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Conferencia de Alex de la Iglesia (El Bar)

Nota por el 07/06/2017
 

Álex de la Iglesia pasó por Buenos Aires con motivo del inminente estreno en Argentina de su última película El Bar. Tuvimos la suerte de estar presentes en la conferencia de prensa que ofreció con motivo de la misma, y a continuación les compartimos sus palabras. El Bar se estrena el 8 de Junio.

La responsabilidad es de uno

Me parece muy pretencioso pensar que hay una indagación en mi obra, como si fuera un filósofo importante que pensase acerca del hombre o de las cosas. Sí, es cierto es que hay una cierta angustia acerca de cómo es la vida, pero creo que la tenemos todos, lo que pasa es que quizá yo tengo la oportunidad de reflejarlo en mis películas. Entonces, de una manera, intento preguntarme, a través del entretenimiento, la diversión y la comedia porqué nos ha tocado todo esto. ¿Por qué es todo tan difícil? ¿Por qué uno tiene la sensación de que todo es mentira? Entonces surge el engaño ¿Es un problema mío, de falta de comprensión? ¿Creo que las cosas tienen sentido y no lo tienen? El asunto interesante es darte cuenta es que nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de que las cosas no tengan sentido. Aceptamos cualquier tipo de teoría o hipótesis antes que aceptar el sin sentido. Porque es absolutamente insoportable, y somos capaces de crear cualquier cosa, dioses, demonios, sistemas, iluminatis, gobiernos, extraterrestres, lo que sea necesario para que haya alguien que sea culpable, en lugar de ser nosotros mismos. Hay una necesidad de buscar culpabilidad en el otro, constante, y eso es muy gracioso. Le echamos la culpa a quien sea, a nuestra madre, al pasado, a la historia, a los conservadores, a los liberales, a la oposición, al gobierno, al sistema, al antisistema, a los terroristas, al Area 51, a quien sea antes de pensar que el que realmente es culpable es uno mismo que no ha hecho nada por mejorar la situación.

Fundamentalmente, mis personajes prefieren pensar que el mundo es un escaparate, por eso están en un bar. Están muy a gusto porque están en un bar, porque el enemigo está afuera y eso es fantástico. Lo mismo que cuando ves una película, o ves la tele, o te enfrentas a las noticias a través del telediario. Todo está más allá, está al otro lado, hay algo que te separa y eso genera una tranquilidad enorme. Aquí está todo bien y afuera están los locos. Los locos pueden ser locos auténticos, los terroristas que quieren destruir este enorme paraíso delicioso en el que vivimos, o si ya empezamos a indagar, nos damos cuenta que no, que el enemigo es quizá más siniestro, es una corporación, es el gobierno, es el G8, es el KKK. Nos viene bien, nos tranquiliza, es tan complicado que se nos escapa. Pero no pensamos “Es que soy yo. Yo soy culpable de lo que está ocurriendo” No queremos pensar eso porque es muy incómodo darnos cuenta que la vida no es algo que ocurre delante mío, sino que la vida la provoco yo.  Si yo cambio la vida, el espectáculo que se provoca delante de mí es diferente. Eso no lo queremos reconocer porque supone, sobre todo, un gran esfuerzo y supone una valentía que no tenemos. Eso es lo que hacen los personajes, en un primer lugar. Los personajes piensan que el enemigo está afuera. Al principio, lo primero es pensar que hay un hombre malo que nos odia, entonces piensas que es un terrorista. Después piensas que es más complicado, que es el sistema el que nos odia. Entonces sigues avanzando hasta que te das cuenta que nada de eso funciona, no es verdad, es algo que está aquí dentro.

¿Qué es la realidad?

La realidad para mí son los tebeos, los comics, las novelas gráficas, la literatura infantil, la filosofía idealista, sobre todo la alemana. Me interesa mucho Foucault, porque habla de la estructura del discurso y es importantísimo para hacer cine. Me interesa mucho Asterix y Obelix, sobre todo Obelix, porque es una persona baja de tórax. ¿Por qué es feliz Obelix? ¿Porque se engaña a si mismo? ¿Porque no se ha dado cuenta que es gordo? ¿O porque Obelix no está gordo, sino que es un gran tipo que está por encima de la obesidad?

Me interesa mucho Haddock, porque cuando leemos Las Aventuras de Tintín son las aventuras de Tintín, no las aventuras de Haddock y sin embargo el protagonista es Haddock, porque ¿Quién es el protagonista de una historia? El que más sufre, entonces me interesa Haddock, me interesa en la medida que Moulinsart es un castillo que no se merece y sin embargo es el dueño. Porque siempre viene Bianca Castafiore a cantarle el Aria de las Joyas de Gounod y la odia, y sin embargo forma parte de su vida. Y al final yo creo que la quiere. Si se casara con alguien seria con Bianca Castafiore.

Me interesa Tornasol, un tipo que parece que lo sabe todo y no sabe nada, y dice “Siempre al oeste. Hay que ir siempre al oeste.”

Me interesan Hernández y Fernández, porque son la misma persona pero, sin embargo, uno siempre tiene algo que decir respecto al otro, “Yo aún diría más” y terminan diciendo lo mismo. Todo eso forma parte de mi cabeza y forma parte de la realidad, porque no creo que la realidad sea eso tangible, eso que tenemos alrededor, sino eso que no duele.  El criterio de validación de la existencia de algo es el dolor que nos provoca.

Los orígenes de “El Bar”

Es una película que Jorge y yo pensamos hace mucho tiempo, lo que pasa es que no encontrábamos el motor del conflicto. No encontrábamos una razón por la que los personajes se sintieran aterrorizados desde un punto de vista metafísico. Pensamos en terroristas, en algo sobrenatural, en algún accidente, pero cuando de pronto un enfermo de Ebola llegó a España dijimos “Diablos, es esto.”

Tengo una amiga que es médico y trabajaba en el mismo hospital donde estaba el enfermo de Ebola. Hubo un momento concreto en España donde pensábamos que todo el país se iba a infectar, porque dependía de nuestra pericia con la enfermedad y no la teníamos. Yo le preguntaba a mi amiga y me decía “No sabemos manejar correctamente el vestuario necesario para no infectarnos. Estamos aprendiéndolo conforme lo conocemos. Es la primera vez que esto ocurre en España.” El hospital donde estaba ocurriendo no reunía las condiciones, se procuraron las condiciones conforme se veía el problema y lo hicieron muy bien; tuvimos la suerte de tener gente muy competente en sanidad, que entregaba la vida en ello, porque la situación era critica, nadie sabía qué hacer.

El caso es que mi amiga me conto esta historia, yo dije “no será tan grave”, ella me respondió que lo era y que se podía infectar toda España, Europa entera incluso. El punto es que cambiamos de tema y llegado el momento de despedirnos, me trata de dar un beso y yo me aparto. Y yo pensé “Aquí hay una película, no es normal ser tan miedoso y tan cobarde”

Sobre los desafíos técnicos que planteó “El Bar”

Lo más bonito es jugar, y hay un momento en que tu labor como director, es por un lado, una historia de amor con los actores, y por el otro es un juego contigo mismo estableciendo como unas fichas como si jugaras al Cluedo. Entonces ese mover las fichas de las que te has enamorado en la partida es apasionante, es lo más divertido, sobre todo por el hecho mismo de tener problemas, y que sea un entorno tan cerrado. En este caso todas las paredes eran móviles, la barra se partía en tres piezas. Esto les genera a los actores una sensación de libertad que no suelen tener.

Sobre el cine de Superhéroes en la actualidad

Se da un elemento contradictorio. Por un lado te fascina ver imágenes que has visto en dos dimensiones, verlas en tres dimensiones y ver a Superman volar, al Joker reír y a Harley Quinn con el martillo, cuando lo has leído en un tebeo en un color tramado y policromo absurdo. Es fascinante, pero por otro lado hay una grandísima decepción en ver que algo que has leído tú, que era adulto, lo han vuelto un cuento infantil. Es una lástima que lo hayan reducido a un ámbito infantil, no llega a adolescente. No quiero decir que está bien o mal, sino que es esa sensación de que no sea todo lo adulta que quisiéramos, pero si igual lo fuera no existiría porque es una cuestión de mercado. La vida es así.

¿Qué motiva a Álex de la Iglesia a seguir haciendo películas?

El haberme equivocado un montón, fundamentalmente el fracaso. La sensación de que no estoy en plena actividad, el pensar que se puede hacer mejor. Cuando haces la segunda película tienes esa sensación de “Dejadme hacer otra, que ahora se hacerlo.” De pronto descubres, creo en la tercera película, que tienes que disfrutar y ahí te equivocas, y pides de hacer una cuarta. Entras en un bucle en donde la insatisfacción es tu manera de ver la vida. Nada es lo suficientemente bueno, todo es decepcionante. Quieres seguir y seguir trabajando. Luego hay un segundo elemento muy importante, cuando dejas de hacerlo, cuando dejas de rodar, te encuentras ante un abismo. Es como quedarte sin Nuke en Robocop 2. No puedes vivir, no tiene sentido la vida, “¿Que hago que no estoy rodando?” “Rodemos cualquier cosa, pásame un IPhone” Es la necesidad de estar viviendo rodando porque se convierte en algo que supera con creces la vida normal.