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Tu grito me suena: el grito Wilhelm en el cine

Nota por el 09/02/2017
 

¿Qué tienen en común Star Wars, Piratas del Caribe, Toy Story, 22 Jump Street, Reservoir Dogs y otras 200 películas y series de TV? Probablemente nada… excepto el uso del grito Wilhelm, el efecto de sonido de stock más famoso de todos. Repasamos su origen y algunas curiosidades en esta nota.

¿Qué es un efecto de sonido de stock?

Comencemos por lo básico. Desde tiempos ancestrales (nos remontamos al antiguo teatro griego) los efectos de sonido se han utilizado en las producciones de entretenimiento. Un efecto de sonido de stock es (valga la redundancia) una grabación de un sonido que se pretende reutilizarse más de una vez.

Con la llegada de la radio, y del radio-teatro, los efectos de sonido cobraron más importancia. Permitían que el oyente pudiera sumergirse profundamente en la experiencia sonora del relato. La tecnología de grabación de audios fue evolucionando, permitiendo que grabar y reproducir un sonido de fondo fuera cada vez más fácil y accesible.

Hoy existen tantos efectos de sonido de stock en obras de cine y televisión que no sólo se vuelven fácilmente reconocibles, sino que hasta son clichés. Todos los truenos de los castillos en las películas suenan igual, sospechosamente igual. Y, curiosamente, cada teléfono fijo tiene exactamente el mismo sonido. ¿Coincidencia? Para nada.

El grito Wilhelm en el cine

Dentro de todos los efectos de stock del mundo, no hay dudas de que el grito Wilhelm es el Santo Grial. Es el más reconocible y popular de todos y no hay forma de que no lo reconozcas de tus películas favoritas.

Fue creado inicialmente para la aventura romántica Tambores lejanos (1951). El distintivo grito sucede en una escena en la que un grupo de soldados avanzan sobre un pantano y uno de ellos es arrastrado bajo el agua por un cocodrilo. Esta es la escena original:

Seis gritos diferentes se grabaron en una cabina de sonido, bajo la simple dirección de que “tenía que sonar como un hombre siendo mordido por un cocodrilo”. De esos seis, el quinto fue el que finalmente se convertiría en el icónico efecto de sonido.

Luego de su coronado debut en 1951, pasó a formar parte de la librería de Warner Brothers, y los cineastas lo aprovechaban continuamente. El apodo de “grito Wilhelm” le llegaría dos años después, gracias al western The Charge at Feather River (1953). En la película, un personaje secundario con ese nombre (Private Wilhelm) es a quien se le asocia el grito, cuando una flecha le atraviesa su pierna.

Lo curioso es que la identidad del individuo que grabó el grito original es desconocida, si bien se sospecha que pudo haber sido grabado por el cantante Sheb Wooley (quien participó en Tambores lejanos).

El chiste que se volvió viral

Otro dato de color: fue el diseñador de sonidos Ben Burtt (quien trabajó en las películas de Star Wars) quien le colocó el nombre y lo utilizó, como un chiste, en la primera película de la franquicia. El grito Wilhelm aparece cuando Luke le dispara a un stormtrooper y este cae al abismo de la Death Star.

Burtt continuó usándolo en las demás cintas de la franquicia y también en Indiana Jones.

Más tarde, directores como Peter Jackson y Quentin Tarantino, así como varios diseñadores de sonido, quisieron sumarse al chiste, y siguieron incluyendo el grito Wilhelm en sus películas. Así que el efecto de sonido comenzó a aparecer en todos lados.

Al día de hoy, sitios web enteros se dedican a documentar las apariciones del grito Wilhelm, que tiene una trayectoria importantísima. Hasta IMDB.com se divierte colocando el más emblemático efecto de sonido de stock en la sección “trivia” de sus películas y series de televisión.

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