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Evangelion y el dilema del erizo

Nota por el 13/03/2018
 

Si bien se ha aplicado en numerosas obras de ficción, nunca vi mejor dispuesta la parábola de “El dilema del erizo” que en el animé Evangelion. ¿De qué se trata este curioso relato simbólico? ¿Y qué tiene que ver con el surrealista animé sobre robots gigantes luchando contra ángeles? En esta nota para Alta Peli espero aclararlo.

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Herirse o morir de frío

En 1851, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer describía la siguiente parábola en su obra Parerga y paralipómena: imaginemos un día especialmente nevado y frío, de esos en los que la helada te cala hasta los huesos. Allí, en la intemperie, se encuentra un grupo de erizos en busca de calor. Para satisfacer su necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros, pero cuanto más se acercan, más dolor causan las púas del cuerpo al erizo vecino.

Sin embargo, debido a que el alejarse va acompañado del frío, se ven obligados a ir modificando la distancia hasta que encuentran la separación óptima, la más soportable entre el dolor de la proximidad y el frío del alejamiento.

La idea que esta parábola quiere transmitir es que cuanto más cercana sea la relación entre dos seres, más probable será que se puedan hacer daño el uno al otro; al tiempo que cuanto más lejana sea su relación, tanto más probable es que sientan la angustia y el dolor de la soledad.

Evangelion y el dilema del erizo

El relato pone en evidencia los desafíos humanos de la intimidad. Cuanto más cercana sea la relación entre dos seres, plantea Schopenhauer, la posibilidad de hacerse daño mutuamente es progresivamente mayor; mientras que cuanto más distante existen menos posibilidades de que esto suceda, aunque acabe por “matarnos del frío”.

Digamos que la resolución del dilema podría dividir, de forma extrema, a aquellos que son capaces de morir de amor por exceso de cercanía, o bajo las crudezas sociales en soledad.

Evangelion y el dilema del erizo

Como toda parábola, el Dilema del Erizo se asemeja a muchas situaciones que vivimos en la vida real. Nuestra implacable búsqueda de un equilibrio nos lleva por caminos de pesadas pendientes y tranquilas llanuras y, en el serpenteo entre unos y otros, terminamos encontrando un óptimo con el que se es posible vivir.

Closer (2004) es una película que trabaja este tema de forma bastante evidente, aunque deja la opción al espectador para que defina cuál es la mejor resolución. Matt Damon también se enfrenta a este dilema, de alguna forma, en su célebre película Good Will Hunting (de la cual ya hablé en esta otra nota).

Sin embargo, el mejor lugar donde vi aplicada la temática del “dilema del erizo” fue en el animé Neon Genesis Evangelion, que es uno de mis grandes favoritos de todos los tiempos. Si bien el único episodio que se titula como la parábola de Schopenhauer es el cuarto capítulo, este dilema resume el conflicto de la serie prácticamente en su totalidad.

Es interesante este animé por la cantidad de temas filosóficos que desprende, y hay muchísimos ensayos que analizan Evangelion desde un enfoque académico. El autor de este blog, por ejemplo, lo analiza como una narrativa existencialista. Les comparto su impecable presentación.

El autor Eduardo Marisca, acertadamente entiende a este dilema como una paradoja de la socialización. Para él, en Evangelion, el Dilema del Erizo recorre toda la serie y las relaciones de los personajes, e ilustra el conflicto que significa acercarnos a los demás y exponernos a que nos hagan daño, o preservar nuestro propio espacio personal pero quedarnos solos.

Si pueden, vean el video porque está buenísimo.

La situación más soportable

Los vínculos humanos, sugiere Schopenhauer, se tejen con una fibra mucho menos ilustre de lo que creemos. El hombre siempre tiende a alguna forma de estabilidad. Aquellos erizos no buscan realmente ni el frío ni el calor, tampoco la proximidad letal o la distancia irreversible, ni la salvación o el abandono: buscan la situación más soportable, la mejor armonía posible.

Creo que, al igual que los erizos, todos podemos (e incluso, debemos) elegir: nos arriesgamos a una relación profunda, más íntima, en la que podamos sentirnos verdaderamente importantes para el otro, o nos mantenemos a una distancia más o menos prudencial, con relaciones superficiales que no terminen de comprometernos.

Afortunadamente, estamos condenados a ser libres (como anuncia mi adorado Sartre con su existencialismo) y tenemos la capacidad de seleccionar una relación cercana donde crezcamos como personas, donde podamos permitirnos ser amados, abrazar, decir la verdad, ser auténticos, contar con el otro… superando pequeñas heridas que, a la larga, nos van a hacer más fuertes.


¿Qué opinan sobre Evangelion y el dilema del erizo? ¿Consideran también que el animé tiene una narrativa existencialista?