Conectate con nosotros

27° MDP – REVIEW: El Bella Vista

Críticas

27° MDP – REVIEW: El Bella Vista

Una película uruguaya sobre un tema universal en un pueblo uruguayo. La primera película de Alicia Cano fue una de las tantas bellas sorpresas de Mar del Plata.

Apuntes de la peli

Las travestis del Bella Vista deciden terminar en la prostitución, no sé si porque fuera su primera elección, si porque es algo que las apasiona o porque no pueden conseguir otra cosa en el mundo real, en la superficie, en el día. Así es que una madama compró este club por un auto y unos pesos. Allí funciona el prostíbulo que a la noche se llena de gente, esa misma que durante el día evitan la mirada a quienes a la noche les pagan por unos minutos de placer. Conocemos a Agustina, una travesti que se quiere enamorar; al Patón el macho que es presidente del club Bella Vista -un club sin sede- quien los va a ir a desalojar eventualmente porque está lleno de putos disfrazados; una madre travesti genuina de un amor enorme; la comunidad que segrega a los suyos por ser distintos.

La directora dijo que ella veía que los pueblos en Uruguay se simentaban a partir de tres pilares: El Fútbol, La iglesia y el Prostíbulo. Sobre estos tres puntos parte la película con escenas muy logradas como el partido de fútbol que juegan las viejas glorias del Bella Vista contra Sportivo Yi -vean como la mueve el 10 de Yi que no se puede creer-. El matrimonio hiper religioso -son casi un cliché- que también quiere sacar a las prostituas del club, pero no se animan a hacer nada -esos son siempre los peores-.

Durante la película creo haber contado dos o tres entrevistas contra la cámara, no más que eso. Todo el documental está interpretado por ellos, los protagonistas de la historia, menos uno. De esta manera construyen un relato, como así construyen sus vidas, de puertas para afuera y puertas para adentro.

Construir y reflejar

La directora dijo que ella veía que los pueblos en Uruguay se simentaban a partir de tres pilares: El Fútbol, La iglesia y el Prostíbulo. Una película se comienza con un plano del tractor del Patón que tracciona en círculos imperfectos o en espiral. Este hombre construye ladrillos, pieza fundamental en la construcción. Y esta película se dispone desde el principio construir un relato a partir de lo que cada intérprete quiere mostrar sobre sí en la historia que lo atañe: El Bella Vista.

La película es mucho más que la querella entre la dueña del prostíbulo y el presidente del club. Las travestis están en el medio de este fuego cruzado en el que se arrastran a la prostitución ante la imposibilidad de conseguir un trabajo fuera del encierro seguro e íntimo del prostíbulo. Lo que sucede en el Bella Vista queda en el Bella Vista. Fuera de allí son mal vistas por una comunidad fuertemente afianzada al opus dei y esas ideas tan humanitarias como la discriminación, la ignorancia y el odio –well done boys.

Cada quien construye su coraza y tiene algo que esconder por distintas razones. Agustina, la travesti que se prostituye está enamorada de un tal Federico -quien no participa de la película y es ella, Agustina, quien le pide a un actor que haga de él- y todo parece fantástico hasta que Federico cede ante la presión de la sociedad y la abandona. La travesti se siente encerrada en un cuerpo que no le pertenece y lo cambia para acercarse a ese ideal que la refleje, pero luego se oculta ante la discriminación.

El Bella Vista es un lugar de día y otro de noche en donde la fiesta del prostíbulo comienza. El Patón refleja a un macho hecho y derecho que odia a los putos –una frase de este personaje es muy significativa :»En este club entramos como chicos y nos hicimos hombres»-. Al final cuando las prostitutas son desalojadas en el lugar, que pintan de blanco, los religiosos colocan una cruz en el frente y lo transforman en una escuela de catecismo.

Quizá el caso más lejano a esta idea sea el de la travesti que se juntó con su marido y ahora es madre de un niño, Alex, quien conoce a su madre biológica y lleva una relación además. La travesti no se oculta, es quien es, porque así se siente: una madre. Cualquier prejuicio del Patón queda desterrado al ver el amor de esta madre genuina por su hijo.

Conclusión

Documental VS Ficción

Los actores del documental son los propios protagonistas de la historia real. Se los puso delante de la cámara para que representaran como había acontecido. Cada uno se representó a si mismo en aquel momento. Cada uno cuenta su historia en el pedacito de cámara que le toca. ¿Hasta que punto no se trata de una ficción con estética de documental? El límite entre un tipo y el otro es cada vez más endeble. Esta película lo deja demostrado siguiendo con la intención de sus personajes, la de contar la verdad. Nunca fui fanático de lo que es los conceptos de verdad y realidad si no se toman en cuenta la carga subjetiva quien la enuncia. Si cada verdad fuera una ventana, esta película es una suma de ventanas diseñadas por la arquitecta -la directora- quien construye un edificio -como los que construyen los ladrillos del Patón- con múltiples miradas y una sóla forma. Nosotros luego decidimos que vemos de esa construcción.

Click para comentar

Deja un comentario

Más en Críticas

Trending

Arriba