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¿Vale la pena jugar Anthem?

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¿Vale la pena jugar Anthem?

¿Vale la pena jugar Anthem?

BioWare y EA lanzaron su gran tanque 2019. Con una propuesta ambiciosa que busca estar entre lo mejor del año, hoy te contamos si vale la pena jugar Anthem.

Comenzamos el juego con una misión tutorial/prólogo donde somos el novato de un grupo de freelancers. Una especie de superhéroe con armadura al estilo Iron Man que defiende la humanidad.

Terminamos en fracaso, gente muere y nuestros amigos se enfurecen con nosotros. Elipsis, «dos años después». Ahora somos veteranos, todos parecen conocernos y nos hablan de diversos sucesos que ocurrieron en dicho tiempo.

Estos primeros minutos al jugar Anthem serán una clara muestra de la totalidad del juego. A primera vista es imponente, un mundo bien detallado, que luce hermoso, vibrante, con un combate intuitivo y adictivo.

Pero al ir a fuerte Tarsis todo lo bueno comienza a caer. Diversos NPC están dispuestos a conversar con nosotros, todos parecen conocernos, algunos están enojados, otros piensan que somos héroes.

Los diálogos que transcurren en el fuerte carecen de importancia y profundidad. Salvo los tres personajes que nos habilitan misiones el resto es intrascendente para la trama. Se siente como un relleno forzado en vez de algo que ayude a sentir vivo el mundo.

Un mundo vivo y vibrante.

Existen tres tipos de misiones al jugar Anthem. Las de la historia principal, las secundarias y los contratos. Para el jugador novel puede llegar a ser confuso identificarlas.

Los contratos son misiones básicas con 3 objetivos, donde simplemente tendremos que ir de un punto al otro, eliminar enemigos y listo. Las secundarias y las principales tienen una vuelta de tuerca más. En ellas nos encontraremos con algunos puzzles básicos y jefes finales.

La trama principal es bastante cliché. Un enemigo poderoso que quiere controlar una fuente de poder para moldear el mundo a su antojo. Nuestro personaje, a pesar de manejar el mismo Javelin que cualquier otro freelancer, será el único capaz de detenerlo.

Jugar Anthem y completar su campaña y arcos secundarios nos tomará unas 30 horas. Durante ese tiempo, la jugabilidad excelente nos hace olvidar los baches y errores que tiene el juego.

Pero Anthem quiere ser un «forever game», un título al estilo Destiny o Division. Esos que mantienen atrapados por cientos de horas a sus jugadores.

Este aspecto, el «endgame», es quizás su punto más flojo. Volver a jugar Anthem tiene cero incentivo. Su propuesta consiste en repetir una y otra vez el mismo contenido en dificultades más elevadas para obtener mejor equipo que solo satisface al coleccionista de números.

Los Baluartes, una especie de misiones con mecánicas distintas (podríamos decir que son un tipo de «Incursiones»), son solo 3, una la jugamos en la beta y otra es la última misión de la campaña.

Y este es todo el contenido que se nos libera al finalizar la campaña. Existe un desafío nuevo llamado «prueba de valor» que consiste en jugar ¡175! misiones. Al día de esta nota no terminé semejante desafío, pero al parecer la recompensa son solo ítems cosméticos. Escasa recompensa para semejante tarea.

Un contenido endgame pobre.

Está la promesa de contenido futuro, pero el disponible ahora no se siente como suficiente.

Desde la parte técnica el juego se ve excelente en su versión de Xbox One. Corre a una resolución 4k con HDR. La geografía del mundo es hermosa, hay cañones, barrancos, cascadas, bosques. Todo está armado para volar con nuestros javelins, en quizás la mejor experiencia del juego. Posee una verticalidad nunca antes vista en otros juegos.

La luz del sol se filtra entre los árboles y refleja sobre un río, animales salvajes corren y observamos todo desde el firmamento. La noche cae y un cielo estrellado nos rodea, el brillo de nuestros propulsores se destaca aún más. Una tormenta se escucha a lo lejos, un relámpago nos pasa cerca y gotas de lluvia rebotan en nuestro traje. Esa parte de jugar Anthem es simplemente hermosa.

El combate es extremadamente adictivo, los controles responden de manera maravillosa. Tenemos cuatro Javelins para elegir, cada uno con un estilo de combate bien definido. Uno con habilidades elementales, otro ágil enfocado en el close quarter, un tanque de poderosos ataques y el Ranger equilibrado experto en el manejo de armas. El Ranger es el primero que tenemos a disposición y es inevitable no sentirlo como una evolución del traje de Mass Effect Andromeda.

A medida que progresamos obtendremos ítems más poderosos aumentando el poder de nuestro Javelin. Este sistema de progreso está un poco roto. Los ítems son limitados y obtendremos una y otra vez el mismo ítem con números distintos.

Las armaduras no suben de nivel y los cambios que se le pueden hacer son solo estéticos. Estos Skins están disponibles para comprarlos con créditos in-game o con dinero real. Las monedas se obtienen relativamente rápido, así que no tiene sentido gastar dinero real en el juego. Tampoco tiene pase de temporada y el contenido futuro llegará de manera gratuita a los jugadores.

Anthem es una mezcla de sensaciones

Jugar Anthem es una mezcla de sensaciones. Por un lado tenemos estos aspectos positivos, que se opacan por la gran cantidad de problemas del juego. Junto a la falta de profundidad, nos encontramos con numerosas pantallas de carga que le restan inmersión al juego.

Se siente como un juego desmembrado, con errores de diseño. Parece como un rejunte de partes que se hicieron sueltas. Días atrás pudimos probar la beta de The Division 2: uno de sus mejores aspectos es la inmersión y armonía del juego. Uno entra en la base de operaciones, sale al mundo abierto y acepta misiones sin una sola pantalla de carga en el medio. Y Anthem no consigue estar cerca de esto.

A pesar de todas las dificultades mencionadas, jugar Anthem es toda una experiencia. Aún con la certeza de tener que enfrentarme a numerosas pantallas de carga, vuelvo una y otra vez a iniciar el juego. Subir al Javelin y volar por Bastion sigue siendo sobrecogedor.

Quizás lo que más duele es la oportunidad desperdiciada. Tenían la posibilidad de hacer un juego icónico y nos ofrecen un producto a medio camino. Lo bueno es que este tipo de juegos pueden encaminarse con el tiempo. Queda la esperanza, pero la primera impresión es ambigua.

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