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Grandes escenas de baile en películas no musicales

Nota por el 08/03/2017
 

En los musicales, tan en boga estos días gracias a La La Land, al igual que en la mayoría de las películas de la factoría Disney, se considera normal que de golpe los personajes, sin razón ni motivo aparente, empiecen a cantar y bailar. Pero qué pasa cuando estamos viendo cualquier otra película, ya sea una comedia, un drama, una de acción o una indie, y de golpe y sin que nadie lo espere arranca el baile. Convengamos algo: en el mundo del cine, cuando alguien es feliz tiene que bailar (a veces pasa en la vida real también), lo que no es usual es que tengamos la coreografía bien ensayada y que millones de desconocidos se sumen a nuestro número musical.

Ya sea por el factor sorpresa, la capacidad de guionista y director de insertarlas en el momento justo, o por el carisma de los protagonistas más allá de lo mal o bien que bailen, lo que está claro es que estas escenas son momentos que quedan grabados en nuestras retinas.

Las clásicas

Las primeras escenas que se le vienen a uno a la mente son: el cierre de Flashdance con What a feeling. Alex la soldadora que se gana la vida bailando sexy pero quiere ser en realidad una bailarina clásica. Igualmente, el final de Dirty Dancing con Time of my life y la ya épica frase “Nobody puts Baby in a corner” del fallecido Patrick Swayze. Y obviamente Footloose, Kevin Bacon rescatando a un pueblo en el que se había prohibido el baile. Todas estas escenas fueron recreadas en mil oportunidades, en parodias, en espectáculos de Broadway e incluso en el Camino al Oscar de Feliz Domingo con Silvio Soldán.

Y también entre los clásicos tenemos a Pulp Fiction, el baile entre John Travolta y Uma Thurman que superó todo los imaginado y se transformó en un icono.

Las comedias

Se viene convirtiendo en costumbre que en las comedias más ridículas se incluya en algún momento un número musical, porque ayuda a reforzar la idea del absurdo. Por ejemplo, en Virgen a los 40 (2006)  después de acompañar a Andy (Steve Carell) en una vida sin sexo por más de 120 minutos, y cuando finalmente se consuma el acto, empezamos a escuchar, de boca de los protagonistas la canción Aquarius (The 5th Dimension de 1969, usada en el musical Hair), una psicodélica celebración de la pérdida de la virginidad que incluye a Paul Rudd y Seth Rogen mostrando sus pectorales.

Parece que a Seth Rogen le encanta bailar, prueba de ello es la película de 2013 que él mismo co-dirigió y co-escribió, This is the end, en la que junto a su grupo de amigos habituales (James Franco, Jonah Hill, Jay Baruchel, entre otros) intentarán sobrevivir al apocalipsis en Los Ángeles, rodeados de estrellas del mundo de la música y del cine, y terminarán su juerga hasta el fin (título que le pusieron a esta película en España) con una ensayada coreografía al ritmo de Everybody de Backstreet Boys, con la boy band incluida. Parece que la extraña visión del cielo según Seth Rogen incluye volver a los 90.

Cambiamos de comediante y nos vamos un poco más atrás en el tiempo, es 1995, y Adam Sandler aún no es la cara de todas las malas películas. Billy Madison, comedia que se vuelve ridículamente disfrutable, en la que un joven mal criado y acostumbrado a las fiestas debe volver a hacer toda la escuela para finalmente tomar el control de la empresa del padre. Entre pingüinos, luchadores de catch, Steve Buscemi pintándose los labios, muchos niñitos, O’Doyle Rules y cáscaras de banana aparece el momento musical, la canción que canta Billy junto a la maestra de la que está enamorado: Victory Song (Do you have anymore gum)

Los nuevos clásicos

Los bailes inesperados en películas no musicales no son exclusivos ni de los años 80 ni de las comedias absurdas. Podemos encontrarlos incluso en películas estrenadas en el Festival de Sundance y nominadas a cuatro premios Oscar como Little Miss Sunshine (2006), una road movie a bordo de una Volkswagen Combi amarilla en la que acompañamos a la familia Hoover, la más disfuncional del mundo del cine, desde Albuquerque, Nuevo México, hasta el concurso de belleza para niñas de Redondo Beach, California. El final perfecto para esta cinta independiente es ver a toda la familia unida sobre el escenario bailando, con muy poco ritmo, Superfreak de Rick James.

Una más de los nuevos clásicos: la película que nos sorprendió por su final tan duro como realista, 500 días con ella (2009). Una chica que no cree que en el amor (Zooey Deschanel) y un joven fracasado e introvertido (Joseph Gordon-Levitt) se unen en un romance que parece infinito, bello y romántico. En el momento en el que todo es color de rosa, Gordon-Lewit baila en el parque, baila porque está enamorado, baila porque está feliz, baila You Make My Dreams Come True de Hall & Oates junto a todos los desconocidos mientras unos pajaritos de dibujos animados le revolotean alrededor, casi como el baile de Giselle en Central Park en la película de Disney Encantada (2008).

BONUS: la peor de las escenas de baile inesperado. Spider Man 3, la versión emo de Tobey Maguire baila y te provoca ganas de golpear la pantalla. ¡Gracias Sam Raimi por esta escena! (dijo nadie nunca).

Estas son solo algunas de las Grandes escenas de baile en películas no musicales. Algunas inesperadas y otras no. ¿Qué otra escena recordás?