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Los efectos especiales en Jasón y los Argonautas

Nota por el 15/07/2016
 

Jasón y los Argonautas fue una revolución absoluta cuando salió en el año 1963. Como película de aventuras –del sub-género “espadas y brujería”– no tiene nada que envidiarle a las producciones épicas más modernas. En esta nota repasamos los efectos especiales en Jasón y los Argonautas.

El mito de Jasón

Quienes conozcan el mito griego, saben más o menos que de qué va la historia. Jasón emprende una peligrosa misión para conseguir el legendario vellocino de oro. El malvado Pelias le prometió devolverle el reino (que le pertenece) si recupera el artefacto. Para ello, reúne a un grupo de héroes (Hércules entre ellos) y zarpa en el “Argo” para encontrarlo.

Los argonautas pasan por mil peligros, hay acción, complicaciones, traiciones y –como es de esperarse– muchos dioses comportándose como niños malcriados. Zeus, por ejemplo, es un cabrón total, y se dedica a colocarle piedras en el camino a los héroes. No sólo eso, sino que le permite a la diosa Hera ayudar a Jasón sólo cinco veces.

Si bien la película tiene varios momentos memorables, es la famosa batalla final contra un ejército de esqueletos lo que más se recuerda de la historia, y lo que le valió a Ray Harryhausen (el director de efectos especiales) un reconocimiento universal. La escena, una obra maestra del stop-motion, tardó cuatro meses en hacerse, dura tres minutos, ¡y es absolutamente épica!

Los efectos especiales en Jasón y los Argonautas

Cuando Tom Hanks le dio a Ray Harryhausen un premio por sus contribuciones técnicas al cine, en 1992, dijo: “Algunas personas dicen que fue Casablanca o Citizen Kane, yo digo que Jasón y los Argonautas es la mejor película alguna vez realizada”.

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Los efectos especiales hoy pueden parecer muy anticuados, pero en ese momento no tenían precedentes. La película es entrenamiento puro, sin grandes pretensiones, que brinda momentos de aventura maravillosos: el ataque de Talos, la trampa a las Arpías y el desfiladero de rocas son todos episodios geniales.

Esta es LA PELÍCULA de mitología griega de Harryhausen, así, con mayúsculas. Marcó un umbral en el cine de efectos especiales. Fue un pionero en la época donde no había computadoras y uno tenía que arreglárselas con trucos de cámara, stop-motion y miniaturas. Uno de los mayores éxitos de su carrera y la que posee el trabajo más sólido de animación.

Jasón y los Argonautas se ganó su estatus de “obra de culto”, de primer nivel dentro del género de fantasía épica. Por lo menos es, artísticamente superior a cintas mediocres como Dioses de Egipto (2016), Hércules (2014) y  Éxodo: Dioses y Reyes (2014). Tiene un ritmo trepidante, un elenco de monstruos mitológicos glorioso y nos sumerge en un viaje magnífico.

Harryhausen: fuente de inspiración

Pocos técnicos de los efectos especiales fueron tan influyentes y universalmente respetados como Ray Harryhausen, maestro definitivo del stop-motion y de los efectos prácticos. El mismo George Lucas admitió que, sin él, Star Wars no habría existido jamás. Un pionero y visionario que –desde que se fascinó por King Kong (1933)– trabajó en clásicos de la mitología griega, tres películas de Sinbad, el marino y algunos de los dinosaurios más notables de la era pre-Jurassic Park.

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Hasta su muerte hace pocos años, Harryhausen fue un artista muy complejo que realizaba sus creaciones con dibujos sobre papel, para luego modelar músculo tras músculo en arcilla o cera, añadiendo texturas, pieles, escamas, etc y finalmente dándoles vida cuadro a cuadro, en sincronía perfecta con imágenes reales. Un genio.

Más de 50 años después de su estreno, disfruté muchísimo de los efectos especiales en Jasón y los Argonautas. Sí, la película está plagada de diálogos terriblemente malos, momentos tontos y actuaciones todavía peores. Y así y todo, es genial. ¿Qué más se puede pedir?