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Seducción y peligro: la femme fatale en el cine

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Seducción y peligro: la femme fatale en el cine

Seducción y peligro: la femme fatale en el cine

La típica mujer fatal en una historia de detectives tiene larga historia dentro del séptimo arte, remontándonos al clásico film noir. En esta nota repasamos la evolución de la femme fatale en el cine.

Arquetipos antiguos de mujeres fatales

Hubo un tiempo en que los relatos de mujeres portándose mal atraían al público en masa. A principios de la década de 1990, obras como Bajos Instintos, La mano que mece la cuna o Sliver gobernaban la taquilla de Hollywood.

Hoy, lamentablemente, tenemos cosas nefastas como Mentiras Peligrosas (Dangerous Lies), con Camila Mendes, la Verónica Lodge de Riverdale, y el músico Usher. Una producción tan genérica como su título. El reciente thriller de Netflix intenta recuperar un poquito aquel estilo de cine con una protagonista provocativa, pero se queda lejísimo.

¿Habremos llegado a la obsolescencia de la femme fatale en el cine actual… o este tipo de personaje se habrá transformado en algo nuevo? Antes precisaríamos definir algunos conceptos.

Ejemplos de femme fatales en el cine femme fatale en el cine

Ejemplos de la femme fatale en el cine

Todos conocemos al arquetipo. Vestidas de rojo o negro, usualmente con motivos turbios, ellas suelen entran a la oficina del investigador privado e, inmediatamente, prenden un cigarrillo. Detrás siempre suena un jazz suave. Cualquiera que sea el crimen, sean culpables o no, sin duda guardan algunos secretos.

Originalmente provienen del policial detectivesco, particularmente en su subgénero “duro” o «noir» que se gestó en gran medida con novelas de Dashiell Hammett en la década de 1920.

Pero, de hecho, el arquetipo de la mujer fatal existe desde tiempos ancestrales en la cultura, el folklore y los mitos de muchas culturas. Los antiguos ejemplos míticos incluyen a la diosa griega Circe, el demonio Lilith o la sacerdotisa Medea, por mencionar algunos casos. Un ejemplo histórico es el de Cleopatra.

La femme fatale en el cine negro

En las décadas de 1940 y 1950, cuando las femme fatales en el cine se volvieron populares, representaban a la mujer peligrosa que atrae a un buen hombre a su destino o compromiso moral para su propio beneficio.

Brigid O’Shaughnessy de El Halcón Maltés (1941) es uno de los primeros casos y es considerada por muchos como el “prototipo perfecto”. Ella está directamente involucrada en la traición, el robo y varios asesinatos, todo mientras intenta ser inocente (por no mencionar seducir) al personaje principal durante la mayor parte de la película.

El Halcón Maltés (1941) - femme fatal en el film noir femme fatale en el cine

El Halcón Maltés (1941) – Film noir con mujeres fatales

Quizás el mejor policial negro alguna vez concebido (Double Indemnity, de 1944) tiene a Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwyck, la gran mujer fatal de aquella época) teniendo una aventura con Walter Neff, un agente de seguros. Juntos, convencen a su esposo de que contrate un seguro de vida, luego lo matan y lo hacen parecer un accidente para que puedan cobrar el dinero.

Unos años más tarde tuvimos a Kathie Moffat (Jane Greer) de Out of the Past (1947). Ella miente, roba, mata al menos a tres personas y conspira para cometer otro asesinato, usa el sexo para atrapar a los hombres a hacer lo que quiere… y se ve muy bien con un vestido coctel.

En una fantástica deconstrucción del cine negro (Chinatown, de 1974) encontramos un buen contraejemplo: Evelyn (Faye Dunaway) se aleja monumentalmente de la convencional femme fatale. Es porque la película hace todo lo posible por subvertir prácticamente todos los elementos tradicionales del noir. Gittes no es un detective “durito” y emocionalmente frío, sino más bien un acomplejado y vulnerable anti-héroe.

La mujer fatal en la modernidad

En su segundo apogeo fílmico (las películas neo-noir de los años ochenta y noventa) las costumbres sexuales cambiaron. Los ochenta provocaron reacciones contra la liberación de las mujeres, y las feministas de la tercera ola lucharon por la igualdad en el lugar de trabajo y la libertad contra las agresiones sexuales.

La Catherine Tramell de Sharon Stone en Bajos Instintos (1992) es uno de los ejemplos más emblemáticos de la cinematografía moderna. No es de extrañar, ya que la película en su totalidad es una actualización sobre el género film noir. Ella seduce tanto a hombres como a mujeres para lograr sus objetivos, tienta a Nick (Michael Douglas) con su vulnerabilidad emocional después de la muerte de Roxy y probablemente cometió todos los asesinatos.

Esas piernas que se cruzaron –generadoras de mil parodias– representan, por lejos, la imagen más recordada (una imagen que, por cierto, Sharon Stone afirma no haber autorizado).

La Matty Walker de Kathleen Turner (en Body Heat, 1981) fue una mujer cuya fatalidad se debió tanto a su intelecto astuto como a su sexualidad rapaz.

El “fin” de las femme fatales en el cine

En la época actual, el uso de la mujer fatal como dispositivo narrativo es un tanto más problemático. En el cine contemporáneo se usan más comúnmente como una expresión de ansiedad actual.

El personaje de Selina Kyle siempre ha sido un ejemplo clásico, pero la forma en que Anne Hathaway la retrata en The Dark Knight Rises (2012) lo lleva a un nivel completamente nuevo. Su modus operandi rudo e inteligente la hace tan elegante como peligrosa, algo que Bruce Wayne nota y olvida cuando está en su presencia.

Selina Kyle, mujeres fatales femme fatale en el cine

Selina Kyle – Clásica entre las mujeres fatales

En Ex Machina (2014), independientemente de las motivaciones de Ava (Alicia Vikander), ella usa su encanto para manipular a Caleb. De hecho, su creador incluso invoca al protagonista como parte de su test de Turing.

En todo caso, la mujer fatal como elemento sexual dejó de existir en el cine de la forma en que la conocimos inicialmente. Se ha transformado en algo distinto. Gone Girl, de Gillian Flynn, fue una resurrección magistral y un giro interesante para la femme fatale en el cine con la introducción de Amy Dunne y su discurso de “chica cool” (un indudable grito de guerra para muchas mujeres).

El 2019 sorprendió con Estafadoras de Wall Street, con una gran Jennifer López junto a Constance Wu, engañando a varios desprevenidos ricachones a través de un equipo de talentosas estafadoras.

La película, dirigida por Lorene Scafaria y basada en hechos reales escritos en un artículo de Jessica Pressler, sin duda juega con los elementos típicos de las mujeres fatales (ninguno de los hombres termina muerto, pero sus billeteras seguramente se vuelven más livianas).

La mayor diferencia reside en la forma en que se representa a estas mujeres: Ramona y Dorothy tienen historias de fondo, vidas enredadas y motivaciones plenamente realizadas.

Uno de los aspectos más notables de la evolución de las mujeres fatales, en comparación con los encontrados en períodos del film noir, es que ahora poseen una mayor profundidad y tienen motivaciones más complejas.

Dado que las películas generalmente reflejan las actitudes y creencias comunes que se encuentran en períodos de tiempo específicos, uno solo puede preguntarse cómo serán las representaciones futuras de la femme fatale en el cine con sus particulares arquetipos argumentales.

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