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El bullying en el cine: el caso “Ben X”

Nota por el 10/11/2017
 

Históricamente, el bullying en el cine ha sido tratado con más desaciertos que aciertos. Son pocos los films que verdaderamente logran reflejar la complejidad no solo de las víctimas, sino también de los agresores y los testigos. Por fortuna existen películas como la de origen belga Ben X (2007), una de las raras (y agradables) excepciones a la regla.

Un tema preocupante

bullying en el cine ben xSi hay un tópico innegablemente universal –y contemporáneo– es el acoso (o bullying) durante la época de la secundaria. Por eso es posible ver una película belga, en un idioma ajeno a nuestro español, y sentir que los temas que se abordan son muy nuestros, que están muy cerca.

Una búsqueda rápida en Google sobre mi ciudad (“Bahía Blanca + bullying”) arroja el impresionante número de 72.300 resultados en 0,3 segundos.

De hecho, titulares como “alertan por la vinculación entre el bullying y los intentos de suicidios en chicos” o “contó que debió cambiar a su hijo de colegio porque sufría bullying y no lo contenían” son cada vez más frecuentes en cualquier rincón del mundo.

El acoso escolar es un delito que, lamentablemente, goza de muchísima impunidad, y la intimidación que sienten miles de chicos alrededor del globo todavía no tiene formas reales para combatirse.

En un contexto como este, Ben X y otros largometrajes de contenido social se convierten en casos ideales para ocuparse de la temática del acoso escolar y debatir sobre las maneras de abordarla.

Juegos de rol, autismo y acoso

La película fue dirigida por Nic Balthazar, quien también escribió la novela en que se basa esta historia real (Nothing was all he said). La trama se las ingenia para combinar eficazmente el autismo, el bullying y los juegos de rol.

El protagonista es Ben (un soberbio Greg Timmermans), un adolecente que carga con el peso de ser el “raro” de su clase, y se convierte en el favorito para las crueldades de los matones de la escuela. Sufre Síndrome de Asperger y, si bien su inteligencia es superior a la del resto de sus compañeros, también es demasiado tímido y retraído como para animarse a decir “basta”.

Para evitar las burlas de sus compañeros, Ben vive sumergido en el fantástico mundo de un  videojuego online –que existe en la vida real– Archlord.

Dentro del RPG “Archlord”, Ben es un héroe indiscutible. Por fuera, ni siquiera logra comunicar sus problemáticas con su familia. El conflicto principal de la historia se dispara cuando sus compañeros de colegio le bajan los pantalones, lo filman, y divulgan el video por toda la Internet.

Eso lleva a que Ben comience a considerar el suicidio como única salida. Acá es donde vemos cómo el bullying fue trabajado con mucha seriedad y respeto.

Todo vale la pena al final

Aunque la película es muy fuerte, el mensaje que manifiesta es absolutamente optimista y esperanzador. Particularmente, hay un giro argumental en su desenlace que no solo es sorprendente, sino que además hace que todo lo que vimos antes valga la pena.

Cuenta con un contenido médico muy detallado, que presta especial atención al diagnóstico de un hijo autista, y está condimentada con reflexiones de corte filosófico donde descubrimos que, en su interior, Ben es un poeta perspicaz, profundo y hasta ingenioso.

ben X película

En su momento, la película fue la seleccionada por Bélgica para los premios de la Academia 2007 (en la categoría de Mejor Película Extranjera), aunque finalmente se envió a otra. Sí tuvo  la suerte de recibir una gran cantidad de premios en diferentes festivales, y hoy se la considera una de las más importantes del tópico que ocupa.

Mientras el director (y autor de la novela) Nic Balthazar recorría el mundo con su película, aprendió que la angustia adolescente está verdaderamente en todos lados. En Corea le dijeron que era “una historia muy coreana”, mientras que en Suecia le dijeron que “se trata de una historia absolutamente sueca”.

Sin duda, lo mismo podríamos decir de Argentina.

Una reflexión final

Todos los que conformamos el entorno de una persona somos responsables en los casos de acoso escolar. Somos culpables si lo hacemos, pero también si lo vemos y callamos. Elegir mirar hacia otro lado, decidir no meterse, es a veces peor. La negligencia, el obviar las señales de alerta, y la despreocupación por nuestro prójimo, son también indicadores de que algo tiene que empezar a cambiar.

A lo mejor, pequeñas grandes películas como Ben X logren sensibilizarnos un poco más y descarguen en nosotros la necesidad de comenzar a tomar cartas en el asunto.