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10 olvidadas películas de ciencia ficción de los 80

Nota por el 11/06/2018
 

Hemos repasado en otra oportunidad lo que fue la ciencia ficción durante la década del 90, películas de la época en que mirabas The Big Channel, juntabas figuritas de Cromy y te comías unas frenys. Ahora nos propusimos ir un poco más atrás, pero no revisitando por la moda de la nostalgia, sino centrándonos en aquellos films que nadie recuerda: aquí van las 10 olvidadas películas de ciencia ficción de los 80.

10 olvidadas películas de ciencia ficción de los 80

A finales de la década del 1970, películas como Star Wars y Alien dejaron una huella tan grande en el cine moderno de ciencia ficción que ambas terminaron por redefinir el género.  La década siguiente, los 80, resultó bastante extraña para la ciencia ficción. Aunque muchos lo intentaron, nadie logró ser “la próxima Guerra de las Galaxias” (dejando a un lado sus secuelas, obviamente).

Luego llegó ET de Steven Spielberg y consolidó la noción de que la ciencia ficción puede resultar más lucrativa si es apuntada a toda la familia. Otros grandes exponentes en el cine de los 80 los encontramos en películas dirigidas a públicos adultos como Blade Runner y La Cosa.  A pesar de que la taquilla no las acompañó mucho en su momento, todos sabemos que Blade Runner se convirtió en una obra revolucionaria, llegando a ser considerada incluso como una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia, sirviendo de inspiración para otras historias venideras como Robocop, El quinto elemento o Matrix, y que hace poco tuvo su secuela dirigida por  Denis Villeneuve, Blade Runner 2049 (lee nuestra reseña ACA). Hoy nuestro propósito es rastrear aquellas que por alguna razón quedaron olvidadas: es hora de reivindicarlas.

10 olvidadas películas de ciencia ficción de los 80

10- Chopping Mall (1986)

Dirigida por Jim Wynorski y con un presupuesto de 800.000 dólares, Chopping Mall cuenta la historia de tres robots de seguridad con errores técnicos que -totalmente fuera de control- aterrorizan a un grupo de adolescentes que quedó atrapado en un centro comercial.

Esta pequeña película de ciencia ficción/ terror fue originalmente lanzada como Killbots (un título más preciso). Chopping Mall tiene más de ciencia ficción que de terror, teniendo más puntos en común con clásicos como el viejo Westworld (no la serie de HBO) que con Viernes 13.

La premisa tiene  a varios robots centinela de “última generación” programados para proporcionar seguridad en un centro comercial suburbano, utilizando métodos no letales para frustrar a los posibles ladrones. Una noche, varias personas deciden irse de joda al shopping luego de su horario de cierre. Al mismo tiempo, caen rayos sobre el centro comercial, lo que complica la programación de los robots y los convierte en homicidas (casi como los Tomy y Daly robots del episodio de Los Simpson). Teniendo en cuenta su bajo presupuesto y el concepto de la premisa, Chopping Mall es en realidad bastante ambiciosa, elevándola por encima de la mediocridad habitual que saturó las estanterías de los video clubs en su momento. No es una obra maestra y está lejos de ser la película más original que se haya hecho, pero con una sorprendente cantidad de humor y actuaciones por encima de lo normal, abraza y explota el miedo que los humanos tenemos a la inteligencia artificial.

9- Enemy Mine (1985)

Se sabe que la adaptación de la novela de Frank Herbert, Dune, dirigida por David Lynch, ha pasado a la historia como la mayor bomba de ciencia ficción de los años 80. Dune no gustó en el año de su estreno, ni a los críticos ni al público, sin embargo a Enemy Mine le fue realmente peor.

Con un presupuesto que se salió de control a lo largo de una producción igualmente problemática, se gastaron millones en efectos especiales y en el elaborado maquillaje alienígena de Louis Gossett Jr. Pero mientras Dune ganó un culto bastante importante a lo largo de los años (así como algunas reevaluaciones críticas de su valor), Enemy Mine ha sido en gran parte olvidada. Lástima, porque es una entretenida historia de dos pilotos espaciales en conflicto (Gossett y Dennis Quaid) varados en un planeta deshabitado e infernal, obligados a depender el uno del otro para sobrevivir.

La primera mitad de la película es bastante interesante, con un impresionante maquillaje alienígena y un diseño imaginativo de producción. Gossett y Quaid son enemigos entretenidos, importantes para una película que, en última instancia, está más motivada por los personajes que la típica epopeya de ciencia ficción.

Es cierto que Enemy Mine no está a la altura de su intrigante premisa, que finalmente desciende al sentimentalismo descuidado y presenta un final abrupto que sugiere que se les acabó el tiempo o el dinero. Los efectos especiales también son bastante terribles, incluso para los años 80. Pero aunque no es un clásico, seamos sinceros: es mucho más entretenida que Dune.

8- Bad Taste (1987)

Años antes de sorprender al mundo con  la ambiciosa trilogía de El señor de los Anillos, el director Peter Jackson dedicó gran parte de su energía a comedias absurdas y violentas, en las que terminó por mostrar sus talentos crudos, sin pulir, al igual que Sam Raimi con Evil Dead.

Bad Taste es la primera película de Jackson. Cuenta la historia de un pequeño grupo de agentes del gobierno (incluido el propio Jackson) intentando evitar que extraterrestres cosechen la raza humana para una cadena de comida rápida intergaláctica. Esta premisa ofrece numerosas oportunidades para escenas horriblemente sangrientas, así como algunas de alto contenido gore y splatstick. Con extravagantes efectos especiales y la mayoría de las escenas filmadas en casa de los padres de Jackson, uno no puede evitar sentirse atraído. El director aquí está probando y jugando, consigue dar forma a una película de terror hilarante y desagradable, con un presupuesto extremadamente bajo, pero a la vez es muy entretenida.

Bad Taste es un trabajo de amor, hecho para los fanáticos por fanáticos.

7- Exploradores (1985)

Joe Dante, aquel que en 1984 dirigió a los queridos Gremlins, vuelve a filmar con sus tendencias estrafalarias y caprichosas, que lamentablemente siempre han sido subestimadas tanto por el público como por los estudios que lo contratan. La mayoría de sus películas contienen elementos que rinden homenaje respetuoso directamente a sus influencias, específicamente a la ciencia ficción antigua y las caricaturas clásicas.

Una de las películas más personales de Joe Dante es sin duda Exploradores, la primera después de alcanzar el éxito con Gremlins. En Exploradores conoceremos a tres pre-adolescentes (unos jovencísimos Ethan Hawke, River Phoenix, y Jason Presson) que construyen una nave espacial a partir de instrucciones dadas a uno de ellos por extraterrestres. Gran parte del primer acto se centra en la vida hogareña y la personalidad de cada uno de estos jóvenes, lo cual es de crucial importancia si se pretende que tengamos interés en sus destinos. Entonces, mientras compartimos la emoción de un niño cuyos sueños de ciencia ficción se realizan, nos sentimos también un poco deprimidos porque uno de los amigos viene de un hogar roto con padres que son totalmente indiferentes a su bienestar. Lamentablemente, el acto final desciende abruptamente a una caricatura de sí misma, se sienten como niños reales colocados en una situación irreal.

La fantasía de estos niños les permite liberarse de vidas domésticas miserables y las molestias cotidianas de la pre-adolescencia, solo para encontrar más angustia con los extraterrestres. Combina gran sentido del humor, con calidez, fantasía y algunos giros inesperados que te dejan  un sabor agridulce al final.

6- The Final Countdown (1980)

Si tuvieras la oportunidad de retroceder en el tiempo y alterar la historia, ¿lo harías? Esa es la pregunta esencial planteada por The Final Countdown, un thriller de modesto presupuesto que supone lo que podría pasar si una extraña tormenta envía un portaaviones moderno a la víspera del ataque japonés contra Pearl Harbor.

Dirigida por Don Taylor y protagonizada por Kirk Douglas (el padre de Michael) casi al final de su carrera como actor protagonista. En The Final Countdown el equipo se debate sobre lo que sucedería si intervinieran en la historia, mientras siguen comprometidos con el juramento de proteger a los Estados Unidos a toda costa, independientemente de las circunstancias. Este dilema se convertirá en el quid de la película completa. El reparto es ciertamente impresionante, así que las actuaciones serán destacadas para ocultar unos efectos visuales algo tontos.

Claro está que aquí las consecuencias del viaje en el tiempo no son tan creativamente exploradas como en la trilogía de Volver al futuro o 12 Monos. Pero a pesar de algunos fallos en la lógica, The Final Countdown ofrece una premisa intrigante con un final ingenioso que se adapta bien a la historia.

5- La tierra quieta (1985)

En esta inusual película de Nueva Zelanda, el científico Zac Hobson (Bruno Lawrence) se despierta un día y descubre que todos los demás se han ido. No hay cuerpos ni indicación de un desastre mundial, todos simplemente desaparecieron. Peor aún, el producto de su propia investigación, Project Flashlight, puede ser el responsable.

El primer acto, donde Zac deambula por la ciudad solo, es fascinante. Vemos el impacto psicológico que genera la completa soledad, resulta a la vez divertido y obviamente deprimente. Las complicaciones surgen cuando aparecen otras dos personas: nos vamos a terminar enterando las razones por las cuales estos tres lograron sobrevivir a esta catástrofe global. Pero los efectos apocalípticos del Project Flashlight aún no han terminado, lo que lleva a un acto final y un clímax maravillosamente ambiguo (o algo frustrante, según usted prefiera).

Fue ignorada en los EEUU a pesar de tratarse de una película de ciencia ficción inteligente y desafiante. Su premisa resulta única y digna, además de estar bellamente fotografiada. Es una gran lección sobre cómo hacer mucho con muy poco.

4- Miracle Mile (1988)

Miracle Mile es una de las películas más obscenamente olvidadas de la década de 1980. Combinación de un thriller de ciencia ficción, historia de amor y película sobre desastres. Presenta un escenario apocalíptico de “qué pasaría si…” demasiado posible durante la era de la guerra fría.

Miracle Mile inicia como una boba película romántica de los ochentas. Harry Washello (Anthony Edwards) es un joven trombonista de jazz que conoce a la bella Julie Peters (Mare Winningham) en un Museo. En fin, los jóvenes se sienten atraídos y deciden concertar una cita: Julie trabaja como mesera nocturna en una cafetería, le pide a Harry que pase a buscarla a la madrugada; a pesar del extraño horario Harry acepta, pero una falla en la electricidad de su edificio hace que se quede dormido y llegue tarde. Cuando finalmente llega se entera de que Julie lo estuvo esperando, pero eventualmente se fue a su casa. Al salir del local escucha el timbre de un teléfono público: responde con la esperanza de que sea la chica que acaba de conocer. En cambio, hay una voz frenética que intenta contactar a su padre para decirle que la guerra nuclear entre los EE. UU. y los rusos es inminente. De hecho, la Tercera Guerra Mundial está a poco más de una hora de distancia. Después de un entretenido debate entre los clientes y el personal del restaurante, Edwards se aventura a encontrar su amor antes de que los misiles finalmente ataquen, encontrando todo tipo de personajes excéntricos en el camino.

Esta es una película a pequeña escala, presentada en tiempo real, con implicaciones masivas. A pesar de los varios escenarios de Los Ángeles, sigue siendo sorprendentemente íntima, confiando en la historia y sus personajes para transmitir lo apocalíptico de la situación. La trama logra crear suspenso incluso después de que las consecuencias sean inevitables.

Miracle Mile es una película emocionalmente fascinante que, a pesar de los abrumadores elogios que recibió de la crítica en su momento, nunca encontró su audiencia.

3- Alien Nation (1988)

Arma mortal con alienígenas. Esa es la mejor manera de describir Alien Nation, otra incursión en el sub-genero “buddy cop“. Esta película de 1988 dirigida por Graham Baker tiene lugar en un futuro Los Ángeles, años después de que un enorme cargamento de esclavos alienígenas buscara refugio en la Tierra. Desde entonces estos aliens se han convertido en una parte cotidiana de la sociedad, tienen trabajos y se adaptan a una vida de libertad; aunque claro que no todos los han acogido con los brazos abiertos: entre ellos contamos con el duro policía Matthew Sykes (interpretado por James Caan).

Después de que su compañero es asesinado por uno de estos ‘escorias’ (término despectivo con el que se denomina a esos nuevos habitantes de la tierra), Sykes insiste en asociarse con un policía alienígena (Mandy Patinkin) recientemente nombrado detective, para llegar al fondo del asunto e intentar atrapar al asesino de su compañero. Lo que los dos terminan por descubrir es una operación criminal clandestina que involucra drogas y un oscuro secreto.

La trama es historia policial estándar, pero lo que hace que Alien Nation sea única (y en ciertos momentos bastante divertida) es su comentario no tan sutil sobre inmigración y racismo. El maquillaje alienígena es bastante poco imaginativo y genérico, pero la cinta va más por las analogías que por los efectos especiales. Aunque no lo crean Alien Nation inspiró un programa de televisión y varias series de cómics. Aún así, la película en sí se ha desvanecido en una relativa oscuridad, aunque pareciera que hayan tomado la idea como inspiración para la película de Netflix, Bright.

2- Atmósfera cero (1981)

En un mundo futuro, O’Niel, un agente de policía interpretado por Sean Connery, es enviado a una remota colonia de Júpiter para investigar la sospechosa muerte de tres obreros en una mina. Las cosas van bien hasta que varios mineros comienzan a volverse locos y suicidarse. Al principio todo el mundo lo califica de fiebre, pero luego de una investigación más profunda O’Niel descubre que todas las víctimas eran adictas a una anfetamina sintética que los volvía mucho más productivos en el trabajo, pero que eventualmente termina por freír sus cerebros.

Peor aún, Mark Sheppard (Peter Boyle), el gerente de la colonia, es el traficante que distribuye esa extraña droga. Y ya que el intachable O’Niel no aceptará un pago para mirar hacia otro lado, Sheppard contratará asesinos para que acaben con él, lo que llevará a un emocionante enfrentamiento.

Atmósfera cero es una gema subestimada, opacada por el éxito de Star Wars, promovida para capitalizar el suceso Alien. No es lo más original que se haya hecho, pero es entretenida y con excelentes efectos visuales.

El argumento de Atmósfera cero tiene muchas similitudes con el western de 1952 High Noon, ya que la situación de soledad del protagonista frente al peligro que llega (los dos asesinos) es la misma que vive el sheriff Will Kane.

1- The Day Time Ended (1980)

Nunca una película ha demostrado tan acertadamente la transición entre dos décadas. The Day Time Ended es tan de los 70s como de los 80s. La moda, el decorado, los personajes y la dirección son claramente de los años 70, mientras que la idea de la familia en peligro, la temática de ciencia ficción y los efectos visuales, apuntan directamente a la propicia inclinación por la fantasía y la aventura que terminaría por definir el cine de los 80.

Una gran explosión tiene lugar en el otro extremo de nuestra galaxia, enviando un rayo de energía cósmica a la Tierra que va a parar a una casa aislada. Cuando los Williams llegan a su hogar encuentran todo destrozado: la pequeña Jenny halla una extraña pirámide que desaparece, quedando en su lugar un duplicado en miniatura al cual ella guarda. Al entrar en la casa se encuentran con una pequeña y extraordinaria criatura astral. Empiezan a surgir extraños fenómenos y los Williams son atacados por criaturas de otros mundos. Una trama que parece ridícula e imposible de explicar, eso es The Day Time Ended, una familia que por extrañas razones se encuentra en el centro de un violento vórtice espacio-tiempo, asediados por ovnis, criaturas amenazadoras, y una amplia variedad de luces brillantes. La narrativa coherente no es el fuerte de esta película dirigida por John Cardos, con Dorothy Malone y Jim Davis en los papeles protagonistas.

En definitiva,  The Day Time Ended es un showreel para algunos de los artistas de efectos especiales más talentosos de la época. No hay mucho argumento para desarrollar, solo hay una serie de eventos desconectados, cada uno diseñado para mostrar una técnica de efectos especiales diferente de la otra (incluso con momentos de stop-motion). Ilusiones cinematográficas pre-digitales para deleite de muchos.