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El síndrome de Tom Hanks

Nota por el 08/08/2016
 

Sucede una y otra vez en el mundo del cine. Un actor de comedia exitoso de pronto intenta hacer una actuación en el extremo opuesto de su estilo: un rol dramático y más oscuro. Curiosamente, este giro tiene una buena chance de tener buenos resultados y convertirse en la marca permanente del actor. En esta nota te contamos qué es el síndrome de Tom Hanks.

El síndrome de Tom Hanks

Un hecho muy curioso ocurrió en el año 1993, cuando Tom Hanks tomó la decisión de aceptar en rol híper dramático en la película Philadelphia. Para quienes no la recuerden, es notable por ser una de las primeras cintas de Hollywood que habló abiertamente del SIDA, y además representó el primer rol no-cómico de Hanks.  Le película le dio al actor su primer Oscar (el año siguiente ganaría otro por Forrest Gump) y a partir de ahí comenzó a explotar su vena dramática por sobre la comedia.

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Cabe preguntarse por qué un actor que ya tiene éxito como comediante querría pasarse al lado oscuro. Lo cierto es que un actor de drama tiende a ser más respetado que su contraparte cómica, bajo la falsa ilusión de que es más difícil hacer llorar que reír (cuando, en realidad, es exactamente lo contrario). Pero seamos sinceros: los actores cómicos nunca se llevan a casa un premio de la Academia. Es muy común que luego de ver a un actor de comedia haciendo un rol dramático, inmediatamente pensemos: ¡mirá vos, realmente puede actuar!

Volvamos a Tom Hanks. Antes de Philadelphia era conocido por hostear Saturday Night Live (lo hizo ocho veces, seis de ellas entre 1985 y 1992) y por sus papeles en Bachelor Party (1984), ¡Quiero ser grande! (1988), la serie de TV Bosom Buddies (1980-1982) y Sleepless in Seattle (1993).

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Y, si bien hubo excepciones, luego de Philadelphia comenzó a tener más relevancia con películas como Rescatando al Soldado Ryan (1998), la fascinante Camino a la Perdición (2002) y Captain Phillips (2013), entre muchas otras.

Hanks eventualmente hizo el intento de retornar a la comedia con la remake de The Ladykillers (2004), uno de los mayores fracasos de los Hermanos Coen, y con Larry Crowe (2011), donde hizo una dupla muy olvidable con Julia Roberts. Ambas películas no fueron ni alabadas por la crítica ni comercialmente exitosas.

El síndrome de Tom Hanks fue parodiado en una película maravillosa que funciona desde muchísimos puntos de vista: Tropic Thunder (2008). Jeff Portnoy (Jack Black) es un actor de comedia intentando salirse del rol en el que lo encasilló la audiencia, por lo que toma un rol más serio. Por su parte, Tug Speedman (un impecable Ben Stiller) es un héroe de acción que previamente intentó que los Oscar picaran el anzuelo con un rol dramático que se le fue de las manos (y terminó siendo el fracaso más grande de su carrera).

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You never go full retard! – Robert Downey Jr.

Otros actores con el síndrome de Tom Hanks

Jim Carrey comenzó su carrera con una gran variedad de pequeños papeles, pero su fama de actor de comedia arrancó gracias a las películas de Ace Ventura. Finalmente, cansado de ser considerado el payaso más plástico de Hollywood, le dio una oportunidad al drama con The Truman Show (1998) y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004), ambas alabadas por la crítica. Su aspecto cómico, sin embargo, sigue muy presente.

Otro caso interesante es el de Bradley Cooper. Zigzagueó entre la comedia y el drama hasta que pegó un papel en la franquicia de ¿Qué pasó ayer?, a partir de donde se especializó en la comedia (y particularmente: la comedia romántica). Claro, hasta su protagónico en Silver Linings Playbook (que le valió una nominación a los premios de la Academia). De ahí: The Place Beyond the Pines (gran película), American Hustle, Aloha, etc, etc, etc.

Algo similar podemos decir de Bryan Cranston, el neurótico “papá de Malcolm” que luego nos volaría la cabeza como Walter White en Breaking Bad.

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Por el lado de las mujeres, es llamativo el giro que pegó la vida de Anne Hathaway, una de las veteranas de Disney. La actriz, que alguna vez participó de cuanta comedia de Disney aparecía, está irreconocible es Les Misérables (2012), Interstellar (2014) y The Dark Knight Rises (2012).

La evolución de dos directores

Para cerrar la nota, quiero mencionar a dos directores que también sufrieron el síndrome de Tom Hanks. El primero es Woody Allen (uno de mis favoritos). Antes de su magnum opus Annie Hall, sus películas eran esencialmente herederas de Buster Keaton y Charles Chaplin, lo que se entiende como “comedia física” (slapstick comedy). A partir de ahí –si bien nunca abandonó la comedia– el tono de sus historias fue más serio. Paródicamente, en la subvalorada Stardust Memories, de 1980, un alien le pide a Allen que deje de intentar hacer películas serias y simplemente cuente chistes.

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El otro caso de director es el de Terry Gilliam. Comenzó con comedias desopilantes (Time Bandits y Monthy Python and the Holy Grail), pero gradualmente fue moviéndose hacia territorio más sombrío. Brazil (1985) es una perturbadora obra maestra de la ciencia ficción (si bien contiene elementos de comedia) y de ahí pasamos al viaje temporal de 12 Monos y el viaje lisérgico de Miedo y Asco en Las Vegas.