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Diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why

diferencias entre el libro y la serie 13 reasons why

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Diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why

Diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why

Otro éxito de Netflix que se vuelve tendencia luego de sus primeros días de estreno. Pero, ¿de dónde salió este original estilo de narración, donde la trama es relatada por la reciente difunta Hannah Baker y sus grabaciones? Por si no lo sabían, se los comento ahora: la serie adapta su libro homónimo de manera muy precisa, aunque siempre están (estamos) los lectores quisquillosos que se ocupan de buscarle las discrepancias a las adaptaciones. Estas son, entonces, las diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why.

Es normal (y hasta necesario) que se hagan ciertos cambios al acomodar una novela para su traslado a la pantalla. A veces son cambios radicales, como el caso de la saga Maze Runner, cuyas adaptaciones se alejan cada vez más de los relatos de James Dashner. Otras veces tratan de seguir al pie de la letra los escritos, pero al tener que extender la trama en capítulos que duran casi una hora, hay mucho trabajo por hacer.

El segundo, es el caso de 13 Reasons Why.


Si todavía no viste la serie, no deberías estar leyendo esto porque ¡CONTIENE SPOILERS! Además, ¿qué esperás para empezarla? Ya te la super recomendamos ACA.

Diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why

Eran otras épocas

Recordemos que el libro de Jay Asher fue publicado en 2007, donde la tecnología moderna y la locura por las redes sociales recién empezaba a abrirse paso en la vida cotidiana de la sociedad. Por consiguiente, la viralización de fotos, videos y el ciberbullyng, eran conceptos desconocidos para los personajes del libro cuando el rumor inicial que desencadena el “efecto bola de nieve” -como lo llama Hannah- toma vida propia y se esparce por todo el cuerpo estudiantil.

Supuestamente, la protagonista había llegado lejos con Justin Foley en su primera cita, pero en el libro no existía ninguna foto que pudiera ser sacada de contexto y arruinar la reputación de la señorita Baker. No, sólo el rumor fue más que suficiente.

Los padres de Hannah

Este matrimonio que nos muestra el dolor interminable que les dejó la partida de su hija, casi no está presente en el libro. Incluso aparecen menos que cualquier otro personaje ya que Clay los evita (ya sea a propósito o por casualidad) y nunca sabemos su situación realmente. Si bien el muchacho afirma que muchas veces en el período pre-cintas pasó por la zapatería de los Baker sin razón aparente, el negocio permanecía cerrado cada vez y no hubo encuentro alguno.

Aquí se preguntaran “¿Los padres de Hannah no tenían una farmacia?”, déjenme responderles: originalmente no. Si bien se encontraban en una circunstancia parecida en la que un centro comercial está a punto de inaugurarse y sacarle todos los clientes, su rubro es otro.

¿Quién es Jeff?

Si sólo nos basáramos en el material literario, no sabríamos responder esta pregunta, pues Jeff no existe. El estudiante que muere en el accidente donde debería haber intervenido una ausente señal de «Alto», no era un simpático deportista amigo de Clay: era solo un chico de su misma secundaria.

Lo mejor para el final (o casi)

Una de las motivaciones que nos impulsa a seguir mirando la serie de Netflix, es saber qué cosa terrible hizo Clay para que Hannah le dedicara un casete. Parece una muy buena persona, ¿qué pudo haber hecho? ¿o fue algo que no hizo? Y así seguimos en la duda hasta que llega el capítulo 11, donde nos enteramos que no hizo nada malo, más allá de no atreverse a expresar sus sentimientos.

En el libro, esta información nos llega un poco antes: el protagonista escucha su razón en el casete N° 9, en el auto de Tony. Por supuesto, para que el misterio nos arrastre más adelante, en la serie decidieron correr su turno al número 11 (y con ello, la historia de Sheri y la segunda de Justin).

También vale aclarar que si buscan a Sheri en los textos de Jay Asher, jamás la encontrarán, pues su personaje se llama Jenny Laurtz, nombre que (creemos) fue cambiado para evitar confusiones con Jessica Davis. Está bien, los nombres son diferentes, pero podía pasar.

El tiempo y los personajes

En el libro, Clay escucha todos los audios en un día. Sí, un día. Sé que es difícil de imaginar si primero ven la serie, donde cada casete parece durar una eternidad. En realidad, los casetes por sí solos no duran tanto y pueden ser escuchados en mucho menos de 24 horas, como lo hace el protagonista originalmente.

El asunto aquí es que, al reproducirlos de esa manera, no conseguiríamos el enfrentamiento con cada uno de los integrantes de las cintas que vemos en la serie. Estos personajes no se desarrollan en el papel, ya que lo único que tenemos es la perspectiva de Clay y, en parte, la de Hannah: no escuchamos las versiones de los demás involucrados, ni conocemos sus vidas en profundidad. 10 puntos para Gryffindor la serie.

No existe una investigación

Y como un circulo vicioso, al no desarrollar al resto de los personajes, no se conoce a los padres de Hannah. Al no conocer a los padres de Hannah, estos no aparecen para comenzar la investigación. Y si ellos no aparecen para comenzar la investigación, ¿qué pasa al final de la historia? Absolutamente nada: Clay era el n° 9, al terminar de escuchar todas las razones, se dirige al correo para enviar la caja de zapatos a la siguiente persona (que sería Jenny/Sheri) y trata de seguir con su vida, animándose a hablarle a Skye.

No sabemos qué sucede después: si alguien publica la historia y habla con los padres de la difunta, si todo queda en la nada o si los involucrados se juntan a charlar el tema. Quedamos a la deriva. Quizás sí había una investigación y el protagonista no lo sabía, por lo que los lectores no nos enteramos. Pero la cuestión es que las grabaciones nunca llegan a manos de los padres de Hannah ni de la justicia dentro del espacio narrativo del libro: ese es el peor error del mismo, y -por tanto- la mejor diferencia de la serie.

Tony

El misterioso chico que sigue a Clay a TODAS PARTES y se asegura que escuche las cintas, no es tan relevante en los textos. No me malinterpreten, es un personaje importante y sigue siendo el elegido por Hannah para hacer cumplir sus condiciones, pero Clay no descubre esto hasta que está por escuchar su casete (el n° 9, no el 11) y Tony le confiesa la verdad.

Unos días antes de la tragedia, Hannah lo visita para regalarle su bicicleta. Al preguntar cuál era la razón de tan espontáneo regalo, la muchacha solo se encogió de hombros mientras sus ojos se humedecían. Le dice que pensó que él la necesitaría más que todos, ya que tenía el auto más viejo de la secundaria. En estos momentos, Clay le recuerda que una de las señales para detectar posibles suicidas, es que entregan sus objetos personales.

A cambio de la bicicleta, nuestra protagonista le pide a Tony el viejo radiocasete donde él crea sus cintas musicales y, además, un dispositivo para grabar voces. El mismo que utilizaría más tarde para grabar las 13 razones por las que estamos acá.

De esta forma, el dueño del Mustang rojo explica que tendrá por siempre cargo de conciencia, al ser parte del grupo de personas que pasó por alto las señales y que, por lo tanto, también es culpable.

Alex no intenta suicidarse


Otra de las grandes diferencias entre el libro y la serie 13 Reasons Why es que Alex no intenta quitarse la vida. Como dijimos antes, en el libro nunca llegamos a conocer a los personajes ni cómo siguieron sus vidas luego del suicidio de Hannah Baker, por lo que jamás imaginamos que pasaría. Pero a medida que avanzan los episodios de la serie, vemos a un Alex perdido, cuya vida parece sin sentido, y entendemos de dónde sale este horrible planteo.

Además, se cae de maduro que es uno de los tantos cliffhangers que introdujeron para hacer posible una segunda temporada.

¿Cortarse las venas? No, gracias.

En el último capítulo del proyecto de Netflix, nos muestran la muerte de Hannah de la manera más cruda e hiriente que existe. Es IMPOSIBLE que esa escena no afecte y no nos produzca un escalofrío.

En palabras del productor ejecutivo y creador de la serie, Brian Yorkey:

Nos esforzamos mucho en no ser arbitrarios, pero queríamos que sea doloroso de mirar.

CREANME QUE LO LOGRARON.

Este punto, en el material literario no existe: una sola vez en todo el libro se hace referencia a la manera que eligió Hannah para quitarse la vida, y lo dice ella misma en una de sus tantas cintas:

Me decidí por la manera menos dolorosa: pastillas

Entendemos que el cambio radical tomado por la serie, tuvo el objetivo de causar impacto y demostrar que el suicidio no es una salida fácil.

Casete siete, lado B

Sabemos que son 13 razones, pero ¿no que cada casete tiene dos lados? Netflix no nos deja ver si la protagonista grabó algo en ese lado sobrante y, de hecho, el personaje de Dylan Minnette lo utiliza para registrar la confesión de Bryce y usarla como evidencia en la investigación.

En los textos, Clay lo escucha: aparentemente Hannah dejó este último espacio vacío, sólo se oye estática… hasta el final de la grabación, donde escucha un suspiro y un cordial:

Gracias

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