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Los mejores momentos de Mad Men

Nota por el 17/05/2017
 

Hace dos años -un 17 de mayo de 2015- se nos iba Mad Men, una serie que gracias a un ingenioso guion, una puesta en escena impecable y actuaciones de primer nivel, se convirtió en una de las propuestas más ambiciosas y geniales de la historia de la televisión. Es por ello que desde Alta Peli te proponemos hacer un recorrido por algunas de sus memorables escenas: prendete un cigarrillo, servite un rico Whisky, y repasá con nosotros algunos de los mejores momentos de Mad Men.

Los mejores momentos de Mad Men

Don se venga de Roger

Luego de que durante una cena en su casa se propasara con su mujer, Don Draper invita a Roger Sterling a un almuerzo de negocios y se asegura que devore una enorme cantidad de ostras y que beba litros y litros de Martini. Esto que podría parecer un bello gesto de compañerismo, es en realidad una sutil y efectiva venganza al mejor estilo Draper. Don sabía que luego del suculento almuerzo debían asistir a una importante reunión: es así que soborna al encargado de controlar el ascensor del edificio donde trabajan, para que dijera que estaba fuera de servicio; de esta manera, ambos se ven obligados a usar las escaleras para llegar a la oficina. Mientras Don llega a destino sin muchas más complicaciones que una obvia agitación, Roger hace el ridículo al vomitar todo lo ingerido durante el almuerzo frente a los clientes.

Don Draper VS Bobbie Barret

Cuando Jimmy Barret -comediante contratado por Sterling Cooper para protagonizar un comercial- insulta a un cliente importante de la agencia, Don debe negociar con su manager y esposa, Bobbie Barret, los términos bajo los cuales su marido va a disculparse públicamente. Las cosas se ponen picantes pues la señora Barret se atreve a extorsionar a Don, y a este no le queda más remedio que persuadirla con su peculiar encanto. Don Draper siempre consigue lo que quiere, ¿quedó claro?

El incidente de la cortadora de pasto

Mad Men lejos está de ser una una serie estrafalaria y repleta de acción, es más bien una serie introspectiva que se toma su tiempo para desarrollar con mucho detalle los personajes, sus vínculos y las distintas tramas que propone. Sin embargo, cada tanto nos regala una escena completamente demencial e impredecible que nos deja con la boca abierta. El mejor ejemplo de esto,es aquella secuencia donde una de las secretarias recorre la oficina montada en una cortadora de césped -cortesía de John Deere- y destroza el pie de un joven ejecutivo.

Don y Peggy hacen horas extras.

Don Draper y Peggy Olson (Jon Hamm y Elisabeth Moss) son dos personajes increíbles, pero aun más increíble es su relación. Todas las escenas en donde los guionistas deciden desarrollar el vínculo tan especial que mantienen, son grandiosas, pero quizás la mejor -o al menos mi favorita- es aquella presente en el episodio de la cuarta temporada, titulado The Suitcase, donde ambos se escupen a la cara dolorosas verdades.

En el día de su cumpleaños, Peggy debe quedarse trabajando después de hora junto a Don, para terminar una campaña de Samsonite. Las horas pasan, la pobre muchacha se pierde la cena especial que su novio le tenia preparada, y las cosas en la oficina se ponen tensas. Don y Peggy comienzan a discutir y ella lo acusa de haberle robado la idea de una campaña publicitaria por la cual fue premiado. Esta escena nos regala un intercambio memorable entre ambos personajes y brillantes lineas de diálogo como esta:

Don: Yo te doy dinero y vos me traes ideas

Peggy: ¡Y nunca me agradeces!

Don: ¡Para eso es el dinero!

Roger toma LSD

El simpático Roger Sterling acompaña a su bella mujer, Jane, a una reunión con amigos. Entre ellos hay un doctor que les ofrece probar una nueva droga: LSD. Por supuesto, el buen Roger accede y como resultado tenemos una de las escenas más hilarantes de toda la serie. Lo vemos escuchar música proveniente de su cigarrillo y de una botella de vodka, tener una experiencia extracorporal y otras geniales y extrañas alucinaciones.

Ginsberg se corta el pezón

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Nacido en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial, Michael Ginsberg es uno de los personajes más… peculiares de Mad Men. A lo largo de la serie lo vemos comportarse de forma bastante extraña, pero siempre dentro de ciertos límites de normalidad. Sin embargo, sus problemas psicológicos se vuelven muy evidentes cuando la agencia adquiere un cuarto repleto de computadoras que lo vuelven totalmente paranoico. Según Ginsberg, las nuevas máquinas lo bombardean con ondas de información, motivo por el cual decide cortarse un pezón para dejar escapar estas ondas del interior de su cuerpo. Pero esto no es todo: una vez extirpado el pezón, lo mete en una cajita y se lo regala a Peggy. Encantador, ¿no?

Dick Withman se quiebra

Todo aquel que haya visto la serie sabe que Don Draper no es realmente Don Draper, sino Dick Withman. El verdadero Donald Draper era un teniente que prestaba servicio junto al joven Withman en la guerra de Korea. Cuando es asesinado, Dick -al mejor estilo Armando Barreda- roba la identidad del teniente y regresa a Nueva York para empezar una nueva vida. Anna Draper, en sus intentos por localizar a su marido, se entera de lo ocurrido y confronta al falso Don en busca de explicaciones. Curiosamente, con el tiempo terminan convirtiéndose en amigos y confidentes. Sin duda, representa una de las pocas relaciones de amor genuinas que el personaje tiene con una mujer.

En el genial capitulo The Suitcase (favorito personal, ya mencionado en esta lista), luego de la noche agitada que pasó con Peggy, Don llama por teléfono a la sobrina de Anna y esta le comunica que su tía ha fallecido como consecuencia de un cáncer terminal. Don no puede evitar quebrarse delante de Peggy, quien intenta consolarlo. La interpretación de Jon Hamm es estremecedora.

El descubrimiento de la pequeña Draper.

 

A lo largo de la serie, Don se las ingenió para darse el gusto de tener numerosas amantes, sin que su mujer oficial se diera cuenta. Sin embargo, hubo una vez en que todo le salió de la peor manera posible: en el episodio once de la temporada 6, titulado Favors, Sally, la hija de Don, descubre a su padre en pleno acto sexual con su amante de turno. La secuencia es realmente sorpresiva y marca un antes y un después en la relación de padre e hija.

El suicidio de Lane Pryce

Lane Pryce era un personaje complejo y atormentado, cuyos demonios fueron acrecentándose a lo largo de los capítulos. Si tenemos que ubicar el momento exacto en que este pobre hombre toca fondo, debemos decir que es cuando se ve sumergido en una enorme deuda financiera y -en su afán de salir de ella- falsifica la firma de Don en un cheque. Al enterarse, Draper lo invita a retirarse de la agencia. Sin poder encontrar otra salida, intenta quitarse la vida ahogándose con el gas de un auto, pero -desafortunadamente para él- este se niega a arrancar. Es por eso que finalmente termina ahorcándose en la puerta de su oficina.

La secuencia en que sus compañeros descubren el cuerpo está planteada de forma brillante.

El embarazo de Peggy

Durante uno de los primeros capítulos de la primera temporada, vemos a Peggy tener sexo con Pete Campbell, uno de sus compañeros de la agencia. Nada romántico. Rápido y sin protección, en una de las oficinas. Algunos episodios después, notamos algo raro en ella. Algo en su cuerpo llama la atención, está cambiado. Ella también lo nota, pero no hace ningún comentario al respecto. Nadie hace un comentario al respecto. ¿Por qué? Recuerdo haber retrocedido algunos capítulos para asegurarme de que realmente había algo diferente en ella y que no solo era impresión mía. Tuve que esperar hasta el final de temporada para descubrir, junto con ella, que estaba embarazada. En ese momento me enamore de Mad Men.

Si una serie tiene el valor de hacer de la sutileza su mejor arma, si se anima a contar una historia sin tirarte toda la información en la cara, desafiándote a pensar y a leer todo el subtexto que propone (este caso es el más evidente, pero un 90% de la narración de la serie se sostiene en aquello que no dice), tiene que ser algo especial.

Luego de dar a luz, Peggy no sabe cómo continuar su vida. Sin embargo, de algo está segura: no quiere ser madre. Es entonces cuando Don Draper aparece en escena y le dedica unas sabias palabras:

Peggy, escuchame, salí de acá y dale para adelante. Esto nunca pasó. Te sorprenderá lo mucho que nunca pasó.

Peggy decide darle el hijo a su hermana y continuar con su carrera profesional. Otro ejemplo más de su particular relación y de lo rico y complejo que es el personaje.

Carrusel

En el episodio final de la primera temporada, Don tiene que venderles su idea a los ejecutivos de Kodak, quienes están buscando publicitar su nuevo proyector circular al que llaman “La rueda”. Sin embargo, en vez de un típico discurso de venta, Don decide regalarnos un emotivo monólogo con frases como: “No se llama La rueda. Se llama El Carrusel; acompañado por fotografías de momentos familiares sumamente íntimos, para dotar de sentimiento al producto.

Esta jugada no solo vende automáticamente su idea, sino que hace que a todo el auditorio se le piante un lagrimón. La genialidad de Don Draper en estado puro.

Hershey’s

Mientras su vida personal y profesional se derrumba poco a poco, Don debe convencer a los ejecutivos de Hershey’s de que elijan la agencia para publicitar su producto. En un primer momento, comienza con un sentido pero ficticio relato acerca de cómo el chocolate había sido símbolo importante en la amorosa relación que tenía con su padre durante su infancia. Pero, llegado cierto momento del discurso, la mentira de Don se desmorona y termina contando la verdadera y dura historia de su niñez.

Leonard

En el último episodio de la serie, Don se aleja de todo y se recluye en un retiro espiritual. Durante su estadía, asiste a una charla grupal en la que un hombre llamado Leonard dice sentirse no querido e ignorado, tanto en su casa como en el trabajo. En un momento, cuenta un sueño recurrente donde él es un articulo de la heladera al cual nadie elige, y rompe en llanto. Don hace lo mismo y corre a abrazarlo. Otra magistral interpretación de Hamm y la pincelada final en la construcción de este maravilloso personaje.

Si, ya sé que faltan un montón de momentos geniales, pero si no hago un corte acá puedo seguir escribiendo eternamente. Por eso te propongo que nos des tu opinión y comentes cuáles fueron para vos los mejores momentos de Mad Men.


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