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El viaje de Sullivan: el valor de la comedia

Nota por el 14/10/2016
 

El viaje de Sullivan es una estampa de la sátira hollywoodense, pero no fue apreciada inicialmente por la crítica. Hoy considerada un clásico de culto, es una de las mejores producciones que enaltecen el valor de la comedia en el cine.

Un director en crisis

La monocromática película de 1941 dirigida por Preston Sturges tiene como protagonista a John Sullivan (Joel McCrea) un director encasillado en largometrajes cómicos que busca crear una historia dramática. En particular, tiene deseos de adaptar un libro socialmente relevante que admira. Sin embargo, sus productores le dicen que él no puede hablar de la pobreza y de la verdadera carencia porque nunca la vivió.

Así, en un intento de adquirir experiencia genuina, se manda hacia la verdadera Norteamérica con únicamente 10 centavos en su bolsillo. El estudio de producción, interesado en la seguridad de su director más rentable, comienza a seguirlo muy de cerca… hasta que las cosas salen terriblemente mal.

Una narrativa formidable

c8b199bb727d010707e97e0090b6d1f4Algo que hace de El viaje de Sullivan una experiencia verdaderamente disfrutable es cómo va escalando de forma épica. Hace uso de técnicas narrativas muy astutas y hasta se da un paseo por lo metatextual, inclinándose levemente hacia la cuarta pared (“Si alguna vez un guión necesitó un gran giro de tuerca, es ahora”, dice el protagonista justo cuando le llega la idea para el climático giro sorpresa del final).

La película es memorable por varios motivos. Por ejemplo, se trata de uno de los roles más famosos de Veronica Lake, uno que la puso a la altura de Ingrid Bergman y Katharine Hepburn. También, los Hermanos Coen frecuentemente roban ideas de esta película para sus obras. Especialmente se hizo notorio cuando sacaron su película O Brother, Where Art Thou? (que es justamente la que Sullivan quería filmar).

Sin embargo, su aspecto más importante es cómo busca recuperar el valor de la comedia. De esa manera, funciona como una reversión de la idea del Sindrome de Tom Hanks (del que hablaba hace unas semanas). El Viaje de Sullivan es una comedia, sin duda, pero una con suficiente contenido maduro y reflexivo para competir perfectamente contra cualquier drama que se considere “serio”.

El valor de la comedia

La escena clave de la película es una en la que Sullivan está prisionero (le pasan realmente muchas cosas a lo largo de la historia) y es llevado, junto a los demás convictos, a ver un dibujo animado de Disney en una iglesia. Algo loco acá es que los personajes afro-americanos son trabajados con mucho respeto (algo inusual para la época).

La escena es básicamente un grupo de personas (de todas razas y colores) unidas por la risa de un dibujo animado. Sólo con eso logra ser una de las más conmovedoras de la historia del cine, especialmente porque es el momento de revelación para John Sullivan, un instante que le recuerda por qué creaba historias divertidas y amenas.

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“Hacer reír tiene mucho mérito. ¿Sabías que la risa es lo único que tiene mucha gente? Es poco, pero es mejor que nada en este mundo de locos.”

En El Viaje de Sullivan, el director Sturges demostró que es posible realizar comedias con contenido. Es un homenaje a Chaplin, Keaton y a todos los comediantes que no pretenden más que generar risas. Con maestría atraviesa varios estilos de humor, desde el slapstick hasta las persecuciones (clásicas en la época de las comedia muda), pasando por el cine de acción, la comedia romántica y hasta el drama carcelario.

Es una de esas historias que nos recuerdan que, cada tanto, no está mal desenchufar un poco el cerebro y simplemente reír.