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La Playa: Cuando una película destruye un paraíso

Nota por el 02/02/2017
 

Desde el momento en el que Danny Boyle tuvo la posibilidad de filmar en la idílica locación de Bahía Maya, en las Islas Phi Phi de Tailandia, supo que tenía la responsabilidad de hacer una gran película y preservar excelentemente el ambiente. Lamentablemente, falló (a lo grande) en ambas tareas.

En esta nota te contamos el caso de La Playa: cuando una película destruye un paraíso.

Di Caprio año 2000

Más allá de un pequeño cameo en la película de Woody Allen de 1998 Celebrity, la producción de Danny Boyle representaba la primera película de Leonardo DiCaprio luego de convertirse en el Rey del Mundo.

El mundo entero esperaba otra producción pochoclera, con un elenco de primera y grandes efectos especiales. En su lugar, tuvimos La Playa, una cinta más humilde donde él interpreta a un yanqui mochilero genérico que compra un ticket de ida a Tailandia en busca de algo más hermoso, más excitante y más peligroso.

Aunque la película tuvo éxito comercial, la crítica general opinó que es desordenada, superficial y una pésima adaptación de la novela original en la que se basa (escrita por Alex Garland, el guionista y director de Ex-Machina). La Playa mantiene un 19% de rating en Rotten Tomatoes y DiCaprio fue nominado a un Razzie por su labor. Ouch.

Cuando una película destruye un paraíso

Pero no estamos acá para hablar de qué tan mala es La Playa (aunque sí, lo es) sino para hablar de sus controversias. En un giro argumental insólito, en una película cuyo mensaje incesante es la importancia de mantener vírgenes los paraísos como el de la Bahía Maya, la filmación generó prácticamente su destrucción.

Antes ya hablamos de la crueldad animal en el cine. Ahora toca referirnos a la crueldad hacia el medio ambiente.

Para la filmación, el equipo de 20th Century Fox reformó todo el paisaje natural de la playa para convertirla en algo todavía más paradisíaco. El guión solicitaba tirar abajo árboles de coco, cortar la vegetación autóctona y eliminar las dunas de arena para hacerle lugar a una canchita de futbol.

También plantaron centenas de palmeras no-nativas, esencialmente introduciendo especies exóticas a la isla que podrían amenazar con cambiar el hábitat para siempre.

Fox se comprometió a reconstruir la playa y retornarla a su estado original, pero las demandas le empezaron a caer de la mano de ambientalistas que creían (con justa causa) que el daño hecho al ecosistema era permanente y que todos los intentos de restaurar la playa habían fallado.

En efecto, cuando la producción dejó la isla, las tormentas de temporada golpearon y la playa ya no poseía sus defensas naturales (arboles y dunas) para proteger a la vegetación. Los arrecifes de corales también se vieron afectados debido a las modificaciones realizadas.

Curiosamente, no fue hasta el tsunami del 2004 que el área realmente pudo volver a su estado natural, eliminando todo rastro de la mano del hombre.

Otra cosa más: gracias al éxito de la película, miles y miles de turistas empezaron a copar la isla, yendo totalmente en contra con lo que La Playa quería transmitir sobre resguardar esos pedacitos de cielo que existen en la Tierra.

Si tienen alguna duda, miren estos comentarios recientes:

Es realmente penoso cuando la filmación de una película destruye un paraíso. Es obvio que a Hollywood no le interesa nuestro frágil medioambiente. Si se trata de negocios multimillonarios, y de tener el ángulo perfecto para rodar una cinta taquillera, destruir un par de ecosistemas es apenas un pequeño precio a pagar.