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Repasando la filmografía de Edgar Wright

Nota por el 21/07/2016
 

Siguiendo con nuestra sana costumbre de no ver a las películas como un hecho aislado sino como construcciones que van creciendo, hoy repasamos la filmografía de Edgar Wright: uno de nuestros expertos en comedia preferidos.

Sin ser un desconocido, el de Edgar Wright no es uno de esos nombres que todo el mundo tiene en la punta de la lengua. Lleva más de una década haciéndose lugar en el mundo del cine con un estilo de comedia bien característico que busca el humor no tanto en el intercambio verbal directo sino apoyándose en las acciones o la imagen para generar contrapuntos, por lo que sus gags más efectivos suelen ir de la mano de un montaje muy dinámico y de efectos sonoros estratégicamente ubicados dentro de la escena. La aún breve filmografía de Edgar Wright cuenta con varios títulos que homenajean y parodian a géneros clásicos, volviéndolo especialmente recomendado para el público cinéfilo que podrá encontrar otra capa de humor en las referencias a muchas de las películas y programas de TV con las que se crió toda una generación durante los 80s y 90s.

A Fistful of Fingers (1995)

Esta primera (y casi inconseguible) película de nulo presupuesto es una autoremake de un proyecto de cuando era estudiante, donde comienza su costumbre de parodiar géneros apropiándose del spaghetti western como hiciera veinte años antes Mel Brooks con Blazing Saddles y la versión más clásica del género. En esta historia, el vaquero rubio Sin Nombre rastrea al villano para vengarse, en un entorno que nada tiene que ver con el desierto norteamericano por más que lo pueblen de cowboys y pieles roja. Es quizás la menos personal de su carrera, pero son notorias las influencias tanto del mencionado Brooks como de los Monty Pythons, con un humor mucho mas absurdo que el que utilizaría en sus futuras producciones. Además de los anacronismos y las referencias a Leone o Butch Cassidy and the Sundance Kid, rompe la cuarta pared varias veces dejando ver al camarógrafo o la mano de algún utilero.

Spaced (1999-2000)

Sitcom siguiendo a dos desconocidos que al quedarse sin donde vivir fingen ser pareja para poder alquilar un departamento muy económico donde también vive un extraño artista plástico y la casera. No fue su debut en la TV ni un éxito de su época, pero cuando sus películas fueron atrapando seguidores en el mundo no pocos rastrearon (rastreamos) esta genial comedia con muchas referencias a la cultura popular y nerd, una versión bastante desarrollada del estilo personal que más tarde sería el sello de su cine, logrando que a pesar de tener más de quince años parece haber envejecido mejor que otras comedias más recientes.

Shaun of the Dead (2004)

Oficialmente la filmografía de Edgar Wright comienza con lo que luego se llamó “La Trilogía del Cornetto“, escrita en asociación con Simon Pegg con el mismo Pegg y Nick Frost en los protagónicos.

Aunque todas parodian un género diferente y comparten el tema recurrente de adultos jóvenes de alguna forma atascados en la adolescencia y forzados a moverse para sobrevivir, las historias de las tres películas son independientes entre sí. La primera entrega fue presentada como una “comedia romántica con zombies” y homenajea a Romero bastante más que desde el título: muestra a un dúo de amigos que, tras despertarse un día en medio de un apocalipsis zombie, reunen a su entorno más cercano y se atrincheran en su bar preferido a esperar que todo se calme. Mucho humor negro, el inicio del gag recurrente de la cerca y una escena de acción al ritmo de Queen que pone en vergüenza al trailer de Suicide Squad, hicieron que el director entrara inmediatamente en la mira de muchos.

Hot Fuzz (2007)

Incluso después de ser herido en servicio, Nicholas Angel se destaca física, ética y mentalmente por sobre sus compañeros, haciéndose cargo él solo de la misma cantidad de arrestos que todos ellos juntos. Es tan bueno que los hace quedar mal a todos, por lo que lo “premian” con un ascenso y lo trasladan a un pueblo alejado donde deje de opacarlos, asignándole como compañero a un fanático del cine de acción que se muere por imitar a los policías de las películas. Según las estadísticas es el pueblo más seguro del país y no hubo un homicidio en veinte años, pero la actitud casi paranoica de Nicholas lo lleva a sospechar de una serie de muertes que todo el pueblo admite sin cuestionamientos como accidentes.

La segunda parte de la trilogía se la agarra con las buddy movies, policiales sin ningún disimulo; cita explícitamente a clásicos del cine de acción de los 90s como Point Break y Bad Boys, primero discutiendo su verosimilitud aunque luego abrazando muchos de sus lugares comunes para un desenlace a pura acción y violencia tan común en el cine estadounidense pero que evidentemente los ingleses encuentran más ridículo.

Scott Pilgrim vs. the World (2010)

La primera producción en la filmografía de Edgar Wright que no salió de una idea original propia: está basada en la novela gráfica canadiense que se publicó entre 2004 y 2010,  convirtiéndose casi inmediatamente en un éxito que trascendió fronteras con su estilo nostálgico de remitir a la cultura popular y los videojuegos de los 80s. El éxito hizo que la adaptación cinematográfica comenzara a producirse antes de que se salieran los últimos dos tomos de la historia en la que un bajista veinteañero de los suburbios de Toronto se enamora de una chica que se le aparece en sueños, pero que al poco tiempo descubre que es real. Después de algunos intentos ella acepta ir a ver el show de la banda de Scott, lo que se interrumpe cuando es atacado por un joven indio que lo desafía a pelear. Una vez que Scott lo derrota, ella le confiesa que si quiere iniciar una relación será sucesivamente retado a duelo por la “Liga de Malvados Ex” compuesta por sus siete anteriores parejas y que sólo podrán estar juntos una vez que los derrote a todos. La recompensa parece valer la pena para Scott, quien enfrentará a cada desafío como si estuviera pasando niveles de un videojuego hasta llegar a enfrentarse al gran jefe final.

El humor nerd y las referencias a la cultura popular son campos donde evidentemente Edgar Wright se siente como en casa, por lo que ponerlo al mando de este proyecto resultó una decisión incuestionable tanto para fans de la saga como para los que la conocimos en la pantalla.

The World’s End (2013)

El reencuentro de un grupo de amigos de la adolescencia deja en evidencia que aunque todos ya no son niños, Andy Knightley sigue atascado en la época cuando el grupo estaba unido. Intentando recuperar algo de la magia de lo que él considera sus mejores tiempos, los empuja a regresar a su pueblo para completar un histórico recorrido por todos sus bares en una sola noche. Pero el pueblo ya no es como lo recuerdan y accidentalmente descubren que, en una segura referencia a Body Snatchers, muchos de sus pobladores fueron reemplazados por dobles sintéticos llegados desde el espacio, por lo que terminarán enfrentándose con una invasión alien que amenaza a la humanidad. La tercera parte de “La Trilogía del Cornetto” fue quizás la menos aclamada y trasluce cierto agotamiento o menos entusiasmo de parte de sus participantes que las anteriores, pero mantiene todos los rasgos generales y resulta efectiva como comedia.

Desde entonces Edgar Wright parece estar cambiando su carrera hacia otros rumbos, colaborando en el guión de Ant-Man (aunque se alejó del proyecto antes del rodaje, resultó la película de Marvel más original en mucho tiempo) y preparando Baby Driver para el 2017, un thriller criminal con el que promete alejarse de la comedia al menos por un tiempo. Por otro lado, su dupla habitual de cómplices intentó repetir la fórmula en Paul, una aceptable comedia escrita por Pegg y dirigida por Greg Mottola sobre un extraterrestre fugado del Área 51 que -aunque tiene muchos de los elementos de su exitosa trilogía- no logra replicar los puntos más personales del director, quedándose en un producto bastante más convencional y menos sutil.