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5 grandes películas donde no pasa nada

Nota por el 14/05/2018
 

No es que absolutamente nada suceda en estas películas, sino más bien que no hay un ritmo narrativo tradicional en el sentido que Hollywood suele ofrecer. Suelen ser de naturaleza más artística e independiente. Hoy recomendamos 5 grandes películas donde no pasa nada.

películas donde no pasa nada


Lo que ocurre cuando no ocurre nada

El 95% de las películas que llegan a los cines tienen un hilo argumental que impulsa la trama hacia adelante. Generalmente conocemos cuál es el conflicto principal dentro de los primeros 20 minutos: llevar el anillo a la montaña, ganar a la chica, resolver un misterio, escapar de una isla, terminar un musical, hacerse con el dinero robado, etc.

En Tentativa de agotar un lugar parisino, Georges Perec se sentó en un plaza de París y –durante tres días y en diferentes momentos de la jornada– tomó nota de todo lo que veía. Así, registró los mil pequeños detalles imperceptibles que componen la vida de una gran ciudad. (Pueden leer más sobre ese brillante texto en esta nota de mi blog).

Del mismo modo, muchas obras cinematográficas –generalmente independientes– se pelean con la fórmula clásica porque están más preocupadas por otras cuestiones. Son películas donde no pasa nada, no hay grandes giros de tuerca, catástrofes, explosiones, héroes con un arco de personaje determinado o un objetivo concreto.

The Master (2012, Paul Thomas Anderson)

Comenzamos el recorrido con las películas que apoyan su metraje en largos e interminables diálogos entre sus personajes. Es la excepcional The Sunset Limited o El club de los cinco. También es Clerks y, siendo honesto, prácticamente cualquier película de P.T. Anderson. Como por ejemplo mi primera elección.

The Master se refiere, de forma no tan sutil, a la Iglesia de la Cienciología. Lancaster Dodd (un soberbio Philip Seymour Hoffman) es un intelectual de convicciones fuertes que crea una organización religiosa en los Estados Unidos de los años ´50. Freddie Quell (Joaquin Phoenix), un vagabundo errante, se convierte en su mano derecha.

El drama se concentra en la relación entre Dodd y Quell a partir de la incontable cantidad de escenas charladas que protagonizan. Anderson es, sin duda, un autor europeo que se crió en Hollywood. Acá el director parece querer llevar al extremo el ejercicio de rodar una película sin un conflicto específico.

Boyhood (2014, Richard Linklater)

Sí, Richard Linklater es el maestro en la creación de películas donde no pasa nada (y creánme: lo es) entonces Boyhood es su magnun opus.

La verdad es que podría haber colocado literalmente cualquier otra película de Linklater y quedaría perfecta para esta lista: Dazed and Confused, su secuela espiritual Everybody wants some!!, la trilogía de Ethan Hawke y Julie Delpy, etc.

El director es famoso por contar historia sin una narrativa principal, a tal punto que esta es una de sus marcas registradas.

En Boyhood hizo, además, algo que nunca antes se había hecho en la historia del cine: filmar a lo largo de 12 años con el mismo elenco, de tal manera que fue posible contar una muy simple historia sobre crecer y volverse un adulto.

Reservoir Dogs (1992, Quentin Tarantino)

Claro que acá hay un robo a un banco que sale mal. Pero la primera película de Tarantino es un clásico por las escenas en que los personajes están simplemente sentados discutiendo sobre si darle propina o no a la moza, o el mensaje real de la canción Like a Virgin de Madonna.

Como en los dos casos anteriores, Tarantino también es una director fascinado por secuencias de diálogos largos que poco tengan que ver con la narrativa principal. Ciertamente hay mucho de eso en Pulp Fiction también. Pero es Reservoir Dogs una de las mejores películas donde no pasa nada. Apenas hay acción, la puesta en escena es minimalista y las interacciones muy contundentes. Sin duda un ejemplo de estilo sobre sustancia, en el buen sentido de la palabra.

Lost in Translation (2003, Sophia Coppola)

Si pensás que Bob (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson) van a juntarse, aunque sea en la última escena… pensá de nuevo. La película de Sophia Coppola explora un montón de temas sobre la soledad y la alienación en un lugar extranjero. Pero, más allá de un pequeño beso y un célebre susurro secreto, nada ocurre realmente.

La película es poesía pura, sin sobresaltos, sin sexo, sin acción ni disparos. Es íntima y –en ese sentido– arriesgada. Es sencilla (su historia se resume en una oración) pero a la vez profunda y sensible. Siempre me recuerda un poco, salvando las distancias, a El lado oscuro del corazón (de Eliseo Subiela). La ciudad, Tokio, es también otro personaje más. Te envuelve en su espiral de colores y acompaña sutilmente con muy buena música.

Por cierto, en lugar de Lost In Translation consideré colocar A Ghost Story, otra fascinante película con una escala épica donde, en realidad, no ocurre nada. Una que hasta se da el lujo de mostrarte a Rooney Mara literalmente comer una torta durante 5 minutos.

Taxi Driver (1976, Martin Scorsese)

Llegamos al final de la lista de películas donde no pasa nada con uno de los clásicos de Scorsese que tuvo su “remake oculta” este año.

En Taxi Driver seguimos a Travis Bickle (Robert De Niro) manejando en la ciudad de Nueva York, deseando que la lluvia llegue para limpiar a toda la escoria de las calles. La película habla de la desilusión y la soledad, deconstruye la naturaleza oscura del hombre y lo hace a partir de una historia donde no pasa demasiado.

¿Y cuál es esa “remake oculta” de la que hablé? Me refiero a You Were Never Really Here, la nueva película de Lynne Ramsay (con Joaquin Phoenix) que fácilmente agregaría a la lista.

Se trata de una historia muy artística que puede llegar a alejar a muchos debido a su ritmo monótono, crudeza visual y narrativa (demasiado) simple. Indudablemente se trata de otra de las herederas de Taxi Driver, película con la que comparte muchas similitudes.