue Keaton quien le sugirió al director otro interesante giro argumental: que los clones no fuesen iguales, sino que cada uno tuviera una personalidad particular. Así, la película muestra a un Michael Keaton descociéndola con cuatro interpretaciones absolutamente distintas, muchas veces con las cuatro versiones de sí mismo compartiendo pantalla.

Envíen a sus clones

Doug Kinney trabaja en una empresa constructora que lo tiene atrapado prácticamente las 24 horas del día. Por ese motivo no puede dedicarle tiempo a su mujer y dos hijos. Un día conoce al Dr. Leeds, quien le propone una elegante solución para su agitada vida: clonarse.

Su número 2 resulta ser un tipo trabajador, aunque también carismático. Lo cual generará conflictos cuando el clon decida que también tiene derecho a la vida amorosa. Mientras #2 se encarga de todo lo laboral, el Doug original aprovecha a descansar y decide crear a otro clon (#3) para que se ocupe de su propia familia.

Cansados de no poder divertirse ellos también, los clones #2 y #3 crean a un cuarto que será encargado de realizar las tareas mundanas. Sin embargo, #4 resulta ser un clon con deficiencia mental.

Todo esta maraña de enredos da lugar a situaciones muy divertidas y desopilantes, donde los problemas van creciendo como una bola de nieve en caída.

Los efectos especiales

Con un presupuesto de 45 millones de dólares, Multiplicity resultó ser una película bastante costosa, y más por tratarse de una comedia. De hecho, fue un desastre comercial en Estados Unidos, donde pasó sin penas ni glorias y no llegó a recaudar ni la mitad de su costo.

Le jugó en contra que simultáneamente se estrenaba la versión de Eddie Murphy de El profesor chiflado, donde curiosamente también veíamos a Murphy “clonado” en la escena donde interpreta a todos los miembros de su familia.

De todas maneras, las virtudes técnicas de la película hacen que ver Multiplicity sea una experiencia cinéfila interesante (más para la época). Se utilizaron varios efectos prácticos para lograr tener a los cuatro Keatons en pantalla, lo cual era algo nunca antes visto con tanta fluidez en el cine.

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100% Keaton

Todos los gags de Multiplicity funcionan a la perfección gracias a que Michael Keaton logró insertarle matices y pequeños detalles a cada uno de sus clones. Cuando hay dos o tres en pantalla no sabés para dónde mirar, porque cada uno está haciendo algo gracioso. Es realmente fantástico verlo interpretar a tantos personajes diametralmente opuestos de sí mismo.


Quizás no sea un película terriblemente memorable, pero si te considerás un fan del cine de Keaton, tenés la obligaciónde ver Multiplicity, un clásico oculto de las comedias de los años ´90.

 

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