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El cielo NO resplandece a mi alrededor: ¿vale la pena jugar Dragon Ball Z Kakarot?

El cielo NO resplandece a mi alrededor: ¿vale la pena jugar Dragon Ball Z Kakarot?

De la mano de Bandai Namco, llega una nueva entrega de las aventuras de Goku. Esta vez en forma de RPG, ¿vale la pena jugar Dragon Ball Z Kakarot?

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Dragon Ball es sin duda uno de los animes más populares de la Argentina. Goku está en el corazón de varias generaciones, desde niños que lo descubren en sus incontables repeticiones o en sus interminables nuevas sagas, hasta adultos que rondan los 40 años y crecieron junto a las aventuras de los guerreros Z.

Obviamente, el éxito y popularidad de la serie tiene su correlato en  el mundo de los videojuegos. Desde mediados de los 80´ Goku y sus amigos vienen trasladando sus aventuras al mundo del entretenimiento digital.

En lo personal, tengo el pensamiento que la serie fue decayendo en el tiempo y que es uno de esos fenómenos que se sostiene tan bien gracias al valor nostálgico. Con los juegos siento que pasa más o menos lo mismo.

Al jugar Dragon Ball Z Kakarot reviviremos una vez más la historia de Z. Desde la llegada de Raditz hasta la pelea con Boo, pasando por todos los sucesos importantes de la misma. El juego está presentado de manera atractiva y ante cada misión tendremos una apertura como si fuera un episodio de la serie. Kakarot está lleno de estos detalles que agradarán al fan.

Esta entrega es una excelente traducción del anime, las cinemáticas están hechas de manera soberbia y reviven sucesos épicos de la serie. La banda sonora acompaña de gran manera, alimentando la nostalgia del usuario.

Pero si quisiera revivir la saga volvería a ver la serie y no a jugar Dragon Ball Z Kakarot. El juego es una idea que se queda en la mitad, el desarrollo es lento, los elementos RPG están pero no bien definidos. La progresión de los personajes no tiene mucho sentido y el mundo abierto que nos prometieron no es tal.

Comenzamos con una especie de tutorial que dura aproximadamente una hora, hasta la batalla con Raditz. Como todo tutorial, el fin es introducirnos las mecánicas básicas del juego, pero la manera de introducir estas mecánicas no está bien implementada. Numerosas pantallas de texto se suceden una detrás de otra, las primeras las leemos, las siguientes se saltean, ¿o no?

La introducción de mecánicas no termina en el tutorial: en numerosas ocasiones nos van a interrumpir para contarnos algo nuevo. Cómo podemos cocinar, cómo se usan los orbes, cómo mejoramos nuestros personajes. Y así durante las 30-40 horas que dura. Además de sacarnos de la inmersión, las indicaciones no son claras: más de una vez tendremos que aprender, o por prueba y error, o leyendo información en el menú.

La aventura avanza a medida que hablamos con personajes importantes para la historia. Habitualmente, esto disparará una cinemática que no podremos saltar, que será un personaje frente a otro de manera estática y diálogo pasando por debajo. Si las animaciones que recrean escenas son épicas, este tipo de cinemáticas restan todos los puntos obtenidos. Como dato, el personaje de estos videos que habla siempre estará de espaldas, para ahorrar animaciones faciales.

Este tipo de detalles son abundantes al jugar Dragon Ball Z Kakarot. Es habitual que Goku desgarre sus vestiduras durante una pelea, esta transición se hace mediante una pantalla blanca. Entonces es: Goku pelea, ropa normal, cinemática de Goku rompiendo su ropa, pantalla a blanco, goku con ropa rota. También encontramos reciclado de escenarios, de misiones, de personajes y más detalles que le bajan el precio a la obra

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El juego se vende como un RPG, y aunque no es propiamente un mundo abierto (cuenta con regiones que se pueden explorar) su extensión es considerable. Sin embargo los escenarios están un poco vacíos y su aspecto es un poco repetitivo, hasta que llegamos a un mundo cubierto de nieve donde el paisaje se transforma un poco. En estas regiones hay actividades para hacer, pero con el correr de las horas nos damos cuenta que se vuelven monótonas y sin sentido, ni siquiera las recompensas son atractivas.

Hay actividades como pescar, cocinar o ayudar a NPC´s que en un principio pueden parecer atractivas, pero terminan siendo dejadas de lado a las pocas horas. El principal problema es que las misiones principales también tienen este tipo de estructura de ir a hablar con alguien, que te pida ayuda, ir a buscar los ítems y repetir. Entonces uno termina dejando de lado todo lo secundario, que es aún más simple y sin profundidad.

Como todo RPG tiene los enfrentamientos espontáneos. Pero se pueden aprender los patrones, saber más o menos por dónde van a aparecer y esquivarlos. Y las van a terminar salteando, ya que el sistema de combate es simple y plano; podría decirse que sufre de los mismos errores que Jump Force. Un botón sirve para pegar, otro para lanzar bolas de energía, otro para cargar el ki y las especiales se pueden asignar a otro botón. Hace que el combate carezca de profundidad; es cierto que esto no es FigtherZ, pero podrían haberse esforzado un poquito.

Los enemigos tampoco ofrecen variedad. Si bien desde lo visual son diferentes, todos tienen más o menos la misma estructura de ataque. Una vez que dominemos una estrategia podremos aplicarla al total de los enemigos. Esto no hace que el juego sea necesariamente fácil, no existe nivel de dificultad. El desafío se encuentra básicamente en la diferencia de niveles. Algunos enemigos tienen ataques que drenan salud, lo que extiende de manera innecesaria algunos combates.

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En síntesis, Kakarot nos propone un sinfín de actividades para hacer, pero estas no son muy atractivas. Por otra parte el mismo juego nos ofrece herramientas para no tener que hacer estas actividades. Por ejemplo, como todo RPG, tienen un árbol de habilidades, y para mejorar estas habilidades hay que recolectar orbes. Podemos recorrer el mapa buscando estas orbes o hacer misiones secundarias que requieren tiempo considerable. O podemos juntar las esferas del dragón y pedir orbes en forma de deseo cada 20 minutos.

Es fácil y simplista decir que es un juego que “los fans van a amar”, pero una mirada un poquito más allá nos demostrará lo contrario. Ni siquiera funciona como fan service. Los guiños solo para entendidos son pocos, no podemos equipar a Goku con miles de ropitas distintas, y podría seguir así un buen rato.

Quizás en algunos años Kakarot quede en la nostalgia del jugador, como pasa con Budokai Tenkaichi 3 (que tampoco es un gran juego), pero grandes cinemáticas, música bien puesta y una correcta narrativa de la historia de Z no alcanzan para hacer grande a un título.

Dragon Ball Z Kakarot es un trago amargo que no se sostiene una vez que quitamos el halo de nostalgia. Una oportunidad desperdiciada ya que en los papeles la idea sonaba muy interesante.

1 comentario

1 comentario

  1. laru

    30/01/2020 en 19:14

    Primero que DB sobrevive gracias a los fans, no a los nostálgicos. Los nostálgicos detestan todo lo nuevo que se haya sacado post GT.

    Segundo que con solo hacer un par de clicks uno se entera que los fans están maravillados con este juego. Pero bueno, este es un site de crítica, qué van a saber de estas cosas…

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