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Los favoritos de Midas (REVIEW)

Críticas

Los favoritos de Midas (REVIEW)

España intenta mantener su gran año seriéfilo con Los Favoritos de Midas, lo nuevo de Netflix.

Netflix sigue apostando por las series españolas y esta vez nos presenta Los favoritos de Midas, con un planteamiento más que interesante. Crítica a continuación.

Los favoritos de Midas es una producción europea creada por Mateo Gil (ganador de cuatro premios Goya al mejor guion por títulos como Mar Adentro y El método) y Miguel Barros (Gigantes). A su vez, la misma se encuentra inspirada en el relato corto de Jack London, publicado en 1901, The Minions of Midas.

La nueva gran apuesta de Netflix sigue los pasos del thriller policial, dando como resultado una miniserie correcta, aunque no perfecta.

¿Quiénes son Los favoritos de Midas?

Entre el caos y los disturbios que se dispersan por toda Europa, Víctor Genovés (Luis Tosar) es elegido como heredero de un gran imperio dentro de los medios de comunicación.

Sin especificar el espacio temporal de los acontecimientos, el mencionado empresario comenzará a recibir diferentes recados de chantaje y extorsión por parte de una organización delictiva conocida como Los favoritos de Midas. El mensaje de este grupo, que se mantiene en el anonimato, es claro: de no abonar una gran cantidad de dinero, previamente solicitada, una persona elegida al azar perderá su vida.

Desconfiando de dicha amenaza, Genovés deja correr los días, pero con el paso del tiempo varios habitantes de la ciudad comienzan a morir de forma aleatoria sin dejar rastro alguno de las causas del fallecimiento. El único dato certero es el lugar dónde se producirán estos crímenes pues de antemano es comunicado por Los favoritos de Midas.

Ideas potentes, caminos dudosos

La miniserie está compuesta por seis episodios de aproximadamente una hora de duración y el disparador es más que convincente. La ética y la moralidad se ponen juego para su protagonista que tendrá que elegir entre salvar la vida de desconocidos o conservar el dinero que la empresa necesita para sostenerse en pie.

Por otra parte, la ficción se toma un lugar para mostrar las desigualdades que existen gracias al sistema económico, pero expande tantas variantes dentro de las críticas sociales que no llega a explotar ninguna de sus facetas de manera concreta, dejando una exposición un tanto inconclusa de todos los temas que intenta abarcar.

El elenco de Los favoritos de Midas

Refiriéndonos al elenco, no existen demasiadas cosas para reprochar. De antemano, contamos con un Luis Tosar que, si bien ha sabido darnos grandes interpretaciones, cumple de manera correcta con su labor al sumergirse en la piel de un sufrido empresario divorciado que apenas logra entablar comunicación con su hijo.

Del otro lado, tenemos la vuelta a la pantalla del veterano Guillermo Toledo, ofreciendo gratos momentos al compartir secuencias con Tosar. Para cerrar esta especie de trío protagónico, queda por mencionar a Marta Belmonte, quien llega para conquistar a nuestro héroe y afectar sus decisiones.

De recta al final

Los mayores aciertos de la miniserie de Netflix son los referidos a su premisa inicial y sus personajes principales. Contrariamente, es en las historias secundarias y algunos otros detalles donde radica su talón de Aquiles.

Pese a todo, Los favoritos de Midas no deja de ser una producción notable que consigue mantener el interés del espectador de principio a fin, hasta llegar a una resolución arriesgada (que no convencerá a todos por igual), pero bastante acertada.

Los favoritos de Midas (REVIEW)
Conclusión
Quizás los caminos elegidos a la hora de narrar los hechos sean cuestionables y probablemente sobren un par de episodios. Sin embargo, Los favoritos de Midas cumple su cometido, resultando un producto ampliamente disfrutable y sencillo de digerir.
Nota de lectores2 Votos
58
70
Total
1 comentario

1 comentario

  1. Andrés

    18/12/2020 en 12:39

    No sé, quizá yo sea un burro que no entiende nada, pero me pareció una historia con un planteo interesante (el chantaje) y una solución que es un delirio onírico. Lo demás que se ventila en la historia a esta altura del partido no es nada nuevo, pero si bien en pleno siglo XXI a uno no le resulta muy difícil imaginar el motivo de las protestas populares que son una pintura de fondo durante los seis episodios, creo que el guión debería haber dado más precisiones al respecto.

    Me olió a algo pretenciosamente intelectualoide. No sé quizá el culpable sea yo, pero no se la recomendaría a nadie.

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