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REVIEW: Black Mirror: Bandersnatch

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REVIEW: Black Mirror: Bandersnatch

¿Qué es Netflix?, se preguntan en un momento dado del especial que la plataforma lanzó de manera sorpresiva (o casi sorpresiva). En el 1984 de la trama resulta difícil explicarle al protagonista: es un sistema de streaming que en el futuro llegará para desafiar al mundo del entretenimiento. Black Mirror: Bandersnatch es eso: un nuevo desafío con que Netflix vuelve a patear el tablero y realizar algo que la TV tradicional jamás podría conseguir.

Controlando el futuro

El argumento de este episodio especial (o película, o evento, como deseen llamarlo) es sencillo, hiper convencional si se quiere: un joven emprende la tarea de programar un videojuego que homenajea a las historias tipo “Elige tu propia aventura”, especialmente a una creada por un hombre que terminó enloqueciendo.

crítica Black Mirror: BandersnatchPero no le será fácil, puesto que en el camino él mismo comenzará a perderse en la locura, llevándolo a cuestionarse el sentido de control que tiene sobre su vida y dudando de quienes lo rodean. Ese planteo casi de manual, acorde con la temática recurrente de la serie sobre la peligrosa relación entre el hombre y la tecnología, es apenas un disparador para que el espectador juegue siendo quien construya (o destruya) el destino del protagonista.

Control remoto en mano (en mi caso particular, aunque la manera de acceder dependerá de la tecnología de cada espectador) seremos responsables de elegir el camino de Stefan, un convincente Fionn Whitehead (Dunkerque), empezando por algo tan simple como qué cereal desayunará, para terminar en cuestiones trascendentales (y violentas) que actúan como respuesta a la catarata de decisiones acumuladas en el trayecto.

En Black Mirror: Bandersnatch somos libres de elegir. O al menos eso es lo que Charlie Brooker nos quiere hacer creer: es que, como el propio Stefan, también somos manipulados para creer que estamos manejando los designios de la vida del muchacho. ¿Complicado? Esa es la cuestión con la que hábilmente juega el episodio: con la ilusión de control y la paranoia de ser controlados.

En realidad no somos libres de nada y la plataforma nos dirigirá hacia donde quiere que vayamos, para encontrarnos con varios finales posibles y bucles que en realidad no estamos decidiendo. Como en aquellos libros populares de hace años. Si probaron varias veces con diferentes opciones, queda claro que hay una mano direccionando. Una cuestión filosófica y universal sobre la libertad y el libre albedrío, reelaborada con todos los beneficios tecnológicos que la plataforma tiene a su disposición.

Experimento aprobado

Los 10 segundos que tenemos para elegir la siguiente opción son de lo más dramático que vivimos como espectadores. O al menos una propuesta divertida. Seamos conscientes o no de la manipulación, la experiencia de control es absoluta (solo semejante en la TV tradicional al poder que nos da apagar el aparato o cambiar de canal cuando algo que estamos viendo no nos gusta). La acumulación de elecciones obliga a preguntarnos constantemente “qué hubiera pasado si…”, algo que siempre ocurre con la ficción: pero nunca hasta ahora tuvimos la oportunidad de poder volver a empezar y observar las bifurcaciones de la historia con sus mil variantes posibles, de acuerdo a qué haga el protagonista (o nosotros… o Netflix…).

Si bien Netflix ya venía probando el recurso con algunos de sus contenidos infantiles, este significa el gran salto con uno de sus tanques consolidados, abriendo la puerta para que la narración tradicional quede obsoleta y dando un paso más hacia el futuro. Aun faltan pulir detalles (no todas las tecnologías admiten este sistema y muchos no podrán acceder, como quienes utilicen Chromecast o Apple TV, por ejemplo) pero como debut resulta más que aceptable.

El pasado es inmutable

review Black Mirror: Bandersnatch

Tal vez no sea la historia más creativa de una serie que tuvo sus mejores momentos cuando pertenecía a la cadena británica Channel 4. Entonces, ¿por qué la estoy alabando? Es que Black Mirror: Bandersnatch sabe jugar con nosotros, sintiéndose totalmente acertado que si alguien iba a realizar tamaño movimiento, sea justamente este show. Y también, por poco originales que parezcan en un principio, la selección de ideas a desarrollar no podrían encajar mejor que en esta serie: el futuro dependiendo de nuestras acciones, el poder que ejercemos en el universo, el grado de libertad que creemos tener, la idea de un Dios todopoderoso (o tecnológico) manipulándonos, y varias cuestiones que han dado lugar a eternos debates.

Uno de los puntos cruciales, a pocos minutos de empezado un episodio cuya duración dependerá de nosotros mismos, es cuando Stefan se encuentra ante la disyuntiva de irse sin el conejo, a lo que (hayas decidido lo que hayas decidido anteriormente) la pantalla solo da una opción: NO. Nada de doble camino. A ello le sigue la frase de la psicóloga diciendo que el pasado es inmutable. El futuro podremos cambiarlo con cada elección, pero las ya tomadas así quedan, sin posibilidad de modificarlas.

Para sumar complejidad filosófica, esa misma imposibilidad de cambiar el pasado es puesta en duda cuando el juego (o episodio, o película, o evento, ya estoy mareado) nos hace volver a empezar pues las decisiones escogidas fueron las peores para Stefan (o para el jugador, o para el espectador, o para la propia plataforma). Como así también observaremos que muchas veces, elijamos lo que elijamos, el resultado no variará porque algo superior (Dios, o Siri, o Netflix) así lo quiere: el momento de elegir tomar drogas o no conducirá básicamente a lo mismo, sea voluntaria o involuntariamente.

En Black Mirror: Bandersnatch el personaje está atrapado, vigilado, en un laberinto creado por nosotros. Nosotros estamos atrapados, vigilados, en un laberinto creado por otro: en este caso, Netflix, un sistema que -vaya ironía- nos da la ilusión de ser libres mientras monitorea todos nuestros movimientos. Stefan es un títere de la tecnología. Nosotros somos títeres de la tecnología y, como Stefan sin quedarle otra opción que despertar y darse cuenta de su falta de control, quizás deberíamos hacer lo mismo. Una decisión no tan sencilla como elegir entre Frosted Flakes y Sugar Puffs para desayunar.


Black Mirror: Bandersnatch (2018)
90 min|Drama, Mystery, Sci-Fi, Thriller|28 Dec 2018
Sinopsis:
En 1984, un joven programador intenta adaptar una caótica novela de fantasía a un vídeojuego. Un desafío alucinante que le llevará a cuestionarse la realidad que le rodea. Película interactiva de "Black Mirror", dirigida por David Slade ("Hard Candy"), en la que el espectador puede tomar decisiones que cambian el rumbo de la historia, entre más de cinco finales posibles y 300 minutos filmados en total...

Nota de lectores8 Votos73
80
Total
Conclusión
Tomando un método habitual en los videojuegos, Netflix vuelve a sacudir la narrativa tradicional. La historia es demasiado directa (hasta carente de sutilezas) y a la idea le falta ser pulida, sí, pero sumando los dilemas orwellianos planteados, la variedad de universos posibles para explorar, la meta referencia (y auto referencia) elevada a un nivel nunca antes visto, y la agradable (o traumática) experiencia que nos hace vivir al hacernos partícipes "decisivos", Black Mirror: Bandersnatch se convierte en lo más emocionalmente inteligente que haya creado la plataforma de streaming.

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