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La Dolce Vita: un reflexión por su reestreno

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La Dolce Vita: un reflexión por su reestreno

La Dolce Vita: un reflexión por su reestreno

No tengo el corazón de reseñar La Dolce Vita. O por lo menos, no tengo el corazón de pedirle al editor que publique esto como una reseña. A películas así no se le puede poner menos de 100. Bah, yo no lo haría. Lo mejor que puedo hacer es un repaso, un recordatorio para mí y quienes me lean de que su reestreno es todo un acontecimiento.

¿Cómo puedo explicarle La Dolce Vita a alguien que no la vió? ¿Cómo le puedo plantear que su reestreno es una oportunidad que tiene que darle a la película?

En términos estrictamente cinéfilos, no hay mucho en qué profundizar, solo decir dos palabras: Federico Fellini, cuyo centésimo natalicio es el motivo de este reestreno. Si queremos decir más de dos palabras: serían esa Via Veneto que solo podría existir en el Teatro 5 de Cinecitta, y esa Fontana di Trevi que le debe al filme una gran parte de su atractivo turístico, por lo menos de los últimos 60 años.

Ala dolce vita la película también le debemos el concepto de Paparazzo para describir a un fotógrafo que excede los límites de la privacidad, intentando capturar las miserias de una estrella.

Otro motivo es la interpretación de Marcello Mastroianni, en un talentoso acto de equilibrio entre lo trágico y lo cómico. Anouk Aimee y su estoica heredera Maddalena. La liberada Sylvia de Anita Ekberg, que empuja al pobre Marcello a buscar un vaso de leche a mitad de la noche para un gato que ella encontró en la calle.

Otro es el delicioso aspecto visual. Esa colaboración entre el Totalscope (el Cinemascope Italiano) de Otello Martelli, junto a los vestuarios y decorados de Piero Gherardi, en una labor que le valió a este último un Oscar al Mejor Vestuario. Todo envuelto en la enigmática como mágica partitura de Nino Rota. Esos detalles hoy son realzados completamente por la remasterización 4K con la que llega a los cines argentinos.

La Dolce Vita. La Dulce Vida. Una película sobre la vida como una fiesta, por qué puede y debe serlo; pero también sobre lo que pasa cuando la fiesta se acaba, pues no puede ser eterna. Que esa búsqueda de sensaciones, fuera de su justo lugar, corre el riesgo de ser algo superficial y vacío, como ese pincelazo con la muerte que experimenta Marcello ante la tragedia de su amigo fallecido.

Son tres horas de película que se sienten necesariamente como una semana, y esto lo digo como un elogio. Porque es un tiempo que se siente, y es la estructura narrativa en la que se enmarca la cinta. Para que al salir de la sala sientas que estuviste de viaje con los personajes todo el tiempo. Atravesando el paraíso y el infierno junto a ellos.

Es una historia sobre las aspiraciones, lo que queremos ser y lo que terminamos siendo. La alegría y la desilusión. Lo dulce y lo amargo. Una amargura necesaria para poder apreciar esa dulzura que puede tener la vida, que rara vez tenemos y siempre soñamos. Y ya sabemos la importancia que Fellini le concede a los sueños.


La dolce vita (1960)
174 min|Comedy, Drama|19 Apr 1961
8.0Sinopsis: 8.0 / 10 from 60,643 users
Marcello Rubini es un desencantado periodista romano, en busca de celebridades, que se mueve con insatisfacción por las fiestas nocturnas que celebra la burguesía de la época. Merodea por distintos lugares de Roma, siempre rodeado de todo tipo de personajes, especialmente de la élite de la sociedad italiana...

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