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Películas Malditas: Crónica de producciones fallidas y cintas nunca terminadas (Parte 1)

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Películas Malditas: Crónica de producciones fallidas y cintas nunca terminadas (Parte 1)

Hollywood puede ser para muchos actores y realizadores «la tierra de los sueños». Cientos de películas se están filmando allí en este preciso momento, algunas de ellas serán un éxito, otras fracasos, otras quizás ni siquiera lleguen a tener un estreno comercial y otras, las que peor suerte corren, nunca terminarán de rodarse. Es allí cuando esta ciudad de ensueño se convierte en «la tierra de las pesadillas».

Películas Malditas

Producciones conflictivas o truncas son sólo una parte del paisaje de esta industria, y ser parte de una de ellas puede significar, en el peor de los casos, el final de una carrera. Grandes actores y reconocidos directores a lo largo de los años vieron algunos de sus proyectos soñados desplomarse frente a sus ojos, arruinando así años o hasta décadas de trabajo duro.

Con esta nota intentaremos rescatar (a lo largo de varias ediciones) películas malditas. Cintas que vivieron un difícil proceso de producción o un rodaje conflictivo que en varias oportunidades llevó a que se cancele el proyecto y quede definitivamente en la nada. En otros casos la película se completó con un diferente actor o director e incluso algunas hasta lograron convertirse en verdaderos éxitos. ¡Comencemos!

Nailed (2008)

David O. Russell, director de Escándalo AmericanoSilver Linings Playbook, ya tenía una buena cantidad de proyectos exitosos bajo el brazo cuando encaró la producción de Nailed. La película contaba la historia de una mujer llamada Alice Eckle, recepcionista en una pequeña ciudad de Estados Unidos, que por culpa de un bizarro accidente termina con uña incrustada en su cabeza que la vuelve una suerte de ninfómana. Alice luego se muda a Washington DC para luchar por lo derechos de la gente afectada en accidentes insólitos, pero allí conoce a un inmoral congresista que terminará usándola para su propio provecho y así relanzar su carrera.

Esta sátira política contó con un presupuesto de US$26 millones y la participación de Jake Gyllenhaal y Jessica Biel en los papeles principales. Todo parecía marchar bien durante los primeros días hasta que comenzó la debacle. Primero James Caan, quien interpretaba a un político de Estados Unidos, abandonó furioso el set (y más tarde tambien la película) por un fuerte encontronazo con el director David O. Russell. Pero días después eso se transformaría en tan solo una anécdota, ya que la verdadera debacle estaba a punto de ocurrir. El productor David Bergstein y su empresa Capitol Films comenzaron a sufrir algunos problemas económicos, lo que causó que muchos trabajadores no reciban sus sueldos. En mayo del 2008, de acuerdo a las reglas del SAG (Sindicato de Actores), ni Gyllenhaal ni Biel se presentaron en el set para filmar sus escenas ya que los productores fallaron a la hora de presentar pruebas de que podrían cubrir los gastos hasta el final de la producción. Otros miembros del elenco y del equipo de filmación tambien dejaron de ir al set, por lo que en junio del 2008 la película se canceló cuando quedaba tan sólo una escena para concluir. Y si quedaba sólo una escena, ¿cuál es el problema? El dilema aquí es que dicha escena representaba una parte crucial del argumento.

Corría el año 2010 y los productores todavía no lograban encontrar la forma de revivir y finalmente terminar el proyecto. Tantas idas y vueltas hicieron que David O. Russell renunciara como director y la película quede finalmente en la nada. En el año 2013, ya sin Russell a bordo, los productores lograron armar una suerte de corte final que en noviembre de ese año fue enviado al MPAA (asociación encargada de calificar la películas en Norteamérica). Desde entonces la película está guardada en algún lugar esperando ser vista por el público.

Number 13 (1922)

El nombre de Alfred Hitchcock está asociado a varios clásicos de Hollywood: Vértigo, Psicosis, La Ventana Indiscreta o Intriga Internacional, sólo por nombrar algunos. Pero incluso el «Maestro del Suspenso» tiene varios proyectos que quedaron truncados en diferentes etapas de su producción, algunos más avanzados que otros. Hoy nos concentraremos en Number 13, la primera película que filmó y nunca terminó Hitchcock en su Inglaterra natal y que está acompañada de una buena cantidad de mitos y leyendas.

¿Y por qué tanto misterio alrededor del film? Para comenzar, esta historia londinense sobre la vida de un pobre inquilino y su casera fue escrita por «una mujer que decía haber trabajado con Chaplin en Estados Unidos» y cuyo nombre nunca fue realmente confirmado (la versión mas fuerte indica que se llamaba Anita Ross). El director llegó a filmar unas cuantas escenas cuando, de un día para el otro, le comunicaron que se había acabado la plata. Los pocos rollos de película que se habían grabado misteriosamente desaparecieron de la faz de la tierra, aunque algunos especulan que el estudio los recicló. La información sobre la película tambien es bastante escasa y hasta confusa, ya que ni siquiera los viejos estudios Gainsborough tienen datos concretos sobre la misma. Según los registros del estudio la cinta en realidad se llamaba Mrs. Peabody, aunque Hichcock las pocas veces que se refirió a ella lo hizo con el nombre Number 13.

Hay un rumor que anda dando vueltas desde hace muchos años y que habla de una muerte en el set. Algunos hasta dicen que fue un asesinato y que el propio director terminó involucrado de alguna manera en un triángulo amoroso entre la actriz y el actor del film. Tanto eco se hizo de esta historia que hace unos años atrás se iba a filmar una película al respecto e iba a ser interpretada por Dan Fogler, Ben Kingsley, Ewan McGregor y Emily Mortimer. Irónicamente, esa película tambien quedó en la nada.

La Isla del Dr. Moreau (1996)

La Isla del Dr. Moreau era el proyecto soñado del director Richard Stanley. Basada en la famosa novela del escritor H. G. Wells, la película tenía todo para convertirse en uno de los mayores éxitos de la temporada, pero terminó sucediendo todo lo contrario. Stanley pasó cuatro años desarrollando el guión para New Line. Luego consiguió sumar al proyecto a Val Kilmer, quien recién estrenaba Batman Eternamente y era una de las estrellas más importantes de Hollywood en ese momento. Más tarde uno de los más grandes deseos del director se hizo realidad cuando logró que Marlon Brando interprete al misterioso Dr. Moreau del título. Hasta ahí todo bien, pero la calma duraría tan sólo cuatro días.

La película contaba la historia de un náufrago que llega a una isla solitaria del Pacífico, en la que un extraño doctor se dedica a experimentar con animales con el objetivo de convertirlos en humanos y, de esta manera, mejorar la especie. El resultado, sin embargo, son unos monstruos horribles que planean levantarse de forma inminente contra su amo y creador.

Exactamente cuatro días después de haber comenzado a filmar, Richard Stanley fue despedido por New Line ¿La razón? Principalmente, el divorcio de Val Kilmer. Al parecer al segundo día de rodaje el actor de Top Gun y Fuego Contra Fuego fue notificado por su esposa que quería separarse de él. Kilmer intentó por todos los medios abandonar el rodaje pero solo logró cambiarse a un nuevo papel, esta vez más chico y menos relevante para la trama. Ahora el actor Rob Morrow era quien protagonizaría la película, pero eso fue por tan sólo dos días. Ya durante la cuarta jornada de filmación New Line comenzó a dudar sobre las habilidades de Stanley para poder terminar el proyecto sin problemas en tiempo y forma. Stanley fue removido y con él se fue Morrow. Estos fueron remplazados por el legendario John Frankenheimer en la dirección y por el actor David Thewlis como nuevo protagonista. Casi inmediatamente ambos se arrepintieron de sumarse a este caótico proyecto.

Frustrado y enojado por lo que él creía que era un despido injustificado, Richard Stanley logró convencer a la gente de maquillaje para que lo vista como uno de los monstruosos extras y así nunca abandonar el set y sabotear a la producción desde adentro. Y si bien Stanley logró su cometido de continuar siendo parte de la película como sea, no necesitó hacer demasiado para sabotearla ya que otras personas se estaban encargando de eso.

Val Kilmer, aburrido y abrumado por el divorcio, le hizo la vida imposible a cuanta persona pisara el set de filmación. Incluso hay quienes confirman que quemó a varios extras y trabajadores de la producción con un cigarrillo sólo para divertirse. Kilmer tampoco sabía sus pocas líneas de diálogo, por lo que muchas fueron incorporadas al personaje interpretado por Ron Perlman, quien debía estar en la película solo por tres semanas y terminó quedándose por cuarto meses y medio.

Marlon Brando tampoco se quedó atrás. El intérprete de El Padrino recién lograba superar el suicidio de su hija cuando aceptó la película y muchos ponían en tela de juicio su sanidad mental. El actor demandó que su personaje debía tener la cara blanca y que alguien tendría que dictarle sus diálogos a través de un pequeño audífono en su oído. Esto a veces causaba que Brando sintonice sin querer la frecuencia usada por la policía y de repente repitiera líneas como «Hay un robo llevándose a cabo en Woolworths».

La actriz Fairuza Balk intentó escaparse de la producción pero fue interceptada en el aeropuerto y obligada a volver. El director John Frankenheimer nunca logró llevarse bien con Val Kilmer, al punto de que cada vez que terminaban de filmar una escena gritaba: «Corte! Ahora saquen a ese bastardo de mi set!». Luego afirmaría que si en algún momento tuviera que filmar una biografía sobre Val Kilmer, contraría otro actor para el papel.

Tan desagradable y traumática fue la filmación de La Isla del Dr. Moreau para el actor David Thewlis, que no sólo no asistió a la première en agosto de 1996, incluso hasta el día de hoy continúa sin haber visto la película. Y si bien el film, a diferencia de los dos anteriores, llegó a tener un estreno comercial, resultó un estrepitoso fracaso económico y es considerada por muchos como una de las peores películas de la historia (¡aunque para quien les escribe es una joyita!).

Todo esta historia debería estar retratada en el documental Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreauque se estrenará en algún momento de este 2014 y morimos por ver.

Y esto fue todo por hoy. Así termina tan sólo la primera parte de esta crónica sobre películas malditas que en futuras ediciones incluirá a gente como Terry Gilliam, Orson Welles, Francis Ford Coppola y muchos más!

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Fede Paredes

    28/09/2014 en 13:48

    Excelente la nota! Cuando suben la segunda parte?

  2. pablo landoba

    30/09/2014 en 00:03

    Gran artículo!!! Queremos más sangre

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