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La maldición de Bly Manor, en Netflix (REVIEW)

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La maldición de Bly Manor, en Netflix (REVIEW)

Crítica de La Maldición de Bly Manor (The Haunting of Bly Manor), serie de Mike Flanagan en Netflix, protagonizada por Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen y Henry Thomas.

Mike Flanagan vuelve a Netflix con La maldición de Bly Manor, segunda temporada de su antología de casas embrujadas. Crítica sin spoilers.

Ya pasaron dos años desde que el gigante del streaming sorprendió a todos con La maldición de Hill House (REVIEW, ACA), una historia de casas embrujadas basada en la novela homónima de Shirley Jackson, publicada en 1959.

Mike Flanagan, creador del proyecto y director de la antología, entregó una serie en donde el terror era simplemente una excusa para presentar un intenso drama familiar. En cierto modo, cada capítulo exponía las diferentes maneras de enfrentar y superar (o no) los traumas del pasado, adentrándonos en un viaje emocional que se sostuvo gracias al gran trabajo de construcción de cada historia y cada personaje. Sin acudir al susto fácil ni a los clásicos jumpscares, La maldición de Hill House se apoyó en un exquisito apartado técnico y un ritmo inigualable.

Con la crítica y la audiencia de su lado, Netflix no tenía en mente soltar esta producción y de inmediato dio luz verde a una segunda temporada.

Siguiendo el rumbo de otras series del mismo género (American Horror Story, Channel Zero o The Terror), la siguiente entrega de la antología llega para exhibir una nueva historia con nuevos personajes.

Para crear este drama coral, que no tiene conexión alguna con su antecesora, el equipo formado por Mike Flanagan y Trevor Macy se basó en las clásicas historias sobrenaturales de Henry James y principalmente en su obra publicada en 1898, The Turn of the Screw, traducida al español como Otra vuelta de tuerca.

Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen y Henry Thomas son algunos de los rostros que veremos nuevamente a lo largo de los nueve episodios que componen La maldición de Bly Manor.

Bienvenidos a Bly Manor

En tiempos donde el consumo de ficciones es acelerado, no es fácil instalar una serie y que la misma no sea olvidada a los pocos días de su visionado. Así también, contadas son las historias populares que se toman su tiempo para sentar las bases y explotar poco a poco su potencial, o mejor dicho, pocas veces el publico masivo acepta estos ritmos no habituales. Pues bien, La maldición de Bly Manor, pertenece a este grupo.

La Maldición de Bly Manor (The Haunting of Bly Manor) nos traslada a la Inglaterra de los años 80, en donde tiempo después de la trágica muerte de una niñera, Henry Wingrave (Henry Thomas) contrata a una joven estadounidense para cuidar de sus sobrinos huérfanos que viven en la mansión que da nombre a la serie. Como es de esperarse, en esta residencia no todo es lo que parece y los oscuros secretos de amor y dolor comenzarán a salir la luz tras la llegada de la “au pair” (Victoria Pedretti).

Una de las grandes diferencias, respecto a la primera entrega, radica en que Mike Flanagan no dirigió todos los episodios, más bien cedió su lugar a diferentes colegas y es por eso que su recorrido se siente diferente, aunque no menos efectivo.

El planteamiento y las bases se mantienen y lo sobrenatural se convierte nuevamente en un conducto para dar lugar a otras emociones.

La Maldición de Bly Manor: una historia de horror y romance

Hubiese sido fácil reutilizar las mismas ideas de la primera temporada, principalmente teniendo en cuenta que estas funcionaron como parte de una maquinaria perfecta, tanto en tiempo como en espacio; pero aquí los caminos elegidos son otros y es una más que acertada decisión.

En esta oportunidad, las bases no se establecen sobre una familia rota sino al contrario: Bly Manor enfoca su narración sobre extraños que se encuentran por diferentes motivos en este lugar y que por decisiones del destino forjan allí su amistad.

La maldición de Bly Manor es una historia romántica gótica impregnada de misterio, muerte y pasiones escondidas. Si antes apostaba a las lesiones ocasionadas por los traumas no superados, esta vez elige colocar el eje en la aceptación de la existencia.

La parte que corresponde al elenco no puede pasarse por alto pues ellos están al servicio de la historia y, a pesar de que la misma se cocina a fuego lento, logran tocar nuestros sentimientos en más de una ocasión. Pedretti carga a sus espaldas el peso de la serie y su personaje es el punto de partida en la mayoría de las ocasiones.

En pos de ofrecer algo diferente, La maldición de Bly Manor resulta menos redonda que Hill House, hay que decirlo, pero Flanagan no deja de ser honesto con lo que quiere mostrar y queda claro que su objetivo es no imitar su propia obra. No visualicen esta entrega con la idea de volver a aquel impresionante plano secuencia ofrecido anteriormente, aunque existe un episodio extremadamente emotivo, que vendría a ocupar su lugar.

Con menos dosis de horror, los pocos momentos que ofrece para transmitir miedo sirven también para entender mejor a los personajes y sus motivaciones. El drama esta vez juega un papel importante, pero la narración (en general, salvo algunos momentos que no spoilearé) es mucho más lineal, no existen tantos saltos temporales que nos lleven a confundir los sucesos.

Bly manor no llega para superar a La maldición de Hill House y tampoco merece ser comparada, pero es algo inevitable. Lo que sí es seguro es que Flanagan no tiene que rendir examen, una vez más demuestra que sus aciertos no son un golpe de suerte y fácilmente se posiciona dentro de los mejores cineastas de género de los últimos años.

Quizás los espectadores que esperen encontrar un relato ágil y efectista, con grandes dosis de terror, terminen algo decepcionados, pero quienes busquen una serie de ritmo paulatino, con una narrativa de crecimiento lento y gradual, estarán más que satisfechos.

Durante nueve episodios, La maldición de Bly Manor nos destruye emocionalmente y no será tarea sencilla olvidar esta fábula en donde la muerte no significa el final.

La maldición de Bly Manor, en Netflix (REVIEW)
Conclusión
Quizás no tan terrorífica, pero sí muy emotiva, La Maldición de Bly Manor resulta una historia de romance gótico que se cocina lentamente y nos destruye en más de una ocasión.
Nota de lectores3 Votos
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