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3 imperdibles series basadas en hechos reales

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3 imperdibles series basadas en hechos reales

Series basadas en hechos reales, producciones que toman personajes y tramas de la vida real para generar un universo propio tan rico como estremecedor por un simple motivo: lo que estamos viendo ocurrió. Aquello de «la realidad supera a la ficción» no es una mera frase hecha, los 3 casos de shows televisivos que recomendaremos a continuación -recientes todos- así lo demuestran.

Historia De Un Clan

Una serie argentina que pisa fuerte imaginando lo que sucedió dentro de las paredes de uno de los hogares más escalofriantes del país: el de los Puccio. Un libro, la película de Pablo Trapero (nuestra review acá), decenas de informes en cuanto noticiero sintonices y ahora la serie; el macabro mundo de la familia de San Isidro que a comienzos de los años 80 secuestraba “gente bien” de su entorno para asesinarlos luego de cobrar el rescate, es mostrada sin ningún tipo de tapujos en la nueva apuesta de Underground que vimos por Telefe (más TNT y la plataforma de CDA).

Han logrado superar con creces las altas expectativas depositadas en el show, aumentadas por el éxito arrollador del film y la siguiente atención mediática suscitada. Lo visto convence gracias a unas actuaciones memorables y -el punto más alto de la ficción- la generación de un clima perturbador, agobiante, casi onírico, totalmente ajeno a otras producciones de nuestra pantalla pequeña.

Por motivos de programación le ha tocado competir (con bastante suerte en materia de audiencias) frente a Signos, la nueva propuesta de Pol-Ka (no nos gustó su inicio, lo dijimos aquí) y es imposible no observar como Historia de un Clan obtiene sin esforzarse esa tensión constante que Signos intenta conseguir haciendo agua (cuando debería ser su principal fuerza). El suspenso te mantiene expectante, el halo de perversión obtenido por el hábil ojo de Luis Ortega nos interpela y juega despertando en igual medida morbo y rechazo.

El centrarse en lo incomprobable que sucede dentro del hogar, le permite a los guionistas volar y experimentar con las conflictuadas relaciones entre los miembros del clan, sin dejar en claro (cosa que al día de hoy no sabemos con certeza) quiénes sabían, qué sabían o si querían saber.

Algunos buenos son peores que todos los malos juntos

Explícita, con lenguaje soez, osadas escenas de sexo que van a espantar a más de uno (sabemos lo que le gusta provocar a Sebastián Ortega), la violencia se respira y el odio de Arquímedes Puccio hacia la oligarquía -en quien ve la causa de todos los males- se palpa gracias a una loable interpretación de Alejandro Awada mucho más descontracturada que la de Guillermo Francella en el cine y no por eso menos brillante. En esta moda del antihéroe televisivo -al que sin darte cuenta te encontrás defendiendo- es alabable que la serie bordee la delgada línea entre el villano y el malo carismático que tira la frase destinada a ser remera, sin nunca dejar de recordar que es un asesino y cómo influyó en la vida de los que lo rodean, sobre todo en Alejandro Puccio (Chino Darín en el mejor papel de su corta pero prometedora carrera), el hijo que tenía todo para brillar y sucumbió ante una oscuridad de la que era imposible escapar.

Show Me A Hero

La miniserie de HBO creada por David Simon, un hombre a quienes muchos seriéfilos de la primera hora consideran de culto por su The Wire (más Treme o Generation Kill) y que los recién iniciados tal vez desconozcan. Simon es un maestro en retratar diferencias de clases, en observar la realidad y triturarla ante nosotros.

En The Wire (de visión obligatoria al ser una de las primeras series que abrieron el camino a esta edad dorada de la ex caja boba) hizo a gran escala lo que aquí en Show Me a Hero realiza -junto al director Paul Haggis (Crash)- con una historia simple, pequeña aunque igual cargada de crítica feroz al racismo y las desigualdades en el “mejor país del mundo”.

Estamos en la ciudad de Yonkers (estado de New York), a fines de los años 80. La complicada aprobación de un plan de viviendas para familias sin recursos en un barrio de blancos, es punto de partida a un entramado que mezcla política, burocracia, delincuencia y la eterna xenofobia que despierta odios, rabia y culmina en drama.

Muéstrame un héroe y te escribiré una tragedia

En medio de todo ello se ve envuelto Nick Wasicsko, un joven con prominente carrera política cuyo ascenso va a ser tan vertiginoso como lo es el riesgo de caer a un precipicio del que difícilmente salga bien parado. La interpretación de Oscar Isaac (Inside Llewyn Davis) es merecedora de Emmys, Golden Globes y cuanto premio se cruce en el camino de este show de apenas 6 episodios cuyo valor agregado es la tangible actualidad de la que goza pues, aunque hayan pasado casi 30 años, el desprecio al pobre, al de color, al menos beneficiado sigue lamentablemente vigente como en aquellos días.

Junto a un elenco de lujo -que incluye a Catherine Keener, Alfred Molina, Winona Ryder, James Belushi y Jon Bernthal– brilla la argentina Carla Quevedo (Pasaje de Vida) como la mujer que acompañará al héroe en su ríspido recorrido y cuyo papel va a tener un interesante crecimiento del cual sale más que airosa.

Narcos

Netflix decidió vérselas con el Patrón del Mal, Pablo Escobar. El hombre que construyó un imperio a fuerza de cocaína y violencia es mostrado aquí desde una perspectiva diferente: la mirada norteamericana, situando el eje en los agentes de la DEA encargados de darle caza en territorio extranjero.

Esa postura le ha valido más críticas que elogios en el hemisferio sur, mientras que en el norte le llueven rótulos magníficos como el de Variety comparándola con Goodfellas (Buenos Muchachos, Martin Scorsese – 1990). Un tanto exagerado tal vez, sabemos que los críticos televisivos miran como mucho 2 capítulos al realizar sus reseñas y en ese punto Narcos quizás sea lo que dicen (el capítulo piloto es una verdadera joya) pero luego pierde un poco el fuelle sin por eso dejar de ser la gran serie que es, con un nivel de realización y puesta infinitamente superior a la media de las series en emisión.

Las mentiras son necesarias cuando la verdad es muy difícil de creer

Bajo el mando de José Padilha (Tropa de Élite, RoboCop) Narcos muestra la vida de Escobar desde el momento mismo en que se le ocurre una brillante idea: los negocios no debe hacerlos en la pobre Colombia sino en Estados Unidos; ese principal cliente lo hará millonario. Uno pensaría que la serie jugaría cínicamente con el rol de su país, pero no: esto es dicho un par de veces al pasar, como para cumplir, sin terminar de hacerse cargo. Punto en contra, aunque no deja de ser una decisión con la que podés estar de acuerdo o disentir (a mí un poco me molestó).

El oficial Murphy (Boyd Holbrook) con su voz off es nuestro guía. La serie toma forma de documental que trata de hacernos creer lo que algún desprevenido puede catalogar de excesiva imaginación de guionistas pasados de rosca. Peca de “demasiado didáctica” en algunos momentos (se entiende: el público medio norteamericano no debe tener idea ni de dónde se ubica geográficamente Colombia, ¿qué es eso, un país?) pero atrapante por la fuerza misma de una historia sorprendente. La escalada de violencia (Plata o plomo, usted elige) y las retorcidas vueltas del patrón para salirse siempre con la suya logran enganchar.

Lo peor, sin dudas, es el acento del brasilero Wagner Moura imitando un español paisa que en ningún momento logra al 100 por 100 y se hace verdaderamente insufrible. Es un enorme actor, pero cada vez que abre la boca te saca de la historia, hecho sumado al resto del elenco que parece nunca haber entendido en qué idioma están hablando (hay muy pocos colombianos en un reparto repleto de mexicanos). Mi consejo es dejar de lado ese escollo y que te dejes llevar por una narración frenética y por personajes que no se puede creer hayan transitado por esta vida con la impunidad que lo hacen.

Todos sabemos el final del personaje y la serie lo usa sabiamente dirigiéndonos al trágico momento que llega en la 2º temporada.

Netflix, HBO y nuestra siempre golpeada pantalla local crearon 3 series basadas en hechos reales que -con sus licencias narrativas o duro ceñimiento a la realidad- permiten inmiscuirnos en mundos tan crudos como humanos con gente que, por suerte, nos toca simplemente ver en pantalla pero que existió, aunque parezca mentira.

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