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Mamá, Mamá, Mamá (REVIEW)

Críticas

Mamá, Mamá, Mamá (REVIEW)

Crítica realizada durante el 35° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

La directora Sol Berruezo Pichon-Riviére presenta en su debut cinematográfico Mamá, Mamá, Mamá, una historia sensorial y contemplativa sobre la pérdida en la adolescencia temprana. Crítica a continuación.

Para aquellos que buscan cine nacional con perspectiva de género, se abre camino una pequeña y sincera propuesta a tener en cuenta. Se trata de Mamá, Mamá, Mamá, la ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Riviére que tuvo su estreno mundial en la última edición del Berlinale y que integra la Competencia Argentina del Festival de Mar del Plata 2020. Un film climático que observa y reflexiona sobre el proceso de construcción de identidad femenina, las relaciones y la complicidad en un momento de intensas transformaciones.

No se nace mujer, se llega a serlo

La historia se encuentra ambientada en un verano en Buenos Aires y presenta a Cleo (Agustina Milstein), una niña de 12 años que acaba de perder a su hermanita, Erin, quien se ahogó accidentalmente en la pileta de su casa cuando nadie veía. Mientras su mamá, aún en estado de shock, se deja caer sin más en los brazos de su hermana, Cleo intenta atravesar este momento de angustia pasando el tiempo con sus primas, Leoncia y Manuela (Matilde Creimer Chiabrando y Camila Zolezzi) de 6 y 11 años, y la más grande, Nerina (Chloé Cherchyk), de 15 años. Entre juegos, bailes, secretos y rituales, las jóvenes habitan su propio microcosmos. Uno con códigos muy particulares que en el fondo no parece ser menos doloroso y confuso que la tragedia que invade al núcleo familiar.

Mamá, Mamá, Mamá es, ante todo, una obra muy personal sobre la exploración y la fraternidad femenina en tiempos de pubertad que sublima las imágenes borrosas de tardes de calor y aventuras con los adultos siempre como personajes secundarios. La pileta del patio, ahora cercada, luce a lo lejos como una seductora fruta prohibida a la que los mayores temen y niegan su ingreso. Pero las jóvenes ya tienen cosas más importantes a las que temer: su cuerpo está cambiando ante los ojos de un mundo patriarcal con roles bien definidos, que construye estereotipos dañinos y en donde los secuestros para la trata de mujeres forman parte de las leyendas de terror que las chicas se cuentan a escondidas de los padres. En este sentido, Cleo parece tener que enfrentarse a un doble duelo, tanto el de su hermana como el de la niña que supo ser.

La película, que combina drama con toques de surrealismo, se disfruta como una experiencia sensorial y atmosférica que recuerda un poco al cine experimental de Josephine Decker (Shirley), así como también a La Niña Santa (2004) de Lucrecia Martel o Los Sonámbulos (2019) de Paula Hernández. El aire sofocante que quema, el olor del pasto mojado, el ruido de los mosquitos y el ventilador; todo se siente como si el espectador estuviese dentro de la pantalla.

Cabe destacar que además del respeto hacia los personajes, se respira un profundo entendimiento por las cuestiones que atañen al género en el reciente film de esta joven cineasta de solo 24 años que lleva el apellido de una de las figuras más importantes de la psicología social. No por nada la decisión política de realizarla junto a un equipo técnico integrado exclusivamente por mujeres.

Mamá, Mamá, Mamá se alza como un interesante debut que invita a seguir de cerca la mirada fresca de las nuevas voces del cine nacional que definitivamente tienen muchas cosas para decir.

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Mamá, Mamá, Mamá (REVIEW)
Conclusión
Mamá, Mamá, Mamá es un drama intimista que apuesta por una narrativa sensorial y climática, logrando transportar al espectador a este desconcertante microcosmos pre-adolescente.
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