Noticias

El lado machista de Walt. La carta de rechazo de Disney

Nota por el 12/07/2017
 

Es de público conocimiento que la Factoría del Ratón Mickey tiene su lado oculto. El mundo de Disney no es tan maravilloso como sus películas y parques nos quieren mostrar: hay miles de teorías en internet que se ocupan de dilucidar los mensajes ocultos y los símbolos masones que podemos encontrar en cada película o imagen. Pero además de todas esas maravillosas teorías, hay pruebas de la discriminación que ejerció la compañía hacia las mujeres a finales de la década del 30.

En 1938, la joven Mary Ford de Arkansas envío una solicitud de empleo para guionar o dibujar a los ya famosos personajes de Disney, Mickey, Pluto o Donald. La empresa de dibujos animados respondió muy alegremente el 7 de junio del mismo año con argumentos de lo más sexistas, pero en un hermoso papel de carta ilustrado con Blancanieves, los 7 enanitos, y la malvada bruja (estrellas del momento ya que Blancanieves se había estrenado el año anterior).

Aquí la traducción de la carta de rechazo de Disney:

Querida Señorita Ford:

Su carta ha sido recibida recientemente por el Departamento de Diseño y Pintura.

No tenemos a ninguna mujer creativa preparando dibujos para la gran pantalla, pues ese trabajo es desempeñado enteramente por hombres jóvenes. Por esta razón las mujeres no son consideradas para la escuela de enseñanza/entrenamiento.

El único trabajo abierto a mujeres consiste en trazar los personajes en papel de celulosa con tinta china y rellenar los trazos en el lado del reverso con pintura de acuerdo con las líneas fijas.

Para poder acceder a la posición de “animador” o “pintor” es necesario venir al estudio y traer algunos ejemplos a bolígrafo y acuarela. No sería aconsejable venir a Hollywood con todo lo anterior específicamente a la vista, como tampoco hay muchas puertas abiertas en comparación con el número de mujeres que lo intentan.

Atentamente,

WALT DISNEY PRODUCTIONS, LTD.

La carta de rechazo de Disney justifica su postura alegando que no tenían a ninguna mujer en el área creativa, ya que ese era trabajo exclusivo de los hombres: aunque no de cualquier hombre sino de hombres jóvenes. Para que Mary no se sienta tan mal le aclaran que el único trabajo disponible para mujeres consistía en trazar los personajes en papel de celulosa con tinta china y rellenar los trazos en el lado del reverso con pintura de acuerdo con las líneas fijas, casi como colorear un libro infantil.

Pero la empresa de animación no mantuvo la estrategia de rechazo por mucho tiempo. ¿Acaso una recapacitación de sus políticas laborales después de darse cuenta cuán sexista e injusta era su postura? No, claramente fue por supervivencia, porque tenían que seguir haciendo dibujos animados pero había empezado la Segunda Guerra Mundial. En 1941, luego de que se produjera el ataque a Pearl Harbor, muchos hombres debieron abandonar los lápices y cambiarlos por fusiles. La compañía se dio cuenta que las mujeres eran necesarias y abrió a la contratación en los puestos creativos. Casi como las mujeres beisbolistas de Un equipo muy especial que salieron a entretener a las masas durante el período de guerra, formaron su propia liga, y terminada la guerra debieron luchar para conservarla.

Para entender cómo la empresa y Walt Disney cambiaron radicalmente su postura, basta con leer algunas líneas del libro Walt Disney: Conversations, que recopila entrevistas realizadas al creador de Mickey entre 1920 y 1960. A continuación, un extracto de los comentarios de Walt 1941, hablándole a las posibles aspirantes:

Se está preparando a las niñas, se están entrenando para puestos intermedios por muy buenas razones. La primera es que al hacerlas más versátiles pueden acumular mayor carga de trabajo y se pueden manejar mejor con el entintado. Créanme cuando digo que cuanto más versátil sea nuestra organización, más beneficioso será para los empleados, ya que asegura un empleo estable así como un volumen de producción constante para el Estudio.

La segunda razón es que la posibilidad de una guerra y el alistamiento militar actual podrá afectar a muchos de nuestros jóvenes empleados, y especialmente a muchos de los jóvenes solicitantes. Creo que si queremos que haya un negocio que puedan retomar estos jóvenes cuando regresen de la guerra debe mantenerse necesariamente durante la guerra. Y las chicas van a contribuir para esta misión.

En tercer lugar, las niñas artistas tienen el derecho de esperar las mismas oportunidades de ascenso que los hombres. Honestamente, por cierto, creo que eventualmente pueden contribuir de alguna forma a este negocio en maneras que los hombres nunca podrían o pensarían. Entre el grupo de jóvenes que se está entrenando ahora hay bastantes perspectivas definidas y un buen ejemplo es mencionar la obra de Ethel Kulsar y Sylvia Holland en “The Nutcracker Suite” o lo concerniente a la pequeña Retta Scott, de la que escucharán hablar más cuando vean Bambi.

Nótese que no son consideradas por su futuro empleador como mujeres, sino como “niñas” (“girls”). Claramente Walt pensaba que las mujeres /niñas debían ser entrenadas para ser más versátiles, y para cuidar los puestos de trabajo que por derecho pertenecían a los hombres, que ahora estaban muy ocupados peleando una guerra. Qué triste que una compañía con la que tantas mujeres hemos crecido se comportara de manera tan sexista: incluso cuando quiere incluir, excluye por sus maneras de justificar sus razones.

Pero además, Walt se olvidó de decir otra cosa: al reemplazar algunos puestos de mayor nivel por mujeres podía ahorrarse unos cuantos dólares, ya que por aquel entonces se aceptaba que las mujeres cobrasen menor dinero por el mismo puesto (también pasa hoy en dia, pueden leer sobre la polémica de cuánto cobró Gal Gadot por interpretar a la Mujer Maravilla). Por aquel entonces, un animador de primera línea podía estar ganando alrededor de 500 dólares semanales, si era hombre obviamente. Un colorista de láminas, puesto reservado antes de la guerra para las mujeres aspirantes, 12 dólares por semana.

Curiosamente en 1942, cuatro años después de la carta de rechazo de Disney que recibió Mary Ford, Retta Scott (a quien Walt nombra en la entrevista) se convirtió en la primera mujer en ser acreditada como animadora en Disney, por su trabajo en Bambi.

Por suerte, y gracias a la lucha de tantas mujeres, las cosas están cambiando. En el 2013 se estrenó Frozen, la primera película de Disney (co)dirigida por una mujer, Jennifer Lee, que además se llevó el Oscar a mejor película de animación, y que continúa ese camino de historias en las cuales las mujeres ya no necesitan ser rescatadas por un príncipe y pueden valerse por sí mismas.

La carta de rechazo de Disney ha quedado como prueba de las muchas luchas que debimos y aun tenemos que atravesar las mujeres para que se nos reconozca por nuestras capacidades y no por nuestro género. En tu cara Walt!