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“Super” de James Gunn, una obra maestra olvidada

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“Super” de James Gunn, una obra maestra olvidada

Más realista que Watchmen, más corrosiva que Kick Ass, mejor escrita que The Dark Knight, más divertida que Superman. Hablamos de “Super” de James Gunn, una obra maestra olvidada y una de las pocas que entiende verdaderamente la mitología nacida del comic americano. Sí, no tengo miedo en decirlo, “Super” es la mejor película de superhéroes de la historia y ya deberías haberla visto.

Basta crimen

superjamesgunnPor suerte o por desgracia, vivimos en un tiempo donde el cine de superhéroes (si es que podemos otorgarle ese rótulo) es el bastión fundamental de ingresos para cualquier multinacional disfrazada de estudio Hollywoodense. La asombrosa cantidad de películas que se estrenan cada año nos ha dado productos impensados como universos compartidos, novelas gráficas de culto y adaptaciones de personajes de segunda o tercera linea como Deadpool o la inminente Doctor Strange. Hasta tenemos una película ganadora del Oscar que se jacta de satirizar la supuesta “idiotez” del genero. Sin embargo existe un pequeño, pequeñísimo film sobre los hombres disfrazados con calzas que nunca se estreno en grandes complejos ni en ningún circuito importante de cine comercial. El film en cuestión es “Super”, el segundo largometraje dirigido por el otrora director de culto James Gunn y cuyo presupuesto es de unos escuetos – para el contexto – de 2 millones de dolares.

“Super” no está basado en el arco argumental de ningún comic pero su espina dorsal proviene del concepto mismo del medio. La trama original escrita por Gunn trata sobre Frank Darbo (Rainn Wilson – lo conocen como Dwight de The Office – un pusilánime que ha sido seriamente pisoteado durante años, y que luego de que su esposa lo deje por un narcotraficante (Kevin Bacon), emprende una cruzada contra el crimen para recuperar a su “enamorada” de las garras del mal bajo el alias del Crimson Bolt (Rayo Carmesí). Obviamente, el tipo no está bien de la cabeza y hace lo que todo psicótico haría, disfrazarse de superhéroe y salir a golpear gente con una llave inglesa sólo porque no se adecuan a su arquetipos morales. Es así, como Frank tranquilamente puede abrirle la cabeza sin problemas a alguien que se cola en la fila del cine o dejar en coma a un tipo que vende droga porque recibió un mensaje de Dios que lo obliga a luchar contra la maldad en el mundo. Sin embargo, Frank no estará solo en su empresa, tendrá su propio sidekick en Libby también conocida como “Boltie” (Ellen Page), una adolescente con una pasión por los comics solo superada por su sadismo.

Es todo una gran broma

superaltapeli

“Blake lo entendía. Se lo tomaba como si fuera un chiste, pero lo entendía. Veía las grietas en la sociedad, veía cómo los hombrecitos enmascarados intentaban que no se hicieran más grandes… Contempló el verdadero rostro del siglo XX y optó por convertirse en un reflejo, en una parodia de él. Nadie más entendió el chiste”

Watchmen. Alan Moore

La premisa es la siguiente “¿que pasaría sin el mundo real existiesen superhéroes?”, ustedes dirán que esta idea se pudo ver repetidas veces en películas como Watchmen, Kick Ass e incluso en la trilogía del Batman de Nolan. Pero por más oscuras e intelectuales que pretendan ser, ninguna siquiera se arrimó al supuesto concepto de su trama. Tanto Watchmen (Zack Snyder) como KickAss (Matthew Vaughn) vejan la obra original y glorifican a sus protagonistas e incluso juegan con el inverosímil de los superpoderes, tirando por borda cualquier indicio del realismo al que superficialmente apuntaban. Por el lado de Nolan, debemos decir que si bien realizó una inspección de la psiquis de Batman (sobre todo con la inclusión del Joker), el director decidió tomar algunas licencias entendibles y necesarias para crear un film de acción para grandes audiencias. Pero la verdadera diferencia, el acierto de Gunn por sobre sus colegas, es que éste no se obnubilo en el brillo de sus personajes y supo otorgarles un sentido de patetismo propio de alguien que tiene sobrepeso y sale a combatir el crimen en calzas rojas.

Cuando uno ve los primeros minutos de “Super” encuentra una primera capa de sátira y humor ácido que lentamente empieza a escurrirse mientras avanza el metraje hasta que nos deja con una triste historia sobre una pareja de enfermos mentales. Si se tiene en cuenta ésto, uno podría entender que Gunn es otro Iñarritu, es decir, un pedante que piensa que este tipo de cine es “genocidio cultural” y que el entretenimiento no puede ser arte. Sin embargo, “Super” no es nada más que crítica, también es una celebración del género y entiende que los seres alienados de la sociedad tienen su refugio en la ficción, en el sueño de ser mejores. En un mundo perverso es natural que el sentido de justicia también lo sea, por eso Frank como Libby tienen un visión distorsionada del bien y el mal.  Pero la valoración del superhéroe no viene sólo por el lado conceptual, la cinta está llena de secuencias divertidas y violentamente desatadas al punto que cada golpe y cada balazo tiene injerencia en los eventos de la trama. En “Super” un balazo en la cabeza es algo mortal y extremadamente doloroso, la villanía es racional, los pedófilos son victimizados en televisión y los narcos van a seguir con su negocio porque claro, ningún enmascarado va a detener el complejisimo problema del narcotráfico. Eso es realismo.

Algo bueno, algo malo, un poquito de ambas.

Para Gunn el realismo no equivale a oscuridad, ni a eternos soliloquios existenciales, para este cineasta realismo quiere decir tridimensionalidad. Frank no es un ser despreciable, tiene sus conflictos emocionales, tiene sus momentos cuestionables, pero a su vez posee buenas intenciones y cierta ternura. De la misma manera, el principal antagonista resulta ser alguien compasivo y reflexivo hasta donde se lo permite el contexto en el que se mueve. Todos los personajes contienen ambigüedad y son mucho más de lo que su caricatura exterior demuestra. Incluso en un trabajo más laxo como “Guardianes de la Galaxia” es posible hallar este tipo de personajes ambivalentes como Rocket Rackoon o Peter Quill. Esto demuestra que la profundidad no equivale a solemnidad y a diálogos pomposos porque nadie en su sano juicio podría decir que “Super” o “Guardianes…” son películas aburridas.

Conclusión

“Super” de James Gunn es un extraño y hermoso juego de códigos narrativos que oscila entre el homenaje y la disección de la mitología superheroica. Una de las películas más honesta, inteligente y revulsiva de la década. Una verdadera obra maestra olvidada.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Luciano Sivori

    13/06/2016 en 11:58

    Me permito generar un poco de polémica en esta cuestión.
    “Super” no me terminó de convencer del todo, y creo que el gran problema que tiene es que el tono cambia constantemente. Es una historia divertida, retorcida, oscura y creativa, pero raramente es todas esas cosas al mismo tiempo. Es muy debatible la ambigüedad moral que plantea, así como los mensajes extraños y la violencia extrema que presenta.
    Creo que “Super” habría funcionado mejor si elegía un único tono y se quedaba con él. En cambio tenemos una cinta que puede ser tan deprimente y oscura como algo de Darren Aronofsky o Gaspar Noé, y simultáneamente tonta al estilo “Scary Movie” o “La pistola desnuda”. Hay algunos momentos brillantes de comedia y acción, pero también me encontré con escenas muy perturbadoras o descolocadas que no dan con el contexto (sí, estoy hablando de Ellen Page en ESA escena).

    • Matias Seoane

      13/06/2016 en 14:30

      Es cierto que cambia mucho en distintos momentos, pero eso fue una de las cosas que me atrapó. Saltar de un ridiculo superheroe cristiano en la TV a tratar de criminal a un tipo por saltarse lugares en la fila y luego ir a una escena de violación no me pareció del todo incoherente sino una construccion progresiva de los desequilibrios mentales que tienen los dos protagonistas

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