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REVIEW: Secretos de Estado

Críticas

REVIEW: Secretos de Estado

Basada en la historia real de la traductora que filtró a la prensa Secretos de Estado, con la esperanza de evitar que su país se involucre en una guerra ilegal.

Chino Básico y otros

En los tumultuosos primeros años de este siglo, marcados por las incursiones en Medio Oriente de fuerzas estadounidenses y europeas, una vez terminados sus planes para Afganistán todos volvieron a fijar su atención nuevamente sobre Saddam Hussein y su régimen.

Durante esos años, Katharine Gun (Keira Knightley) trabajaba como traductora para los servicios de inteligencia británicos. Ella recibe un memo perturbador por el cual se les instruía a conseguir información que pudiera ser utilizada para extorsionar diplomáticamente a varios representantes internacionales, los cuales estaban a punto de votar en la ONU para aprobar o rechazar una nueva invasión encabezada por el gobierno de Bush Jr.

Preocupada porque eso implicaba que le estaban mintiendo a la población sobre los motivos para ir a la guerra, decidió filtrar el documento a la prensa a sabiendas de que podría ganarse una acusación por traición.

El documento llegó a las manos de Martin Bright (Matt Smith), un periodista de investigación de The Observer, diario hasta entonces defensor del gobierno de Tony Blair y de su postura de sumarse a la coalición invasora; pero si comprueba su veracidad no puede dejar de publicar la noticia que tiene entre manos.

Pichona de Snowden

Con algunos desvíos por la ciencia ficción pero con experiencia en el thriller político y de espionaje, Gavin Hood (El juego de Ender, Enemigo Invisible) decide narrar un caso real que -aunque tuvo cierta repercusión en el Reino Unido y causó un escándalo político- quizás por su pequeña escala no trascendió como otras filtraciones de Secretos de Estado realizadas por gente de la comunidad de inteligencia. 

El estilo hiper realista de la propuesta hace que se limite más que nada a acompañar con tono austero las acciones y diálogos de sus protagonistas. Siempre prolijo y correcto, pero sin aportar mucho extra a lo que cuentan, porque en el fondo Secretos de Estado es principalmente una película de actores.

Lógicamente es Knightley quien tiene más oportunidades de lucirse. Su personaje puede pasar de ser valiente a temerosa de una escena a la otra, según vaya cambiando su contexto o tome conciencia de las consecuencias que pueden traer sus acciones no solo a ella sino más que nada a su familia, a la que pone en la mira del aparato estatal. El resto del elenco no está de adorno pero tiene mucho menos margen para mostrar facetas, limitándose sobre todo a acompañar a la protagonista con bastante solidez pero sin demasiado brillo.

Nunca es fácil narrar casos reales y públicos que se extienden a lo largo de muchos meses durante los que no hay novedades; sostener el ritmo de este tipo de historias donde, además, no se puede inventar demasiado es usualmente el mayor desafío. Secretos de Estado lo supera de a ratos, mezclando material periodístico de archivo con la recreación ficcional. Así completa una trama de abuso de poder que queda expuesta por las acciones de una persona común y corriente, una mujer que no pensó demasiado en lo que hacía hasta que quedó enredada de por vida.


Secretos de Estado (2019)
112 min|Biography, Crime, Drama, Romance, Thriller, War|30 Aug 2019
7.3Sinopsis: 7.3 / 10 from 15,327 users
Katharine Gun (Knightley) es una denunciante del Servicio de Inteligencia Británica que, justo después de que se anunciase la invasión de Iraq en 2003, filtró un documento secreto de la NSA. En él se especificaba una misión de espionaje cooperativa entre Estados Unidos y Reino Unido para investigar a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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Conclusión
Con algunos aciertos en el elenco, Secretos de Estado cuenta una historia que funciona pero que no tiene mucho brillo.
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