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Alta Peli

REVIEW: The Americans Temporada 4

Críticas

REVIEW: The Americans Temporada 4

Su cuarto año le sirve a la serie de FX para terminar de coronarse y ganar un lugar privilegiado en el Olimpo de las mejores producciones televisivas de la historia.

Seguirán ignorándola el público masivo y las grandes premiaciones (si este año los Emmy vuelven a olvidarla, ello será la prueba concreta de su ceguera), pero The Americans Temporada 4 es el triunfo de la narración televisiva, es ejemplo de construcción de un relato y manual que todo guionista debería tener en cuenta a la hora de hacer crecer a sus personajes.

The Americans Temporada 4: la heredera de Mad Men

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Cuando finalizó la serie que nos contó la vida de Don Draper, sentimos un vacío que se apoderaba de la ex caja boba. Sabemos que series excelentes hay muchas, pero muy pocas son las que se decantan por el camino difícil: el de tomarse su tiempo para hacer germinar una historia, el de no usar/abusar de cliffhangers que piden a gritos otro episodio, el de regirse por su propio ritmo interno que suele ir a contramano de un espectador cada día más ansioso y necesitado de acción rápida. Shows que simplemente se entregan a sus personajes y les ceden el control en medio de ese descontrol generalizado conocido como “serie de Tv”.

Luego de 3 temporadas brillantes, el cuarto año del show creado por Joseph Weisberg (relatando la vida de Elizabeth y Philip, un aparentemente perfecto matrimonio americano de los años 80 que, en realidad, está formado por dos espías rusos capaces de lo más terribles actos en honor a la causa) pone todas sus fichas en un elemento que siempre estuvo presente pero que ahora adquiere importancia vital: el hogar.

The Americans Temporada 4 hace tambalear los falsos cimientos del matrimonio Jennings luego de que su hija Paige descubriera el verdadero trabajo de sus padres y osase contárselo al Pastor Tim. No corrieron mares de sangre como en otra producción a esta altura estaría ocurriendo, sino que ese plot sirvió para hacer madurar la serie y dotarla de un grado de complejidad inusitado.

Nosotros espectadores sabemos cómo terminó esa guerra fría y nos estamos encariñando demasiado con el bando que resultó perdedor; o sea, motivos para pasarla mal nos sobran y los realizadores se aprovechan de ello para silenciosamente jugarla por otro lado. Ese otro lado es la figura real y metafórica del hogar.

Un hogar nacido como una farsa pero que a su vez es el único lugar sagrado para los Jennings. Un hogar que pone en jaque los sentimientos de Paige cuando se da cuenta que vivió una mentira y que ahora debe decidir para qué lado corre. Un hogar del que –en el caso de Nina- no se puede escapar una vez que lo has traicionado. Un hogar vacío al que Stan regresa luego de sus complicadas jornadas laborales en el FBI y que siente la imperiosa necesidad de llenar, aunque más no sea con el hijo de su vecino. Un hogar ansiado que te llevará a cometer locuras por amor y (Martha, pobre Marta) te condena al exilio en una soledad peor que aquella en la que te encontrabas antes. El hogar, esa Patria lejana que es tan solo un recuerdo y esa tierra nueva con su estúpida y sensual Coca Cola, videojuegos y parques de diversiones que tarde o temprano van a terminar corrompiendo tus principios. Hogar, bendito y maldito hogar.

Esa cuestión es la que lleva a sabias decisiones narrativas. No matar al Pastor, al hombre que puede hundirte con solo abrir la boca, es resultado de esa fuerte presencia esta temporada: por mantener unido el hogar, por no destruir para siempre la relación con su hija, el sacerdote sigue vivo. Y eso da constancia de que este show es mucho más que una serie de espionaje.

Los juegos de guerra y dilemas morales (sea para los habitantes de ese universo ficcional o para nosotros espectadores) siguieron estando presentes, las traiciones se mantuvieron a la orden del día, los muertos siguen acumulándose, pero todo con una tranquilidad que espanta y con una tensión latente donde una mirada dice más que mil escenas de acción juntas.

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Muchas razones podemos enumerar para afirmar que con esta cuarta entrega The Americans se afianza alto en cualquier Top 10 a la producción televisiva 2016: un guión que hila fino situaciones que venimos presenciando o apenas escuchando desde el inicio de la serie, una maestría al elegir las líneas de dialogo, precisión a la hora tanto de colocar la cámara como de elegir la banda sonora, interpretaciones de premio de la dupla protagónica formada por Matthew Rhys y Keri Russell: él cada día más harto de esa doble vida que todo lo destruye, ella resultando por primera vez visiblemente afectada por una de sus misiones.

Conclusión

The Americans Temporada 4 hace todo bien: secuencias desoladoras como aquella donde fusilan a Nina; episodios sublimes como The Magic of David Copperfield V: The Statue of Liberty Disappearsd (4×08 donde Rhys además se sienta en la silla de director) o The Day After (4×09); montajes como el que materializa el salto temporal; trae invitados de lujo (muy grandes Frank Langella y Dylan Baker); la despedida (¿despedida?) a lo Casablanca de Martha (Alison Wright, morimos si no le dan el Emmy a mejor actriz secundaria); sorprende con el crecimiento actoral de Holly Taylor interpretando a esa hija que es motor central de este tramo de la trama (y que rompe con años de tradiciones en las que los hijos adolescentes arruinan series… Si, te hablo a vos Dana Brody); muestra firmeza al momento de eliminar personajes secundarios cuyos arcos cumplieron su ciclo evitando que estirarlos termine afectando el desarrollo. Hasta el anticlimático final de temporada dota al show (renovado ya para dos temporadas finales) de una grandeza reservada a unos pocos. Es la serie imprescindible del año.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Matias Seoane

    14/06/2016 en 12:59

    Algo que no suele sucederme: me enamoré de esta serie en el capitulo 1 y todavía nunca tuve ni una vez en que prefiriera ver otra cosa. Sólo demoro en ver algunos episodios para poder verlos de corrido sin tener que soportar la espera.

    La pantalla estaba negra y yo seguía esperando que Nina se levante. Seguía esperando que la muerte Gaal tuviera sentido. Que el tremendo sacrificio de Elizabeth no fuera en vano.
    Pero no. Los guionistas son tan crueles como la realidad.

  2. Franco Rosselli

    14/06/2016 en 13:23

    Coincido totalmente. Es de lo mejor que hay en TV, ya desde la primer temporada. Año a año fue mejorando y dandole forma a un estilo totalmente unico y personal.

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