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Alta Peli

REVIEW: Desencanto (Disenchantment)

REVIEW: Desencanto (Disenchantment)

La nueva serie de Matt Groening no está a la altura de las circunstancias, pero tiene con qué seguir peleando.

Tal vez esperábamos demasiado de ella, o quizás la oferta es tan amplia que ya no tenemos el tiempo ni la paciencia para con una serie que no entrega rápidamente lo que debería. Desencanto (Disenchantment), la nueva creación del padre de Los Simpson, era una de las series más esperadas del año pero inmediatamente se convirtió en una decepción. ¿Es para desencantarse tanto? La respuesta rápida sería SI, aunque aquellos que aguarden estoicos hasta el final de la primera temporada no sientan lo mismo.

El desencanto de quedar opacada

crítica desencanto disenchantment netflix matt groening desencantoEl auge de las series animadas para adultos, con exponentes que están alcanzando una madurez antes solo reservada para los dramas «serios», tienen en Groening casi que a un responsable directo. Su estilo y sello personal ayudaron a que «los dibujitos» pudieran ser más que un simple entretenimiento para acompañar la merienda de los chicos. La llegada de su tercera serie, tras la también revolucionaria aunque no tan exitosa Futurama, se convirtió en todo un evento.

Pero la carta de presentación no pudo ser peor. El episodio piloto falla en tantos aspectos que resulta entendible no querer pasar de él. Falla a nivel narrativo al no ser capaz de transmitir de qué diablos va o qué es lo que contarán; falla a nivel personajes, pues lo que debería ser una presentación clara apenas los boceta, sin darle matices que rápidamente despierten nuestro interés; fracasa a nivel ritmo, pues los excesivos 36 minutos le hacen perder timing a cada uno de los gags y la hunden en el más profundo aburrimiento. No quiero exagerar pero creo que no logró robarme una sola risa.

Ahora bien: sabemos que a la comedia hay que darle más tiempo que a un drama. Si a ninguna serie deberíamos condenarla por su primer episodio, las comedias específicamente requieren de cierto tiempo para encontrar su tono, su marca, su estilo. Pensemos en Community o Parks and Recreation como muestras claras de que no es sencillo dar con ello de entrada. Por lo tanto seguir adelante con Desencanto es una obligación en agradecimiento por los (buenos) años de la familia amarilla.

Pero resulta que lo que sigue tampoco lo vale. Los próximos episodios mantienen las mismas fallas. Si bien hay indicios de algunas ideas interesantes y las risas aparecen esporádicamente, Desencanto se toma demasiado tiempo en hacer queribles a sus personajes y clara su trama.

Experimentando con la serialización

La diferencia fundamental de esta serie con las predecesoras de su creador es su serialización, el contar una historia que avanza cronológicamente capítulo a capítulo, restringiendo esas libertades de hacer lo que sea con las que Groening ya había demostrado su talento. Y parece que eso le pesa. Cuesta hacer crecer lo que no queda claro de entrada, con personajes pobremente presentados.

Algo que Desencanto corrige con el paso de los episodios y motivo por el cual, poco a poco, irá mostrando destellos de que hay una mejora posible. Esa princesa alejada de las que acostumbran los relatos infantiles, borracha por defecto, más cómoda en pantalones que en los clásicos vestidos, pronto (o demasiado tarde, según juzguen los espectadores) dejará de sernos indiferente al igual que sus secuaces, el naif e inocentón Elfo y el cínico Luci, demonio personal de la protagonista.

Gran parte de que comencemos a quererlos radica -paradójicamente- en esa misma serielización que criticábamos, pero que lentamente va dado forma a la historia. También ayuda el buen trabajo de voces, principalmente de Abbi Jacobson, protagonista de Broad City, bien secundada por Eric André, Nat Faxon y John DiMaggio como el -en un inicio- insípido Rey. Si bien las reglas de ese universo donde habitan humanos y toda clase de seres fantásticos no queda jamás del todo clara (y posiblemente sea lo mejor para poder crecer sorprendiendo con locuras varias), la temática va apareciendo, los conflictos hacen su entrada, los secundarios dejan de ser mero relleno, algunas motivaciones se hacen evidentes y todo contribuye a que el relato se fortalezca. ¿Cuándo pasa esto? Pues entrado el tramo final de los 10 episodios, casi como si todo el tedio al que nos expusieron fuera apenas un teaser defectuoso.

Pedirles que hagan el esfuerzo por aguantar quizás no valga la pena: para la altura donde mejora, la mayoría ya juzgó y condenó. Y no está mal que lo hayan hecho. Además, en ese punto donde se aclara es donde culmina y nos deja a la espera de una (ya confirmada) segunda temporada que ni siquiera sabemos si podrá mantener el interés que acaba de despertar. Desencanto tiene potencial desperdiciado, se toma un tiempo que no debería haberse tomado, comete errores imperdonables teniendo en sus créditos los nombres que tiene.

¡Y dónde está la crítica!

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Mas alla de los errores «de forma» que hacen colapsar el producto, esa falta de claridad también se nota en la ausencia de crítica social, de certera y cínica puñalada, de las cuales Groening hiciera alarde. La supuesta libertad creativa de Netflix que promocionaron, la posibilidad de no tener las restricciones creativas de la televisión tradicional, era uno de los factores que más interesaba de Desencanto. Si en un canal como FOX fue capaz de decir todo lo que dijo, escupiendo verdades con humor en la propia cara de los espectadores, aquí la idea era subir la vara.

Pero Groening toma la decisión de alejarse también de ello. Como si no quisiera repetir la fórmula, va por lo clásico sin esforzarse en herir susceptibilidades. Sí, la ironía está, tiene una protagonista empoderada, diálogos que intentan ser críticos (hacia la Iglesia, por ejemplo) y situaciones que actúan como espejo deformado de una sociedad que parece seguir viviendo en ese medioevo ficcional, pero ello nunca termina de ser verdaderamente funcional a la historia.

Las referencias a la cultura pop están, aunque también en menor medida de lo esperado. Tal vez lo más rescatable es la autoconciencia del show, algo que hiciera tan grande a las mejores series animadas de esta época. Saben que están pidiendo demasiado del espectador, que no se encuentran ante una jugada sencilla, y tal vez por eso sea acertado darles una oportunidad.

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(Des)encanto (2018–)
30 min|Animation, Action, Adventure, Comedy, Fantasy|17 Aug 2018
7.2Sinopsis: 7.2 / 10 from 41,344 users
El deber llama a Bean, pero ella solo piensa en beber. La rebelde princesa enfurece al rey y siembra el caos con sus amigos, un demonio y un elfo.
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Conclusión
No es original, no es revolucionaria: es el producto más simple de Matt Groening. Crece hacia el final, cuando la mayoría de los espectadores ya dictaron su sentencia. Mejora a medida que los personajes toman forma, se hace entretenida pero sin llegar a ser memorable. Un producto desparejo que cometió el pecado de creer que por estar en Netflix podía tomarse libertades que ya pocos están dispuestos a soportar. No esperen ni la heredera de Los Simpson, ni la nueva Rick and Morty, para eso están ellas, inamovibles en el Olimpo de las series. Desencanto no queda ni cerca, aunque si le tienen un poco (o mucha) paciencia quizás no termine desencantando tanto como en un principio parecía.
Nota de lectores7 Votos
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