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Cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin

Nota por el 16/02/2018
 

Es difícil que hayas nacido en los años ´80 o ´90 y nunca hayas visto este clásico absoluto de la infancia de muchos. ¿Pero qué tan bien la recordás? ¿Sigue siendo memorable bajo los estándares de hoy en día? Hay mucho que probablemente desconozcas de la película. Por eso hoy traemos algunas cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin.

4 cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin

Primero: un repaso general de la historia. Bastian (Barret Oliver) es un niño traumado por la muerte de su madre y el bullying de sus compañeros. En uno de sus escapes, roba un libro mágico que manifiesta “no tener final”. Dentro del libro se encuentra el relato de un niño mágico y nativo americano de nombre Atreyu (Noah Hathaway), quien tiene la difícil tarea de salvar de a desaparición a la mágica tierra de Fantasí.

A medida que Bastian continúa leyendo el libro, descubre que éste parece tener en cuenta su presencia. Eventualmente aprende que aquella tierra de magia es una dimensión que encapsula toda la imaginación humana, y sólo un humano con ideas creativas puede salvarla.


(1) El autor original, Michael Ende, odió la adaptación

La Historia sin Fin se basa en la novela más famosa del autor alemán Michael Ende, quien concibió la obra en 1979.

En un principio, Ende estuvo a favor de una adaptación cinematográfica de su texto. Había escrito el guión junto al director Wolfgang Petersen y estaba muy confiado de que la película sería fiel a la historia original. Pero entonces los productores del film contrataron a otro escritor (Herman Weigel) para “pulir el guión de Ende”. ¿El problema? Se olvidaron de avisarle que su adaptación sería cruelmente alterada.

Cuando Michael Ende se topó con el guión revisado,  se horrorizó. Dijo que habían transformado su libro en un chiste, en una tira cómica. Intentó recuperar los derechos de la película pero ya era muy tarde. Así que solicitó que su nombre fuera removido de los créditos.

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Hola. Soy Michael Ende y estoy ofendido.

El escritor sintió que lo que habían hecho con su trabajo era un ataque personal a su integridad artística, detestó La Historia sin Fin y peleó por destruirla hasta el día de su muerte.

(2) Los muchos cambios en la adaptación

Michael Ende llegó incluso a hacer una conferencia de prensa en Stuttgart (más precisamente en el lugar históricamente reservado para el dictamen de criminales de guerra) denunciando a Warner y a los productores.

Considerando que la franquicia eventualmente se convirtió en una olvidable película directo-a-video protagonizada por Jack Black, a lo mejor Ende no estaba tan errado.

Lo cierto es que por más nostalgia que tengas encima, La Historia sin Fin es mediocre en el mejor de los casos. Los efectos especiales son pésimos, las actuaciones dan vergüenza y el guión no tiene ningún tipo de lógica. De hecho, muchos elementos de este primer film no alcanzan a explicar lo que sucede realmente, ya que el recorte de la novela fue demasiado grande.

En la versión cinematográfica, por ejemplo, el conflicto con el padre de Bastian nunca termina de resolverse (el climax es demasiado abrupto), la alegoría de “perderse en una historia” es mucho más débil que en el libro y la cantidad de agujeros argumentales son demasiado evidentes como para dejarlos pasar.

¿Cómo funcionan exactamente los poderes de Auryn? ¿De dónde sale el dragón Falcor y cuál es su conexión con Atreyu? ¿Por qué Bastian tiene que quedarse todo el día (y la noche) escondido en el ático de la escuela? ¿Nadie sale a buscarlo?

Podríamos seguir: La Nada nunca llega a ser tan amenazante como en el libro (acá, más que un vacío, es una especie de tormenta oscura), la Emperatriz no hace nada por sí misma, Bastian vuela con Falcor sobre Nueva York para vengarse de sus acosadores (no me pregunten cómo llegó hasta ahí).

Si bien la película realizó algunos cambios para bien, todas estas cuestiones antes mencionadas fluyen mucho mejor en la obra literaria, que se toma su tiempo para presentar el mundo de Fantasía (Fantastica en el texto original) y desarrollar mejor las relaciones entre personajes.

(3) La franquicia de La Historia sin Fin

Entre las cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin quizás se encuentre el hecho de que la primera película sólo toma la primera mitad del libro. Sigue siendo muy querida por los fans que la atesoran junto a otras historias ochentosas como Laberinto (1986) y Los Goonies (1985). No sucede lo mismo con las continuaciones.

La segunda parte (La Historia sin Fin II: El siguiente capítulo, 1990) fue dirigida por el británico George Miller, a quien NO debe confundirse con el director australiano del mismo nombre y célebre por sus películas de Mad Max. En esta ocasión, Bastian, nuevamente agobiado por su situación en su vida real, recurre una vez más al libro mágico. La película recibió críticas menos calurosas que su predecesora pero al menos no fue un desastre.

No podemos decir lo mismo de la tercera entrega: La Historia sin Fin III: Escape de Fantasía (1995), totalmente desconectada de los eventos de la novela y sumamente aborrecida por el público.

La Historia sin Fin 3: la respuesta a una pregunta que nadie hizo.

(4) La Historia sin Fin enseña (muy) malas lecciones morales

Volví a ver la película hace unas semanas. La primera conclusión a la que arribé es que no soportó el paso del tiempo. Es vieja y se siente vieja. Lo segundo es que, cuando la mirás con ojos de adulto, resulta perturbador que todas sus enseñanzas sean bastante malas.

Lo primero que enseña La Historia sin Fin es que robar está perfectamente bien siempre y cuando dejes una nota (en el libro esto no sucede así). Si bien la escena hace que Bastian sea más querible para nosotros, luego lo arruina todo escondiéndose en un ático sin siquiera llamar a su padre para avisar. Nuestro protagonista nunca se preocupa por volver a casa, ni siquiera se pregunta si habrá todo un operativo afuera buscándolo.

La historia dentro de la historia tampoco aprueba la clase de ética. Si sos un niño entusiasmado por la heroica aventura del joven Atreyu para salvar a Fantasía, entonces probablemente sigas sus consejos para la aventura (lo cual probablemente te haría terminar muerto).

Atreyu sale sin ningún tipo de preparación ni plan. El viejo que, inexplicablemente, afirma que es “el único que puede salvarlos” también menciona –sin explayarse demasiado– que “no se pueden llevar armas” y que “va a ser muy peligroso”. ¿En serio? ¿Y ni siquiera le diste indicaciones de qué hacer o dónde ir?

Debido a esa falta de preparación, el caballo Artax muere de una forma espantosa en el Pantano de la Tristeza y Atreyu logra sortear todos y cada uno de los obstáculos únicamente gracias a la magia del Deus Ex Machina. Ya saben: un dragón de la suerte que oportunamente aparece a sacarlo del pantano, o extraños que le indican por dónde (o cómo) continuar.

30 años La Historia sin Fin

Y ese es el motivo por los que no llevamos a los caballos al pantano…

Pero la peor de todas las enseñas de La Historia sin Fin tiene que ser ese repentino y extraño final. ¿Lo recuerdan? El mundo ha sido destruido. Todos están muertos, excepto la Emperatriz. Bastian llegó al mundo de fantasía. Hay oscuridad por doquier.

Entonces, la Emperatriz abre su mano. Hay un único grano de arena que ilumina sus rostros. Ella le explica que es todo lo que quedó de su imperio y se lo entrega. Luego dice que él puede hacer deseos con ese grano de arena (porque… razones…). Cada deseo que Bastian haga va a reconstruir poco a poco a Fantasía.

¿Qué pide el dulce niño Bastian con ese tremendo poder entre sus manos? ¿La paz mundial? ¿Volver a ver a su madre? ¿El fin del hambre y las guerras? Mmm… no… pide la clásica venganza.

cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin

Nada como enseñarle a los niños que el acoso escolar se vence con dragones gigantes.

Él y su Dragón de la Suerte atraviesan el mundo real aterrorizando a todos y atacando a los tres acosadores del principio de la película. Bastian y Falcor literalmente festejan y ríen mientras el mundo grita de pavor por la visión de un demoníaco perro-monstruo.

Conclusión

Quizás las cosas no se tradujeron bien desde el alemán al inglés (y luego del inglés al idioma de Hollywood) pero esta película deja muchas cosas en el tintero y sólo sirve por su valor nostálgico. Si todavía no me creen, vuelvan a verla 30 años más tarde.

La novela es hermosa y Michael Ende supo transmitir con solidez mensajes importantes sobre la magia de la lectura, la importancia del duelo, el valor de la amistad y la fidelidad con uno mismo. La película… no tanto.


¿Qué opinás sobre estas 4 cosas que no sabías sobre La Historia sin Fin? ¿Se te ocurre alguna más para agregar?