Noticias

Deconstruyendo el estilo de David Fincher

Nota por el 07/11/2017
 

David Fincher es, sin lugar a dudas, uno de los mejores realizadores cinematográficos trabajando en la actualidad. Si bien es dueño de una filmografía que roza la perfección, en la cual se incluyen clásicos como Pecados Capitales (Se7en) y El Club de la Pelea (Fight Club), en las últimas semanas su nombre ha invadido también el mundo seriefilo debido al estreno de la excelente Mindhunter. Ello nos pareció una buena oportunidad para adentrarnos en la mente de este talentoso director y deconstruir el característico y fascinante estilo de David Fincher.

Deconstruyendo el estilo de David Fincher

El estilo de David Fincher

Antes de empezar a analizar algunos de los recursos más utilizados por este autor a la hora de construir un film, hagamos un poco de historia. L

uego de trabajar varios años en publicidad y de dirigir decenas de videos musicales para artistas de la talla de Madonna y Sting, Fox le ofreció a Fincher la oportunidad de dirigir su primer largometraje en Hollywood: Alien 3 (1992). Como consecuencia de la interferencia constante del estudio en el proceso creativo y de infinitas reescrituras de guion, la película terminó siendo un rotundo desastre. Sin embargo, fue tal el trauma que este fallido debut dejó en la psiquis del joven director, que nunca más en su carrera se permitió hacer una mala película. No, no exagero. Algunas de sus obras podrán gustarte más que otras, pero desde el punto de vista técnico, la filmografía de este señor es impecable. ¿Por qué? Veamos:

El trabajo de cámara y su movimiento

Uno de los aspectos más característicos del estilo de David Fincher es su preciso y concienzudo trabajo de cámara. Cada plano, cada movimiento, tiene una justificación dramática o narrativa. Ninguna decisión es azarosa o puramente estética, al contrario, todo lo que se posa delante de su lente -y la manera en que lo hace- contribuye a la narración, dice algo de los personajes, cuenta sin palabras. Un ejemplo muy ilustrativo de cómo el trabajo de cámara se realiza en pos de la historia, es el mítico final de Pecados Capitales:

Son muy pocas las veces en que aparece un plano filmado con cámara en mano en la filmografía de Fincher. Por lo general, la cámara siempre está firme sobre un trípode y los planos son muy precisos y estáticos, incluso cuando debe captar movimiento (analizaremos eso más adelante). Pero en esta espectacular secuencia final, el recurso de la cámara en mano se utiliza para dar cuenta del estado psíquico y emocional de los personajes y de la relación que hay entre ellos.

Por un lado tenemos a los detectives Somerset (Morgan Freeman) y Mills (Brad Pitt), quienes se encuentran en una situación de desconcierto sumamente tensa; por este motivo, cada vez que vemos a alguno de ellos en pantalla, lo hacemos a través de un plano movedizo e inestable. Todo lo contrario sucede cuando quien aparece en pantalla es John Doe (Kevin Spacey), retorcido asesino que durante el clímax del film, tiene a ambos protagonistas en la palma de su mano. Este es retratado a través de planos firmes y estables, los cuales dan cuenta de la posición que el personaje ocupa en la escena: Doe controla la situación, ha logrado conducir a los detectives a una macabra y angustiosa trampa final.

Como mencione más arriba, la manera en que Fincher capta el movimiento también es muy particular. Si bien los recursos que utiliza para hacerlo son los habituales (paneo, travelling, tilts, etc), logra sincronizarlos a la perfección con los movimientos del actor. La cámara sigue con precisión milimétrica cada desplazamiento que realizan los personajes, cada cambio de velocidad, cada pausa. Esto hace que las acciones retratadas sean percibidas de manera distinta, con una fluidez muy singular, lo cual le permite al espectador comprender más en profundidad el comportamiento del personaje, lograr una conexión no solo emocional sino también física. Hace algunas semanas atrás, el canal de Youtube NerdWriter1, publicó un vídeo titulado “Cómo David Fincher secuestra tu mirada”, donde expone con mayor detalle esta particularidad del estilo del director y demuestra que, si bien a simple vista puede pasar desapercibido, cuando te das cuenta del truco, tus sentidos se acostumbran a esa fluidez del movimiento y lo percibís en todos lados.

CGI

Si alguien les pidiera a ustedes, queridos lectores, que nombren directores que se caractericen por desplegar toneladas de efectos especiales generados por computadora en sus producciones, es probable que David Fincher no sea uno de los primeros nombres que se les ocurra. Sin embargo, el CGI es una de las herramientas predilectas del director a la hora de contar historias. No hay que olvidar que sus primeros pasos en la industria los dio en Industrial Light & Magic, una de las empresas dedicadas a producir efectos especiales digitales más importantes de Estados Unidos, participando en producciones del calibre de El Regreso del Jedi e Indiana Jones y el Templo de la Perdición.

Esta utilización de imágenes generadas por computadora es evidente, por ejemplo, en El Curioso Caso de Benjamin Button, pero no así en películas como Zodiaco o La Red Social. De hecho, esta última contiene mas CGI que Matrix: Revoluciones o Godzilla. Si esta afirmación les resulta un tanto descabellada, se debe a que Fincher hace uso de esta herramienta de una manera muy poco convencional; en lugar de utilizar los efectos digitales para distraer a la audiencia, los utiliza para potenciar la narración y alcanzar el nivel de detalle inmaculado al que su mente obsesiva siempre aspira. De esta manera, si bien la cantidad de planos con CGI en sus films es muy grande, logran pasar desapercibidos porque generalmente los aplica para hacer un retoque muy especifico sobre lo que ya está filmado, o para eliminar cualquier imperfección que el accionar humano haya dejado al momento de mover la cámara. Vamos con algunos ejemplos:

En el caso de Zodiaco, el CGI fue utilizado fundamentalmente para recrear a la perfección las verdaderas escenas del crimen. En este sentido, es importante señalar que Fincher solo incluyó en el relato los ataques del asesino que habían sido registrados con mayor detalle (ya sea a través de testimonios o de imágenes), para lograr una fidelidad absoluta entre lo realmente acontecido y lo retratado en el film. También jugó un papel fundamental en la recreación de la ciudad de San Francisco de los años 70, época en donde transcurre la trama.

En La Chica del Dragón Tatuado, el CGI está puesto al servicio de la creación de una atmósfera sombría, ya que es utilizado para modificar distintos elementos del ambiente, como la disposición de ciertos objetos, el clima e incluso la iluminación. Por otro lado, también se lo usa para agregar minúsculos detalles como una imperfección en el flequillo del personaje de Lisbeth Salander (Rooney Mara) y la presencia de la sangre en la totalidad del film.

Sin duda, uno de los ejemplos más ilustrativos de cómo Fincher saca provecho de los efectos digitales para potenciar la historia, es el increíble trabajo hecho con Armie Hammer en La Red Social. El truco es tan imperceptible que de seguro muchos (entre los que me incluyo) pensaron que se trataba de dos gemelos de verdad.

David Fincher también hace uso de los efectos digitales para lograr planos imposibles. Le gusta, ademas de eliminar cualquier imprecisión que el pulso humano haya provocado, generar movimientos y encuadres que provocan la sensación de que la cámara es una entidad omnisciente que levita alrededor de los personajes y de los escenarios con total libertad. Les dejo aquí un ejemplo:

El espacio y los cuerpos

Fincher prefiere hacer hablar a los cuerpos de sus personajes, antes que llenar sus bocas de burdos diálogos expositivos. A través de la utilización de planos abiertos que permiten mostrar con claridad la disposición espacial de los protagonistas y su relación con el entorno, el director calcula minuciosamente cada mirada, postura y movimiento, para que cuenten la historia sin necesidad de palabras. En el caso de Pecados Capitales, por ejemplo, las distintas etapas que atraviesa la relación de Somerset con Mills, está narrada a través de la disposición de sus cuerpos en los distintos planos de la película. Al principio se los muestra distantes y opuestos, sin embargo, a medida que progresa la trama -y su relación- esto se invierte por completo (la imagen de arriba lo ilustra a la perfección).

Otro ejemplo que da cuenta de este notable recurso, podemos encontrarlo en la siguiente escena de La Red Social:

Noten cómo durante la discusión telefónica que mantiene Mark Zuckerberg (Eisenberg) con Eduardo Saverin (Garfield), Fincher utiliza la posición de cada uno de los personajes, la dirección hacia dónde se dirige su mirada, para mostrar cuál es la perspectiva emocional que tiene con respecto a su interlocutor. Al principio de la conversación, sus miradas apuntan hacia lugares opuestos, lo cual da cuenta del conflicto que atraviesa su amistad. Más adelante, Mark deja un poco de lado la agresión con la que había iniciado el llamado telefónico y se muestra más vulnerable ante Eduardo; es en ese preciso momento cuando la disposición de su cuerpo cambia y queda mirando directamente hacia donde está posicionado Eduardo en el otro plano, indicando un respiro en la pelea y una posible búsqueda de reconciliación.

Si bien son los planos abiertos los más frecuentes en su filmografía, Fincher también hace un uso muy inteligente de los planos detalle, para exponer detalles (valga la redundancia) que de una u otra manera contribuyen al desarrollo de la trama. He aquí algunos de ellos:

Sombras y colores

La fotografía en los trabajos de David Fincher es sublime. Son ya marcas registradas de su estilo las paletas monocromáticas de colores (azul y amarillo), las cuales se adaptan a las sensaciones que pretenda transmitir la historia, y el uso de la sombra. Es habitual la utilización del claroscuro y un bajo contraste que permite envolver los rostros de los personajes en la penumbra sin perder información, incluso en las escenas que transcurren durante el día.