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Elevator action: los usos de ascensores en el cine

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Elevator action: los usos de ascensores en el cine

Elevator action: los usos de ascensores en el cine

Son elementos tan triviales y cotidianos que cuando aparecen en la ficción suele ser por un motivo específico a la trama; tienen algún peso narrativo. En esta nota repasamos los usos de ascensores en el cine.

ascensores en el cine


Ascensores en el cine

Hay películas enteras que ocurren dentro de un ascensor, como Devil (2010) escrita por M. Night Shyamalan. Aunque acá el problema no es que el mecanismo elevador sea intrínsecamente malvado, sino que una de las personas que quedan atrapadas en el interior parece ser el mismísimo diablo.

De hecho, los ascensores son un elemento muy frecuente en el género del terror. Varias películas muestran cómo el fantasma aparece entre pisos mientras uno sube o baja y, ¿cómo olvidarlo?, tenemos el grotesco ascensor sangriento en The Shining.

El Quaid de Arnold Schwarzenegger se sube a uno para enfrentarse a Cohaagen al final de Total Recall (la original de 1990). El actor austríaco también tiene una escena buenísima en True Lies, donde sube montado a caballo al ascensor mientras está persiguiendo a un motoquero criminal que va en otro.

Un climático viaje

En el cine es muy común que el ascensor simbolice la llegada al clímax de una historia. Funciona porque le pone una pausa a la acción y resuelve algunos cabos sueltos antes del gran desenlace. Es el preámbulo a una gran batalla final, a un cierre narrativo, a un desenlace inesperado.

Veamos otros casos. Tenemos el de esa hermosa película que es Vanilla Sky. En los momentos finales, el personaje de Tom Cruise se encuentra con “Soporte Técnico”, quien procede a explicarle todas las cosas raras que le fueron sucediendo a lo largo de la película. El ascensor es imposiblemente largo y parece llegar hasta las nubes, lo que deja en claro que Cruise estaba sumergido en un sueño lúcido.

Alejándonos de los ascensores en el cine, imposible olvidar (en materia de videojuegos) ese cierre de Half-Life 2, quizás uno de los juegos más importantes de los últimos veinte años.

Al final de la historia, Gordon y Alyx se suben a un ascensor que los acerca a la batalla final. Alyx aprovecha el tiempo para decir algunas cosas importantes. Sucede también en otra parte del juego, cuando Gordon está subiendo la torre de la unidad de prisión.

De hecho, el climático viaje en ascensor ocurre en un montón de videojuegos: Mirror´s Edge, los dos Left 4 Dead, Max Payne, Undertale, etc.

También hacia abajo

Funciona igualmente para el ascenso como para el descenso (Woody Allen desciende en un ascensor hacia el infierno en Deconstructing Harry). Es la calma que antecede a la tormenta y nos prepara para lo que está por venir.

The Departed es un caso interesante. Muestra un giro argumental en un momento de tranquilidad aparente. Cuando Matt Damon y Leonardo DiCaprio están bajando en el ascensor, luego de que Leo tomó a Matt de rehén, apenas se abren las puertas Di Caprio recibe un disparo de parte de uno de los aliados de Matt.

Ese incómodo momento

¿Por qué nos sentimos tan raros dentro de un ascensor? Es un viaje corto, seguro y frecuente. Y, sin embargo, en general no podemos evitar experimentar una mezcla de ansiedad e incomodidad.

Siempre me resultó un lugar fascinante porque es un pedacito del universo donde nuestras normas de comportamiento se vuelven extrañas.

El espacio reducido es invasivo (por lo general los desconocidos tienden a estar a un brazo de distancia, y en un ascensor eso generalmente no es posible) y además aparece el miedo al encierro. Rechazamos el ascensor del mismo modo que rechazamos la tumba, la idea de la muerte.

Por norma social, dentro de aquel recipiente cerrado nos movemos con torpeza y en silencio. Somos animales sociales, pero un ascensor es decididamente un lugar que pone en riesgo nuestra intimidad. La ficción ha sabido explotar esta incomodidad en varias oportunidades.

En literatura, siempre me llamó la atención el inicio de la novela El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami, una novela intrigante que –si bien no disfruté del todo– tiene situaciones interesantes.

El primer capítulo literalmente arranca con el protagonista (un apático, insensible, cerebral e insoportable técnico informático) bajando (¿o subiendo?) por un ascensor interminable hasta el laboratorio secreto de un científico excéntrico que lo contrató para un misterioso trabajo.

«El ascensor se elevaba con extrema lentitud. Debía de estar subiendo. No lo sabía a ciencia cierta porque ascendía tan despacio que yo había perdido el sentido de la dirección. Es posible que bajara y es posible, asimismo, que no se moviera en absoluto

Durante páginas y páginas el protagonista está solo con sus pensamientos, comienza a contar monedas, recuerda películas y anécdotas y reflexiona sobre la rara situación en la que se ve envuelto.

«Permanecí largo tiempo de pie, inmóvil, en la misma posición. Aguardé y aguardé, pero las puertas continuaron cerradas. El ascensor y yo permanecimos mudos, como si fuésemos una naturaleza muerta titulada “El hombre y el ascensor”. La inquietud fue apoderándose de mí

Otro ejemplo muy analizado en la cultura popular es el de Neon Genesis Evangelion. Hay varias escenas de viajes incómodos en ascensor a lo largo de la serie. El más emblemático es uno que dura casi un minuto entre Asuka y Rei y realza la distancia emocional entre ellas.

Volviendo a los ascensores en el cine, Spider-Man 2 tiene una escena que es simultáneamente incómoda y divertida. Peter Parker perdió sus poderes en la parte más alta de un edificio, por lo que no puede salir de otra forma que usando el ascensor como cualquier persona normal. Allí conversa con un ciudadano promedio.

Otra situación igualmente graciosa aparece en la que quizás sea la primera película de James Bond, North by Northwest de Alfred Hitchcock. Debido a un peligroso malentendido, a Roger Thornhill (Cary Grant), un ejecutivo del mundo de la publicidad, unos espías lo confunden con un agente del gobierno llamado George Kaplan.

En un momento, Roger y su madre están en un ascensor atestado de gente, con dos mafiosos que están tratando de matarlos. Entonces la madre lanza: “You gentlemen aren’t really trying to kill my son, are you?”.

Por último, es necesario mencionar a The Big Bang Theory. Esta serie ya no es lo que fue en sus inicios, pero sigue manteniendo uno de sus chistes recurrentes más ingeniosos. El ascensor ha estado roto por años en el edificio, por lo que los personajes siempre deben subir a pie los tres pisos hasta su departamento.

¿Una épica pelea?

Finalmente, aunque no es el lugar más apropiado para comenzar una pelea, el ascensor puede ser utilizado para generar una situación de acción, como vimos en Spider-Man: Homecoming cuando Peter tuvo que salvar a todos sus compañeros de escuela de un ascensor sin frenos.

Quizás el caso más emblemático sea el de Captain America: The Winter Soldier, una de las mejores películas del MCU.

Pocas veces el cine ha brindado escenas de acción tan creativas. Steve Rogers está en un ascensor junto a agentes de S.H.I.E.L.D. que se van subiendo progresivamente. A medida que nuestro héroe se da cuenta de que todos se están preparando para atacarlo, rompe la tensión con una frase amable:

Before we get started, does anyone wanna get out?

Por último, un nuevo clásico de la comedia. En The Nice Guys (2016), este elemento narrativo es parodiado con mucha astucia. Los personajes de Ryan Gosling y Russel Crowe llegan en ascensor hacia un lugar donde esperan encontrar pistas de su investigación. Al abrirse las puertas, notan que cayeron en medio de un violento tiroteo. Por eso, se vuelvan a meter al ascensor, muy rápidamente, y se van apurados.


¿Qué otros momentos de ascensores en el cine recordás? ¡Podés dejarnos tus comentarios!

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